martes, 19 de enero de 2010

Israel Nash Gripka "A veces, los monstruos aciertan"

La industria discográfica es un monstruo necio aburrido y obsesivo. Cuando uno de sus músicos tiene éxito, buscan desesperadamente a 100 más como él chico o chica de talento del mes pasado. Esto significa para nosotros, amantes de la música en general. Avalanchas de mediocres y clones de ese primer bicho exitoso. Habitualmente esto supone un trance amargo que hay que pasar, buscando entre la porquería, algo que de verdad merezca la pena. Sin embargo, hasta un reloj roto acierta dos veces al día y, gracias a la obsesión del bicho malo en buscar remedos de Ryan Adams, nos hemos topado con Israel Nash Grypka. Muchacho este nacido en el medio oeste norteamericano. Esto supone influencias de la música americana más pura, en su vertiente más rural y, lo que para mí supone, un deseo de salir de allí. Ya que tras varias bandas locales, Grypka se dirigió a la ciudad de Nueva York para crear su primer disco titulado, precisamente:”New York Town” con una portada que parece querer hablar de las intenciones del autor:- estoy sólo en este asunto, mi guitarra y yo, nos bastamos en el mundo- Esto no significa, desde luego que no haya contado con músicos de primera categoría para la grabación del disco. Pero si que constata la intención de marcar un territorio en el cual la música de autor domina.

La similitud interpretativa con Ryan Adams se aprecia en canciones como “Let It Go”, “Bricks” o “Pray for Rain” pero esto no significa que “imite” al ex de Whiskeytown ni mucho menos. La capacidad interpretativa de Grypka está más que demostrada en canciones como “Evening” donde se acerca al registro sonoro de John Fogerty, hecho este que va impregnando el conjunto del disco. Israel Nash Grypka cuenta historias pequeñas, honestas del tipo de al lado, de la chica con la que sueñas, óyete la intensa “Beautiful” . Canciones a medio tiempo dominan pero no poseen el disco. Frente a “You were right” con una intensidad fogertyana, hay una festiva “Concrete” o “Pray for rain”

Grypka sabe lo que está haciendo. Su música se basa en la emoción, en sentirse y sentir a los demás. En crear películas de tres minutos que te hacen emocionar y llegan a hacerte sentir mejor. Y todo esto se lo debemos a la voracidad ciega y estúpida de la industria discográfica…Increíble.








2 comentarios:

Kurgan dijo...

Interesante reflexión sobre cómo nos tratan las multinacionales de la música. En el fondo, para ellos, nosotros somos un gran rebaño con algún euro para gastarlo donde ellos quieren, comprando música de estos clones. Lo malo es que esos clones cada vez son de peor calidad llegando a primar más la imagen y el marketing que la música. Una pena.
Quiero hacer una apreciación. Deberíamos hacer una diferencia clara entre copias (que serían los clones que comentas acertadamente y hay que borrarlos de la memoria musical) y las variaciones producidaas cuando alguien inspirado en una música o un grupo, pone algo personal de su parte y hace un trabajo que suena parecido pero no es igual.
En el fondo son estos grupos los que hacen que la música evolucione progresivamente, ya que las verdaderas innovaciones en la música moderna hace tiempo que no existen.

TwoHeadsOneBrain dijo...

Que tal si los llamamos, los influenciados por....Saludos Kurgan!!!