viernes, 31 de diciembre de 2010

Chris Altman "Sonidos de pasión"


El sol empieza a asomar tras la montaña. Te hace sentir bien ese calorcito incipiente sobre los hombros. Tus botas remueven la arena ocre del desierto levantando una pequeña nube tras de ti. El rebaño te espera y tú te acercas silbando “Love Like This” con despreocupación. De repente escuchas ese susurro tan conocido. Y sabes que tras la colina cercana, hay una manada. Sonríes y te acercas sigilosamente para ver el espectáculo. Y, en efecto, allí están; no es un grupo grande pero siempre te ha gustado mirarlos. Se mueven con parsimonia y ves algunas crías que te pintan una sonrisa en la cara. Y es que, siempre te han gustado los canguros. Te das media vuelta y dejas que el sol de Australia te caliente.
No es Texas chaval, ni por asomo, estás en el continente australiano, pero escuchas las doce canciones que componen este álbum titulado “Que Pasó”, te empujan a creer que te encuentras a cinco kilómetros de Austin.
Chris Altman es un músico australiano de asombroso talento. Multiinstrumentista y productor que ha parido uno de los mejores discos del año 2010.
Soberbio en sus canciones, en el tratamiento instrumental de las mismas, en ese sentido del humor tan macarra que desprende todo el disco y en el amor que el autor tiene por el Rock N Roll. Amor que anida en su corazón desde que su familia le pasase discos de los Beatles, Chuck Berry, Elvis Presley, Slim Dusty, Flatt & Scruggs y, más adelante, AC/DC.
El chaval toca el piano desde los cinco años; al que le fue añadiendo la batería, la guitarra, el banjo y el pedal steel.
Lo curioso del caso es que con toda la fuerza de la juventud, Altman tuvo un grupo al cual enfocó hacia sonidos más Hard Rockeros y, sin embargo, algo no encajaba en ese camino al cual quería dirigirse. Altman seguía escuchando esos sonidos que en su infancia resonaron por la habitación. Sonidos fronterizos norteamericanos que pasan por el filtro del Berry más Country, o el Dylan de John Wesley Harding pero con una dosis de alegría y un deseo de disfrutar que contagia.
En Melbourne, Chris Altman, crea una nueva banda a la que bautiza como la “Que Pasó Band”. Se reúne con músicos de la zona que miran en la misma dirección que Altman y graban este primer álbum que suena como un Bob Dylan pleno de emoción y ganas de tocar Rockanroles que te hacen mirar la vida de manera más amable y te marcan a fuego, igual que a una vaca en un rebaño.
El propio Chris Altman se encarga de tocar el piano eléctrico en todo el disco ofreciéndonos algunos de los solos más embriagadores y llenos de corazón que uno ha escuchado (deberé decir en días, aún tengo en las orejas a J. Rody Waltson y a Jim Jones Revue)
Canciones que te llenan de vida como “Who Knows Where”, “Other Side Of The Mountain” o la intensa “There ´A Fire”, sin olvidar la vacilada titulada “Muchos Grandes” que, bueno, sin ser partidario de este tipo de amasijos sonoros, no deja de tener su aquel.
Primer disco, discazo de un australiano que promete mucho y otro músico más de las antípodas que añadir a ese maravilloso glosario de autores magníficos de la ex isla prisión.

Chris Altman - Hard Tac

Chris Altman - All The Things You Do

Chris Altman - Bad News


miércoles, 29 de diciembre de 2010

Hans Rotenberry & Brad Jones "Talento en plenitud"


Los maridajes en el mundo del Rock Y el Pop suelen crear engendros de poca trayectoria artística y escasa catadura creativa. No obstante, se dan uniones que milagrosamente miran hacia un horizonte de cielos azules y soles que emergen sonriéndole al mundo al par que les canta una canción.
Hans Rotenberry es un músico que ha militado en la banda de Power Pop Shazam, grupo este con desiguales resultados creativos al que sin embargo se le debe reconocer talento en determinadas composiciones y discos de un contagioso Power Pop de influencias británicas modelado, sobre todo, por los cuatro de Liverpool.
Brad Jones es un músico y, sobre todo productor que se ha movido siempre en ese sonido tan inglés y tan sesentero que los propios Shazam, tan bien conocen.
Las diez canciones que componen este Mountain Jack, poseen el sabor de los Fabulous Four de Liverpool aderezado por estructuras del Country Rock más netamente norteamericano. Pero lo que de verdad subyace en estas canciones es una pasión y un amor por la música que raramente se ve en personas que se juntan para grabar un disco que, presumiblemente, les dará un empujón a sus carreras y algo de pasta. Al final, el cariño por las canciones puede más que todos los condicionantes que pululan por este mundillo, tan pútrido, en tantas ocasiones y el resultado son temazos como “Count On Me”, “Froggy Mountain Shakedown” o la muy beatlemaniaca “It Would Not Be Uncool”. Aunque todo el disco tiene entre sus surcos ese talento aderezado de cariño por el Pop más goloso de melodía, coros e instrumentos que empastan canciones llenas de talento y amor por la música.
Gente con el culo pelado de tocar en garitos y grabar para gente sin talento ni gracia que se juntan para poder regurgitar todo el talento y el amor que ambos sienten por ese pedazo de magia que se llama música.
Y ojala que nos topemos con individuos de esta calaña durante muchos, muchos años.

Hans Rotenberry & Brad Jones - It Would Not Be Uncool

Hans Rotenberry & Brad Jones - Next To You

Hans Rotenberry & Brad Jones - Count On Me

lunes, 27 de diciembre de 2010

Bad Books “You Wouldn´t Have To Ask” - Buen capítulo para un mal libro


Música que te distrae, música que te arranca de la mente, aunque sea momentáneamente, esa preocupación que lastra tu ánimo. Música, en definitiva, que le da un empujón al corazón y hace que la vida sea, que ironía, para ser vivida.
Lo de esta canción es, curiosamente, algo que se presenta en nuestra vida en demasiadas ocasiones. Algo que promete mucho y que, al final, decepciona. La banda llamada Bad Books presentó en este año un álbum que prometía, si nos basábamos en esta canción, un discazo. Obra ésta que decepciona canción tras canción y que, sin embargo, posee uno de esos temas que hace que un mundo anodino y necio, se transmute por la magia de las siete notas, en una vida que apetece ser vivida, que te marca una sonrisa en una cara acostumbrada al vinagre y a la arruga de la tensión. Una canción que en tan sólo un minuto y cincuenta y dos segundos barre los malos momentos y arrincona, aunque sea momentáneamente, los malos días.
Así que, cierra un segundo los ojos, ábrelos a ese sueño fugaz que es la vida con una canción hermosa como banda sonora y sal a la calle con este “You Wouldn´t Have To Ask” como argumento para afrontar el invierno de nuestro descontento.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Perry Keyes "Desde el corazón"


Perry Keyes es un australiano, otro más, especializado en hacer ese tipo de música que a mí, personalmente, me enamora. Un tipo normal, uno de tantos con los que te cruzas por la calle y que, seguramente, nunca podrias imaginar que es capaz de hacer estas canciones tan magníficas con el añadido de tener unas letras muy, muy trabajadas.
Keyes nació en la zona más eminentemente trabajadora de Sidney, criado por tíos, abuelos y demas parentela indirecta. Su abuela lo llevaba a su trabajo cada sábado en el cual el pequeño Perry escuchaba a Ray Charles Roy Orbison y demás talentos indiscutibles del Rock y el Soul. La alucinación del chaval ante la música fue tal que a los doce años, estrenaba su primera guitarra y…bueno, lo demás, seguro que te lo conoces.
A finales de los ochenta Perry Keyes estaba en una banda llamada The Stolen Holdens inspirada en los sonidos de los Clash y Elvis Costello y las letras de Springsteen y Lou Reed. Pero no seria hasta 2003 cuando Keyes regresaria con un sonido propio y lleno de talento que se veria refrendado en su primer doble álbum de 2005: “Meter”.
En 2007 su segundo disco “Last Ghost Train Home” aclamado por la critica del continente de las antípodas llegando a ser considerado el mejor disco del año en donde se lucen al sol de Sidney canciones tan maravillosas como “The Day John Sattler Broke His Jaw”, “Double On The Main Game” o el apasionado homenaje a uno de sus idolos, tras el fallecimiente de éste en la hermosa “Joe Strummer”.
En este año el australiano ha sacado otro discazo titulado “Johnny Rays Downtown” en donde dieciseis, si, dieciseis canciones te vienen a hablar del talento incuestionable de un autor que toca una música cercana a músicos como Willie Nile, Elliot Murphy, Tom Petty o el mismo Springsteen. Y con unas letras maravillosas como”1982”, “In The BackYard”, o “Queen Of Everyone´s Heart” que te llegan a lo más hondo del corazón.
Un gran amigo me ha dicho que, tal vez adolezca de cierta tristeza en sus canciones y le falte algo más de marcha; cosa que, no es cierta ya que por otra parte queda cumplida en temas como: “Will You Shine?”, “Lou Reed And Robert Quine” o “He Scores He shoots”.
Sinceramente, ignoro que hay en el clima, en la comida o en la bebida de ese país pero llevo tiempo maravillandome del talento creativo de sus autores y escuchando canciones fantasticas que me hacen vibrar y menear la cabeza con satisfacción y deleite. Cosa que tú tambien podrás hacer si te concedes el placer de concederle un rato de tu vida a este tio de Sidney con talento en sus canciones y corazón en sus letras.
Otro magnifico descubrimiento…y van….





miércoles, 22 de diciembre de 2010

Phil Ayoub "Arrivals And Departures"


Phil Ayoub es uno de esos músicos que, afortunadamente, se están prodigando en este mundillo pleno, en demasiadas ocasiones, de ineptos y mediocres.
Con este segundo álbum: Arrivals And Departures, pone banda sonora a una serie de historias cercanas y llenas de buen hacer musical.
Ayoub compone un crisol de estilos en donde el Pop-Rock se da la mano al Rock al más puro estilo Rolling Stones, de hecho, “Get Out” es la mejor “canción stoniana” que uno ha escuchado en bastante tiempo y de una calidad que para sí quisieran las antiguas satánicas majestades. Añádele a esos estilos temas como “Basement”, uno de los mejores homenajes que se han escrito hacia ese gran cantautor norteamericano llamado Jackson Browne. O canciones como “Tara´s Birthday” con ecos del gran Paul Westerberg.
Esta alquimia de sonidos produce un disco pleno de sensaciones y absolutamente cautivador.
Uno se maravilla al comprobar que gente joven como Ayoub o talentos como Ian Olvera, se calzan las botas de los sin complejos y deciden iniciar un camino en el cual, no hay sitio en el que uno no pueda sentarse a descansar, sendas que no se puedan hollar u horizontes en los que uno no pueda pararse a mirar entonando alguna de las maravillosas canciones de este magnifico músico norteamericano.

Phil Ayoub - Get Out (live a little live a lot)

Phil Ayoub - Basement


lunes, 20 de diciembre de 2010

Richie Havens "Going back to My Roots"


Pasas años de tu vida y terminas constatando que te quedan más recuerdos en tu mochila que sueños o deseos no cumplidos, tal vez porque no has llegado a ellos, o porque si lo has hecho y han terminado por decepcionarte.
Si, a veces la memoria pesa, pero otras, es un dulce bálsamo que te marca una sonrisa en la cara y endulza momentos anodinos o miserables.
Buceando en ese desván del recuerdo, que es puro cambalache, encuentras una canción que, de manera persistente, vuelve, pasados los años, como muchas otras y que suponen, para uno, ese algo que te hace ser tú. No estoy hablando de discos, músicos o momentos asociados a tal o cual escucha o momento. Sino a esa ocasión mágica en que LA CANCIÓN se apodera de tu emoción, atrapa tus sentidos y se encaja en tu ADN para acompañarte hasta el final de ti como tú.
El chaval que era yo en aquel momento en cuestión, estaba, como todo crío mareado por las hormonas, desafiando al mundo y demostrando que era el tipo más duro del barrio. Los parches de Saxon y Motorhead se disputaban espacio con los de AC DC y Kiss. Todo tenia que ser duro, rápido, contundente y voraz. En la radio, en serio, se escuchaba a U.F.O. a Journey, a Billy Joel, a Pink Floyd y muchos etcéteras más.
Un día ese chaval tan duro y combativo escucha en la radio una canción que, a priori, se encuentra en las antípodas de su mirada musical. El tema en cuestión comienza con piano, de un ritmo contundente, arácnido y sólido. Un piano que hipnotiza y te arrastra hacia la canción. A ese piano se le va uniendo el chaston, la caja, el bajo una guitarra con ese maravilloso sonido tan Isaac Hayes, los coros femeninos que, como en un sueño, te lanzan al redoble que, tras un minuto veintinueve segundos, dan paso a la rotunda voz de Richie Havens el cual conduce la canción hacia ese sonido firme y sólido que hizo vibrar a un criajo que, en su corta existencia hubiera imaginado que una canción podía sonar como esa, sin guitarras aceleradas, punteos llameantes, baterías como apisonadoras y estética dura y desafiante.
“Going Back To My Roots” habla de la conciencia de un hombre negro de su pasado y de lo que significa ser negro en un mundo que, veinte años antes, segregaba a los de su raza y los marcaba como ciudadanos de segunda. La canción estaba incluida, como sexto tema, de un disco del año 1980 titulado Connections en el cual, el cantante interpretaba temas tan dispares y variopintos como el “You Send me” del gran Sam Cooke. “We Got tonight” y “The Fire Down Belong” del fantástico Bob Seger o una animada versión del “Ol´55” de Tom Waits, perteneciente al primer disco del etílico cantautor. Havens era ese tipo de cantante que, igual que Rod Stewart, Tom Jones y muchos más, interpreta temas de otros autores y logra hacerlos suyos imprimiéndole ese alma, ese sudor.
En aquel momento no tuve conciencia. Ahora, pasados los años, sé que mis orejas iban a llegar a todo tipo de estilos y personas, ritmos y maneras de vivir, por la geografía interminable de este planeta llamado Música.
Richie Havens, Going Back To My Roots. Pura vida.


viernes, 17 de diciembre de 2010

J.Roddy Waltson "Sonrisas como teclas de piano"


La ley es justa. Los políticos son gente honrada. Los banqueros, personas altruistas…y el Rock N Roll está muerto…
Mentiras aparte, si hay algo que es cierto, es la buena salud de la música si está en manos de gente creativa y apasionada como J.Roddy Waltson y su banda: The Business.
El chaval en cuestión es de la ciudad de Tennessee, pero la banda y el negocio musical que les compete, se mueve entre Baltimore (Ciudad de The Wire, la serie) y Richmond.
¿Qué magia posee la banda que los haga, al menos para mí, tan llamativos? Descaro, damas y caballeros, monstruos y monstruas. Descaro y talento apasionado hacia un negocio donde prolifera hasta el hartazgo la pose, la hipocresía o la mentira descarada.
Waltson y sus Business son la enésima banda que no inventan nada nuevo pero, le echan un par a lo que hacen. Desarrollando un Rock n Roll heredero de sonidos alocados y glamorosos, de los setenta. Pero de esa vertiente del Glam Rock que no practicaban bandas como Mott The Hoople, The Sweet o David Bowie, sino ese sonido gamberro de los Slade o la frescura y desfachatez de Marc Bolan Y los T Rex. Óyete “Don´t Break the Needle” y me cuentas si no oyes ese fru-fru del crujir de seda de los fulares del genial Bolan entre las guitarras, baterías, bajos y un piano alocado.
Y es que ese piano, amigos y amigas, parece tocado por un Elton John que hubiese pasado seis años con Iggy Pop y los Stooges en las gloriosas épocas del Fun House o como si el amigo Waltson hubiera estado encadenado seis años a una butaca mirando una televisión donde se emitiesen todos los conciertos de Jerry Lee Lewis o Little Richard. Y las guitarras suenan con una urgencia y un desespero en los punteos que parece como si fuera a ser la última vez que va a tocar en su vida. Sin embargo, en temas como “Pigs And Pearls” o “Brave Man´s Dead”, se viste de Blues rural y cuida los detalles y el mimo en las estrofas y el estribillo.
Sonidos Honky Tonk, Rockanroles de bastarda ascendencia Glam, pasión, entrega y gracias a San little Richard, ganas de reír y hacer, al menos, sonreír a todos aquellos que tengan el buen gusto de pararse a escuchar este álbum de esta banda de cariñosos gárrulos que han visto ese “Bright Side Of life”, que cantaban con despreocupado arrojo los Monty Python en La Vida De Brian.
Esperemos, pues, el fin de los tiempos, o al menos, el fin de este año con un manojo de grandiosas canciones y una sonrisa en la boca como teclas de piano.

J Roddy Waltson & The Business - Don't Get Old




jueves, 16 de diciembre de 2010

Nick Hornby "Juliet, desnuda"


De Nick Hornby dice su biografia que nació en Maidenhead en 1957 que se licenció en Cambridge y que ha ejercido de profesor y periodista. Él dice de sí mismo, al escribir, que ama la música, llamada popular de igual manera que, seguramente, tú y y yo. En sus textos se traduce una pasión por las canciones que tú, como lector, haces tuya.
Horby es, tambien como muchos de nosotros, una persona frustrada. Su deseo, igual que el de muchos de nosotros, hubiera sido el de ser músico y compositor de grandes temas que pudieran hacer vibrar el cuerpo y el alma del que los escuchase. Pero, como él mismo describe acertadamente en su libro 31 Canciones, es un inepto en lo tocante a la técnica y las composiciones. Otra cosa serian las letras. No en vano, el escritor se encontró con, su hasta hoy oficio, tras escuchar la canción “Thunder Road”, incluida en el álbum de Bruce Springsteen & The E Street band: Born To Run, publicado en 1975. El autor expresaba su amor por esta canción y esa magia que algunas canciones expresan. La canción supuso una suerte de epifania para el escritor que le lanzó al mundo de los contadores de historias.
El amor que siente Hornby por la música queda patente en obras como “Alta Fidelidad” o “31 Canciones” y, tambien con una intensidad, no exenta de ironia y tristeza por todos aquellos que, afrontémoslo, fanatizamos canciones y autores, en este nuevo y magnifico libro del de Maidenhead titulado: “Juliet, Desnuda”.
La obra gira en torno a la enfermiza obsesión de un profesor anodino, que vive en una pequeña ciudad costera del norte de Inglaterra, más anodina todavia, una vida rotundamente anodina. Si no fuera por la pasión (enfermiza) y fanatismo que siente por un oscuro músico de finales de los setenta y primeros ochenta llamado Tucker Crowe. A dicha pasión idólatra se le añade una arrebatadora fijación por el último disco de crowe: “Juliet”, disco tras el cual el músico desapareció de la faz de la tierra. Tras un hecho tan trivial y ridículo como ir al urinario de un garito de conciertos al que Tucker asistia viendo a una banda local, el músico suspende la gira, por extensión toda aparición pública, deja de grabar discos y corta toda conexión con el mundo.
Sus seguidores, los croweólogos, gente enfermiza con mucho tiempo libre y poca o nula vida social, recopilan cada noticia, cada hecho, cada rumor o chisme, cada grabación pirata(¿os suena de alguien que, tal vez conozcais?) del autor. Llevan décadas tratando de desentrañar el misterio de la desaparición de Tucker Crowe y dejan de vivir una vida imaginando la vida que ha podido llevar el músico.
Duncan y su novia Annie, protagonistas de la novela, se afanan, sobre todo Duncan, en desvelar el secreto. Aunque Annie vaya a tirón de su novio, orbitando alrededor de la obsesión de Duncan y viendo como poco a poco el hartazgo de la vida en común, sin más aliciente que el enésimo chisme del puto cantautor va minando su relación y alejándola de su novio.
Y es que “Juliet” es en primer término un disco que habla de una relación frustrada. La del músico con una mujer casada. Como la relación se rompe y Crowe compone diez temas de amor, desamor, frustración e ira. Como en un espejo, el disco refleja los sentimientos de los personajes de la obra que versa sobre las incómodas relaciones afectivas una vez que la química efervescente de las primeras semanas o meses deja de ser efectiva y ese espejo que es tu pareja, refleja tu verdadero rostro y todo aquello que nunca has querido ver en ti y en el “amor de tu vida”.
Todo en la novela está escrito con cariño, elegancia y pasión. El desarrollo que Hornby hace de la ficticia obra de Tucker Crowe, wikipedia incluida. Hace que desees escuchar temas que sólo existen en la mente de Hornby, y en la tuya tras leerlo. “And You Are?”o “You And You Perfect Life”…¿Cómo sonaran?

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Lapido "Disparando canciones desde las Catedráles de lo imposible"


El nuevo álbum de Lapido es una exquisita pieza más que ensamblar a esa estructura, mitad telescopio, mitad microscopio en el cual se afana el autor granadino disco tras disco afinando con una mirada única su particular visión del mundo.
En trece canciones, Lapido se sumerge en ese mundo onírico y lleno de imágenes plenas de poesía, emoción e ironía que siempre ha impregnado cada canción de cada disco suyo.
No hay sorpresas, en la obra, como no hay sorpresas en cada obra de cualquier autor que se precie, habida cuenta de que su carácter queda impreso en cada gesto creativo. Si que ha resultado llamativo la inclusión en el disco de músicos invitados de renombre, hecho este que no se había dado en ningún álbum anterior. Así vemos como Amaral presta voces en “Doble Salto mortal”, Quique Gonzalez hace lo propio en “En medio de ningún Lado” y el paisano más famoso de Lapido, Miguel Ríos, se marca una fantástica colaboración en la canción “La Hora De Los Lamentos”, siendo ésta, a mi juicio, una intervención sobresaliente del veterano cantante.
Hay que asumir desde la primera nota de la primera canción que el mundo al que Lapido te invita a entrar es un lugar que está alejado, en lo literario, de cualquier autor de este país ya que la manera que tiene el músico de tratar la realidad es, para mí al menos, absolutamente única. Ni siquiera gente como Quique Gonzalez, Pablo Moro o Dani Flaco, buenos autores de canciones y letras, poseen la inmensidad anímica, la calidad y la calidez literaria del granadino y retratan un mundo lleno de imágenes que cabalgan entre metáforas, descripciones y figuras literarias de un nivel como no se ha leído y escuchado en este país.
De todos modos, la manera que tiene Lapido de contar las cosas, ese mundo propio y original no le excluye de señalar esa manera tan triste y mísera que tiene este mundo de tambalearse y tropezar y, a su vez, de señalarnos a nosotros, el triste camino hacia un futuro lleno de aflicción y mansedumbre. Basta escuchar la fantástica canción titulada “Algo Falla” para que uno tenga que reconocer que el ex -091 lo ha clavado.
En lo musical Lapido mantiene esa estructura tan propia que ha ido creciendo canción a canción en cada disco suyo. Temas de medio tiempo, “Sueños Que Dejamos Ir”, o “Cansado”. Canciones lentas y llenas de poesía y pesar, como “Paredes Invisible”, “Doble Salto Mortal” o rockanroles tan acojonantes como “Vuelta A empezar”, “Algo Falla” y “Lo Creas o No”. Sonidos que recogen ecos de los Beatles y Small Faces, al menos a mi me lo parecen con esos magníficos pianos eléctricos y esos coros tan Liverpool.
El músico continua esa evolución tan única, tan propia y tan alejada de ese carril único por el cual, parecen empeñados en ir, la mayoría de los autores de la península.
No queda mucho más que añadir, las canciones hablan, muchísimo mejor que yo, de todo lo que el granadino es capaz de transmitir, crear y hacer sentir a todos aquellos y aquellas que se tomen un momento de su vida para pararse a escuchar y a sentir.
Pura poesía.

Lapido - El más allá

Lapido - Algo Falla

Lapido - Lo Creas o No

lunes, 13 de diciembre de 2010

Stacie Collins "Amigos, cervezas y rock and roll"


Por fin tenemos ya en nuestras manos el tan ansiado y esperado, al menos por un servidor, tercer disco de la estadounidense Stacie Collins titulado “Sometimes Ya Gotta”.
Dan Baird, uno de nuestros rockeros favoritos, tal como ya hiciera con su segundo y magnifico “The Lucky Spot”, se vuelve a ocupar de la producción del álbum, amen de meter guitarras coros y otros menesteres.
Otro que también colabora en todo el disco aportando su bien hacer en las seis cuerdas, es el gran Warner E. Hodges, fantástico guitarrista de Jason & The Scorches, con los que, nuestra querida Stacie ha estado girando últimamente en un doble cartel el cual no estaría demás que algún avispado promotor nos los acercara por estas tierras.
Incluyamos también la guitarra de Eric ‘EBO’ Borash de los (Radney Foster), la sección rítmica, a cargo del batería Jimmy Lester de (Los Straightjackets / Webb Wilder) junto con el bajista Al Collins también de los Jason and The Scorchers y como no, por supuesto, la imprescindible voz y harmónica de la maravillosa Stacie, y ya tenemos los créditos de esta su nueva grabación.
En cuanto al disco en si, para los que ya conozcáis un poco sus anteriores obras, es mas de lo mismo si, pero hay que joderse lo bien que lo hace esta chica. Aunque claro, después de varias escuchas se podía incluso decir, así lo afirma un colega mió, que se asemeja un tanto a los Homemade Sin o a los Jayhoos del propio Dan Baird, pero con voz femenina al frente. La verdad es que se nota bastante la mano del ex - Georgia Satellites, incluso mas me antevería a decir, que en su anterior y fantástico “The Lucky Spot”.
En mi humilde opinión, de lo único que creo yo que adolece este álbum, es de un single tan demoledor como lo fue “I Ain’t Love”, con el cual nuestra querida Stacie hizo bastante ruido tanto por Europa (gira incluida), como por al otro lado del charco.
En resumidas cuentas, un buen álbum este “Sometimos Ya Gotta”, muy disfrutable, puede que un poco inferior a su predecesor, pero un buen álbum al fin y al cabo, vamos, ideal para escuchar y pasar una bonita tertulia de amigos, cervezas y rock and roll

Stacie Collins - Hey Mister

Stacie Collins - I Won't Do Ya Like That


viernes, 10 de diciembre de 2010

Hellsingland Underground "Sudando rock and roll bajo cero"


Me sigue maravillando la capacidad de sorpresa de la que somos capaces. Llegados a este punto del camino, tras escuchar miles de canciones y profundizar en cientos de autores y su obra, de repente, conoces a un grupo, del cual no tenias ni puñetera idea y te quedas boquiabierto. Asombrosa y maravillosamente boquiabierto.
Escuchando sus dos discos, el primero de título homónimo y este “Madness & Grace” recién salido al mundo, no puedo evitar salir de un grato asombro tras escuchar las veintidós canciones que componen ambas obras.
El sonido que estos suecos imprimen a sus canciones te retrotraen a canciones que en los primeros setenta eran las dueñas y señoras, tanto de las estaciones de radio, como de los locales de conciertos.
Sorprende la capacidad mimética, por llamarlo de alguna manera, que poseen los músicos del norte de Europa. Me viene a la memoria una banda de finales de los ochenta y noventa, The Creeps, que practicaban un poderoso Soul –Rock que en nada tenía que envidiar a los autores nacidos en Norteamérica. Añadid a esto a autores como Hanoi Rocks, Thobjorn Risager o Bjorn Norestig, por poner un par de ejemplos, para constatar que la capacidad creativa de los músicos no viene inscrita en un ADN territorial que los circunscribe a un estilo musical patrio sino que, con mucho talento y gusto se aproximan a texturas cercanas a gente, en el caso de estos magníficos Hellsingland Underground, a gente como The Allman Brothers, Crosby, Stills And Nash, The Outlaws, Bruce Springsteen o la Marshall Tucker Band.
Los guitarras Mats Olson y Peter Henriksson parecen poseídos por el espíritu que tenían canciones tan míticas como “Jessica” o “Marrakesh Express” y Charlie Grenberg canta con una fuerza y una personalidad que contagia de una exultante alegría cada estrofa que canta y, al tanto con las letras, cuenta.
Pero los Hellsingland no se quedan sólo en las similitudes sonoras que son anecdóticas al fin y al cabo. La técnica de sus músicos y el corazón y la entrega que éstos hacen de cada canción te atrapan y mandan al carajo los posibles prejuicios que se puedan tener respecto de las similitudes sonoras con tal o cual grupo yankee.
Temas como “Slipping Through The Hands Of Time”, “Northern Country Boy”, “Blue Mountain Blues” o “Lost In The Woods” de su primer disco o “Shuffle Day To Day”, “Church Bells Through The Valley”, “Full Buck Moon” o “Poor Boy” de este flamante nuevo álbum que nos llega traido por los gélidos vientos del norte para calentar nuestros corazones ávidos de notas con alma ,sudor y vida.
Parafraseando a un gran autor francoargelino:”En el invierno de nuestras existencias comprobamos que habia en nuestro interior un sol eterno” y os aseguro que los Hellsingland Underground alimentaran ese sol durante miles de años; a pesar de que afuera el mundo se congele y sólo en sueños puedan sus rayos iluminar tu corazón.

P.S. Agradecemos muy sinceramente a Zapatos Y Rock N Roll, grandisimo Blog, el habernos descubierto a la banda. Y también al Gran Archie y a Manel con su Corazón de rock and Roll, por indicarnos el camino a seguir.
Gracias de corazón.

Hellsingland Underground - The Spark That Never Dies

Hellsingland Underground - Church Bells Through The Valley




miércoles, 8 de diciembre de 2010

Miguel Rios "Adiós Don Miguel"


Me gustaria dejar unas breves lineas, ya ha habido gente como El Rey Lagarto y su magnifico Blog que han profundizado en el asunto de manera más exhaustiva.
Pero es de justicia, creo yo, plasmar, aunque sea brevemente, lo que ha supuesto Miguel Rios para el Rock N Roll de este país.
Imagina una época en la cual más de tres personas eran una manifestación organizada por subversivos que trataban de socavar los pilares fundamentales sobre los que se asentaban los acrisolados valores pátrios, o algo así. Pues en aquellos años de hierro, inprovisación y miseria(mental y real) un chaval de Granada quiso ser el Elvis Presley, o el Johnny Hallyday de la piel de toro. Con todo en contra, ridiculizado en muchas ocasiones e ignorado en las demas. Miguel Rios, Mike Rios en un principio, obligado por la discográfica, tuvo los cojones y el tesón de no arredrarse ante todo y ante todos y comenzó a grabar discos a tocar por pueblos a llenar aquellas matinales del circo Price de Madrid que terminó siendo clausurada por la brigada de lo politico-social de la temible policia franquista al considerar que demasiadas personas juntas en un sólo lugar podria dar pie a iniciar aquella revolución que nunca llegó.
La prufusión de canciones que el granaino ha dejado y legado al mundo de la cultura de este país es bien conocida y desde luego ha sido ya comentada por gente más capacitada que yo. Pero si me gustaria agradecer desde aquí al músico que se retira definitivamente de los escenarios todo aquello que nos ha ofrecido ha lo largo de sus más de cincuenta años de carrera.
Al- Andalus, Los Viejos Rockeros Nunca Mueren, Rock N Roll Bumerang, La Huerta Atómica, Rock N Rios…¿hace falta seguir?
Gracias por emocionarnos, por hacer que prestasemos atención a las letras que, afortunadamente, tenian algo que decir. Por poner voz a los paisanos de mi familia paterna cuando todos seguian pensando que sólo eran sol, castañuelas y pandereta, en canciones tan hermosas como La Blanca Oscuridad. Por aquel concierto en la plaza de toros de mi triste ciudad en la gira del Rock N Rios y por abrirle puertas a muchos muchisimos músicos que tuvieron un terreno más allanado, comodo y seguro para llenarnos de esa belleza que es la música.
Por todo esto y por mucho que, seguramente, una vez que publique esto me acordaré…muchas gracias Don Miguel.
Y ¡ Salud¡

Miguel Rios - Al-Andalus

Miguel Rios - La Blanca Oscuridad

Miguel Rios - Los Viejos Rockeros Nunca Mueren


lunes, 6 de diciembre de 2010

Status Quo "Estos hijos de la Gran Bretaña..."


Porque ya nadie o casi nadie, se acuerda ni revindica aunque sea solo sea un poquito a estos hijos de la Gran Bretaña.
Vale, esta bien. Estaremos de acuerdo que los Status Quo no son Led Zeppelín los Stones o los Beatles, su importancia en el mundo del rock and roll es la que es y queda mas que nada relegada a sus mas fieles seguidores. También estaremos de acuerdo, que después de su súper mega éxito “Whatever You Want” su carrera fue cayendo en picado disco tras disco salvando alguna que otra pequeñísima excepción.

Pero también deberíamos reconocer que hasta la explosión de aquel exitazo, su carrera discográfica fue algo más que digna diría yo, y además contaban con una de las mas grandes y fiel legión de seguidores, que llenaban sus conciertos gira tras gira y año tras año.

Por ello, lo que me apetecía, era recordar uno de sus magníficos discos anterior al “Whatever You Want”. Se trata del “On The Level”.
Porque este y no otro, bueno cada uno de sus fans tendrán su preferido, pero para mi este es mi favorito de siempre, mas que nada, por la forma en que lo conocí y porque tiene un sonido “garajero” que siempre me ha fascinado y cautivado.

Tengo un amigo que dice que le cansan, que siempre hacen el mismo “raca-raca” en todos sus discos. Y yo le digo que si, que tiene razón que su música no es tan compleja y llena de matices como la de unos Led Zeppelín, unos Pink Floyd o la de todos aquellos grandes dinosaurios que reinaban por aquellas épocas, que esto es boggie-rock, música sin mas pretensiones que divertir al personal y divertirse tocando.
Al final siempre le hago la misma pregunta: ¿Cuándo oyes algunos de sus grandes temas, se te mueven o no se te mueven los pies al compás de su ritmo?. La respuesta siempre es la misma: “Si pero…”. Enseguida le corto y le digo: “No hay peros que valgan, eso es lo que pretende esta música, comprobar si tienes sangre u horchata en esa venas roqueras”.

Entiendo a sus detractores, sobre todo a los que fueron apareciendo después de la publicación de aquel magnifico álbum de 1979 donde aparte de la ya muchas veces mencionada “Whatever You Want” también se incluía una bonita balada titulada “Living On An Island”.
Además, creo yo, que no estaría mal reconocerles a estos hijos de la Gran Bretaña, que en sus buenos tiempos nos hicieron pasar grandes y recordados momentos. Y si no, habría que preguntarles, a aquellos jóvenes rockeros que inundaban las discotecas de finales de los 70s, que cuando escuchaban los primeros acordes de la otra vez “Whatever You Want”, salian a la pista de baile colocándose uno al lado de otro con la típica abertura de piernas y enarbolaban orgullosos su particular “Air Guitar” para después moverse de izquierda a derecha o de arriba abajo en una clara imitación de la coreografía que el gran Frank Rossi y el gran Rick Parffit utilizaban en sus multitudinarios conciertos de la epoca.
Para los que conozcáis en profundidad su discografía, estéis o no de acuerdo conmigo ya sabéis de lo que estamos hablando, Y para los que no, aquí os dejo una pequeña muestra a ver si os animáis a retrotraeros en la escucha de alguno de sus grandes álbumes, como por ejemplo este magnífico “On The Level”.

Status Quo - Little Lady

Status Quo - Bye Bye Johnny


viernes, 3 de diciembre de 2010

Brett Detar "Canciones para perros de la lluvia"


El invierno se abre paso a codazos por entre los montes y las autopistas anunciando días de lluvia, noches inacabables y un frío que no se elimina, simplemente, acercándose a una estufa.
Un buen remedio frente a momentos tan inhóspitos es llenarse las orejas con canciones tan cálidas tan intensas y tan llenas de emociones como las que componen este Bird In Tangle del músico norteamericano Brett Detar.
Este chaval de Greensburg (Pennsylvania) ex componente de The Juliana Theory, a sus 32 años, se ha marcado un magnifico disco de debút lleno de texturas y sonidos que llegan de dos siglos atrás vestidos con ropajes literarios de Dylan Thomas, Hubert Selby JR. O Tom Waits. Lo que Detar hace no es novedoso y ya tiene antecedentes en gente como el mismísimo Ryan Bingham. El acierto del de Greensburg radica en el tono que imprime a sus canciones. La dureza de las historias traspasa lo literario y mancha lo musical. El ritmo y la letra se tiñen de sentimientos y caen sobre la persona que escucha como gotas de fría lluvia invernal. Esto, seguramente, sólo sea mi impresión (y como tal ha de ser tomada) pero Detar es capaz de transmitir todos esos momentos vividos en sus canciones, todos esos paisaje sonoros y pasaje vitales con una sencillez que se torna demoledora. La desnudez de lo que se canta y la austeridad con la que dota de banda sonora a sus historias, te transportan a otros lugares y otras vidas. Y es entonces cuando el disco alcanza toda esa grandeza de la que, en apariencia, carecía. Ves autopistas en la noche, interminables y casi desiertas salvo las mortecinas luces de un treinta y ocho toneladas que atraviesa el país, o las de un coche solitario con un conductor más solitario aún que vaga, desorientado por las afueras de su vida. Pisas el suelo, todavía caliente del desierto haciendo crujir la gravilla con tus botas de piel de serpiente mientras te adentras en la inmensidad de un yermo que parece infinito en busca de un silencio que, sabes bien, está todo en tu interior.

Brett Detar transmite S.O.S. de todos aquellos que no tienen talento para contar sus propias historias. En temas como “Road To Ruin Woman” descarna unas vidas que tal vez conozcas de oídas o, incluso, hayas vivido en carne propia. Con “This City Dies Tonight” y “It´s Only The Night” se adentra en esos mundos que componen la fea sinfonía de la realidad. “Cocaine, Whiskey, Heroin” se explica por si sola y en “Caged Bird” a uno se le encoge el corazón durante la escucha.
Los estilos musicales de Detar pasan por canciones intensas como la mencionada Caged bird o It´s Only The Night, a temas que, salvando las distancias, semejan un poco a ese estilo Punk-Country que tan bien ejecutaban Jason And The Scorchers y que es palpable en Cocaine o en “The Devil´s Gotta Earn”. Canciones duras como “We´re Broken But We´ll Never Be Alone”, canciones sobrecogedoras, temas bonitos como “Coats” o de raíces antropológicas como el primitivo sonido irlandés que se escucha en “This World Ain´t Got Nothing”, hacen de este álbum un mar de emociones que te hacen pequeño y frágil pero tambien te ponen una manta sobre los hombros alejando, aunque sea momentáneamente, al invierno de ti.

Brett Detar - Coast

Brett Detar - We're Broken But We'll Never Be Alone

Brett Detar - Cocaine Whiskey and Heroin

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Southside Johnny & The Asbury Jukes "Soul-Rock de la clase trabajadora"


En los primeros setenta la música popular era una temible mezcla de Dorian Gray y el Dr. Jeckill y su contrapartida Mr. Hyde. Bella y aclamada por una parte y pútrida, odiosa y Terminal por la otra. Un terrible gigante con pies de barro que desplazaba sus botas llenas del fango de décadas de presión hacia los creativos por parte de una industria, (y lamento repetirme pero los hechos son así), voraz, necia y suicida.
Sin embargo, como en los tebeos de Asterix, existían lugares donde la música y la creatividad seguían de la mano. New Jersey era uno de esos mágicos lugares y Bruce Springsteen y Southside Johnny y sus Asbury Jukes eran los paladines que protegían ese extraordinario hecho.
En aquellos días el mundillo musical de New Jersey era una familia bien avenida donde sus miembros solían intercambiarse de bandas dándose la genial circunstancia que un día podías ver a Steve Van Zant, a la sazón guitarra de Springsteen, tocando con Southside o con el mítico Gary U. S. Bond, o al propio Springsteen haciendo coros o segunda voz como un miembro más de los Asbury Jukes.
Había tan buen rollo que se regalaban temas los unos a los otros; caso de la canción “Talk To Me” un “descarte” que el Boss no metió en su Darkness Of The Edge Of Town y que, sin embargo, Southside Johnny convirtió en un exitazo.
Southside empezó su singladura discográfica en 1976 con “I Don´t Want To Go Home” y, a partir de aquí, el músico y sus Asbury Jukes dan vida a tres discazos soberbios, el ya mencionado I Don´t Want, “This Time Is For real” en 1977 y “Hearts Of Stone” en 1978; obras maestras del mejor Soul-Rock con influencias Rythmn Blues, el sonido Stax y lo mejor del Rock N Roll proletario y combativo marca obvia de la casa si tenemos en cuenta que el cofundador de los Jukes es Little Steven, guitarra del Boss, organizador de boicots y conciertos contra Sudáfrica cuando este país mantenía la segregación racial y activo factotum de sellos discográficos que promocionan a bandas que, de otro modo, nunca podrian ser reconocidas.
Si bien Springsteen siempre trató de echar un capote a su colega, el éxito multitudinario nunca llegaría al músico nacido en Ocean Grove. Y, si a esto le añades la terrible travesía por el desierto que supuso la década de los ochenta, en la cual Johnny abandonaba a los Jukes e iniciaba una patética carrera en solitario con ese sonido tan deleznable que, imagino, creó el más hediondo demonio del Averno.
Afortunadamente en 1991 la razón volvió a picotear la cabeza de Southside y se unió de nuevo a los Jukes para parir “Better Days” una obra que volvía su mirada a ese genial Soul-Rock marca de la casa, amén de estar apoyado y contar con la colaboración de paisanos como Springsteen, Little Steven o Jon Bon Jovi.
Southside tenía claro que no quería perder más años de su carrera como en los ochenta así que decidió dar la espalda a las grandes compañías e iniciar una fructífera carrera en la independencia con su propia discográfica: Leroy Records. “Messing With The Blues” en 2000, “Going To Jukesville” en 2002, “Missing Pieces” en 2004 o “Into The Harbor” en 2005 son grandes muestras musicales de lo que Southside Johnny y sus Asbury Jukes suponen dentro de este negocio tan malsano. Sinceridad, corazón. Entrega, alma, sudor, rabia, elegancia, energía y talento segregados por cada poro de la piel.
En este 2010 que se nos va el bueno de Johnny nos asombra y satisface con una nueva entrega de Soul-Rock compuesto por doce canciones de factura propia, alejado, afortunadamente de ese experimento que no acabó de cuajar titulado “Grappefruit Moon” y que contaba con versiones de Tom Waits interpretadas por Southside y sus Jukes con desigual fortuna.
Este flamante “Pills And Ammo” tiene todo lo que uno debería reclamar a Southside Johnny And The Asbury Jukes: Soul poderoso, Blues y Rhytmn And Blues y Rock N Roll de soberbia factura y absoluta entrega como no podía ser de otra manera si se tiene en cuenta que está parido por uno de los tíos más honestos y trabajadores de este vicio tan maravilloso que se llama música.
Haceos un favor damas y caballeros, dejad vuestras orejas y vuestro corazón un ratito en manos de Southside Johnny & The Asbury Jukes, no os arrepentiréis.

Southside Johnny & The Asbury Park - Cross That Line

Southside Johnny & The Asbury Park - Heartbreak City

Southside Johnny & The Asbury Park - Without Love




lunes, 29 de noviembre de 2010

Supertramp "París"


Lo confieso: me gusta Supertramp. Me encanta éste grupo. Y lo digo a sabiendas de que me traten de snob intelectualoide, que es lo que ocurre cuando sale el tema. Nunca he entendido, en ese aspecto, la mala fama que tiene Supertramp. Pues mira, ¿sabéis que os digo? Que a mí me da igual. Me gustan. Punto. En especial éste disco. Por los recuerdos que me trae.
París fue su séptimo álbum, publicado en 1980 y grabado durante la gira de promoción del álbum Breakfast In América, el 29 de noviembre de 1979 en The Pavillion, París, con un repertorio perfecto, un grupo en su mejor momento, y unos músicos en estado de gracia. Siempre que escucho éste disco recuerdo la época en la que se publicó, cuando siendo un crío, esperaba con la oreja pegada a la radio los sábados por la noche, a que en ese programa en el que comentaban la lista de éxitos en LP pusieran algún disco interesante. Solían poner tres o cuatro canciones de cada disco, que yo grababa en las viejas cintas Basf. Pirateo puro y duro…. Con el volumen del aparato muy bajito para no molestar (entonces los auriculares eran un vicio muy caro). Siempre que recuerdo la situación, me acuerdo de estar escuchando éste disco, junto a otros que ponían en esa emisora como The Wall, Jazz, Women And Children First, o Back In Black. Al final acababa comprándome todos ellos, aunque alguna de esas viejas cintas todavía las conservo, pero no sé si sonarán. Algún día tendré que probar.
Aquí tenemos todos sus grandes éxitos en una interpretación perfecta. No falta, por supuesto la particular forma de cantar de sus dos vocalistas, multiinstrumentistas, y cerebros pensantes: Roger Hodgson y Rick Davies, los característicos falsetes (“Dreamer”, “Goodbye Stranger”), los arranques de piano/órgano (“Crime Of The Century”, “Give a Little Bit”, el propio “Dreamer”), los solos de saxo o clarinete marca de la casa (“Breakfast In América”, “The Logical Song”), de hecho éste disco fue de los primeros que escuché en los que el sonido del saxofón me llamó la atención. En la actualidad hay un absurdo litigio entre los seguidores de los actualmente llamados Supertramp que están de gira sin Roger Hodgson, y los seguidores del propio Roger Hodgson, que se ve legitimado como el auténtico espíritu de la banda, y que no comprende como los demás tocan sus canciones (él ha tocado canciones de Rick Davies en directo muchas veces, pero al parecer, para él, eso no cuenta). Vamos, una situación idéntica a la que ocurrió en los 80-90 entre Pink Floyd y Roger Waters.
Volviendo al disco, París fue un disco muy exitoso, sonaba allí donde estuvieras, y finalmente alcanzaría el puesto nº 8 en las listas de Billboard. Por su parte, el single "Dreamer" entraría en los veinte primeros puestos de las listas de singles, siendo una de las canciones más escuchadas de la época. Lo dicho, un gran disco que me trae grandes recuerdos. Voy a pincharlo otra vez.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Ian Olvera & The Sleepwalkers "Mirando al futuro"


Reconozcámoslo. Estamos viviendo una de las mejores épocas en cuanto a creatividad musical se refiere. Resulta paradójico que en este mundo tan convulso y suicida que nos ha tocado vivir, la música popular viva uno de sus mejores momentos.
Gente joven y jóvenes veteranos están, en su gran mayoría al margen del poderoso monstruo discográfico, están, digo, creando canciones, estilos o reinventando todo aquello que estaba agonizando por estar en manos de músicos incapaces o dirigidos por codiciosos ejecutivos de mentalidad neoliberal a los que les importa una mierda ni los músicos, ni la música.
Uno de estos artistas marginales que está marcando territorio y definiendo un camino que, espero y deseo, muchos más tomen, es Ian Olvera. Un chaval nacido en Fox River-Wisconsin- y que casi se puede decir que es neófito en estas lides musicales, si exceptuamos un E.P. editado en 2007 que llevaba por titulo:”Some Of Us Dream”.
En este 2010, edita “The Reckless Kind” y se arropa por una magnifica banda bautizada como The Sleepwalkers que sostienen diez geniales canciones que se visten de Power Pop, de ese sonido del sur de California de los años 70 y de un Country Rock de tonos poderosos que hace que Olvera y sus Sonámbulos sean inclasificables, gracias a Stevie Ray Vaughan (Es que no creo en dios) y se le puede, digamos, inclasificar en ese grupo de grandes autores como Phil Ayoub, Mike Dunn, Memphis 59 o aquellos geniales Replacements.
El de Fox River sin embargo, es un músico fogueado en cuanto a conciertos se refiere. Habiendo ya abierto show para Paul Collins, The Redwalls, Cory Chisel y muchos más.
¿Puede ser este tipo de actos los prolegómenos de una revolución musical destinada a terminar con la nefasta y caduca industria discográfica? Ojala…el tiempo lo dirá.

Ian Olvera & The Sleepwalkers - Don't Talk About

Ian Olvera & The Sleepwalkers - Ain't Nobody As Lonely

Ian Olvera & The Sleepwalkers - I Won't Let You Down

jueves, 25 de noviembre de 2010

Kid Rock "A la sombra del león de Detroit"


Hace años me dije a mi mismo que si este autor esperaba mantener su tren de vida gracias a las compras de sus obras por este que os habla, lo iba a tener claro.
Hoy, no sólo tengo los dos últimos discos del músico de Romero, Michigan, si no que este flamante “Born Free” es uno de esos discos que suenan una y otra vez en mi reproductor y estoy considerándolo como, otro, más de los discos del año y van…
Kid Rock ha sabido evolucionar desde aquellos discos de finales de los noventa y primeros años del diez. De ese sonido estándar y manido que, a mi, personalmente, me aburría sobremanera; hacia un Rock n Roll de estructura sementera y mucho acento en el Southern Rock el Soul Rock y el Americana.
Si algo ha hecho bien el Kid es seguir los pasos de uno de los mejores músicos de todos los tiempos: Robert Clark Seger, AKA Bob Seger. Porque si te escuchas las primeras estrofas de este disco, notarás que la sombra que proyecta Kid Rock es muy parecida a la del león de Detroit. Y es que, si tienes que marcar una ruta en tu vida musical, lo más inteligente es dirigirte hacia un camino pleno de talento, estilo, fogosidad y pura energía.
Las doce canciones, más la demo del tercer corte, que hace la número trece, componen una gran obra llena de poder y pasión. En los distintos cortes varios son los músicos que acompañan al de Romero, Martina McBride, el gran Zack Brown, Sheryl Crow y, oh maravilla, el piano del mismísimo Bob Seger en la canción titulada “Collide”. Algo tiene este músico ahora como para que Seger haya abandonado, siquiera momentáneamente ese exilio al que, desgraciadamente, se ha condenado y, por extensión, nos ha condenado a los que amamos su música.
No obstante, si bien no podemos contar con nuevos títulos del de Detroit, ese camino emprendido por Kid Rock, es un buen bálsamo para las orejas y el corazón.
Born Free, todo un discazo.
Me encanta equivocarme así.


Kid Rock - God Bless Saturday

Kid Rock - Slow My Roll

Kid Rock - Born Free

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Don Winslow "El Invierno de Frankie Machine"


Don Winslow es, por así decirlo, un escritor tranquilo. Uno de esos raros autores que buscan el desarrollo natural de la historia que desean contar.
Tras su obra anterior: El poder del perro, en la cual abordaba el narcotráfico entre México y Estados Unidos. Winslow acomete en su nuevo libro. El invierno de Frankie Machina la vida, en el crepúsculo de su existencia, de un antiguo asesino de la Mafia que vive su jubilación de manera ordenada y sosegada al margen de todo aquello que fue razón de ser en los años anteriores.
La habilidad de Winslow para recrear el ambiente de la Mafia californiana desde los primeros sesenta incluyendo la colaboración de ésta en las elecciones y reelecciones de Richard Nixon en 1972 y el posterior declive, en teoría de dicha colaboración . Y es esta colaboración, magníficamente descrita tambien por James Ellroy en su trilogía americana, donde Winslow incide para mostrar que, si bien los mafiosos cometen atrocidades, los políticos no le van a la zaga. El autor neoyorquino asegura que:”La única diferencia entre el crimen organizado y el gobierno federal es que el gobierno está mejor organizado”
Winslow Ataca de forma contundente a los culpables de la crisis financiera, acentuada por la especulación que impulsaron los políticos norteamericanos en los setenta y que, recordemos, estaban sustentados por la familias mafiosas que controlaban tanto los negocios ilegales como muchos de los legales.
Pero al margen de las deslumbrantes descripciones que Winslow hace de ese pútrido esquema de la sociedad, es en las lucidas reflexiones de su protagonista y la manera en que vive la vida el jubilado asesino donde el escritor da todo un recital literario; en el cual el sosiego, la calma y una vida, casi en zapatillas de estar en casa, predominan. Y en como toda esa construcción aparentemente sólida se puede romper por la mezquindad, la estupidez y la codicia de tipos con los que te puedes cruzar por la calle o en cualquier lugar al que vayas, ignorante de su condición.
Winslow acierta en el desarrollo de los personajes, en el choque generacional que supone para una persona con ciertos principios, al margen de que sean estos relacionados con cómo acometer un asesinato o presionar a otros mafiosos.
Esta nueva generación de autores de serie negra como el propio Winslow, Richard Price, John Conolly o Dennis Lehane, demuestra que en la literatura, afortunadamente siempre hay un camino para contar una historia y una emoción.
Aunque se haya contado miles de veces.

lunes, 22 de noviembre de 2010

The Clash "London Calling"


Bueno, hoy hablaremos de punk, un estilo que, sinceramente, no ha sido muy habitual por estos lares. Y he dicho punk porque es lo primero que te viene a la cabeza al hablar de The Clash, uno de los pilares de la explosión punky de finales de los setenta, aunque con éste disco comenzaron su cambio estilístico que tan buenos resultados les produjo.

El disco se creó en una época bastante convulsa en el seno de la banda, a punto de separarse debido a la falta de expectativas que el mercado y la escena les producía, hartos del inmovilismo del movimiento punk como movimiento, no como ideología. Al parecer, decidieron hacer un último intento y el resultado es London Calling, donde sus influencias se expanden mucho más allá del movimiento punk. En muchos lugares he leído que en realidad éste es el primer disco New Wave, y la verdad es que no van demasiado desencaminados esos comentarios, ya que es obvio que el movimiento New Wave se basó en éste disco para crear su estilo. Y si no que se lo pregunten a gente como Adam & The Ants o The Cure.

Para mí, sin embargo, en ésta época de su carrera (y antes), las influencias de The Clash estaban más cerca de monstruos como Gene Vincent, Eddie Cochran, o Elvis, que de unos GBH, Damned, o Sex Pistols, por ejemplo. Si a eso le sumas la inmediatez de unos Ramones, y los nuevos ritmos caribeños que comenzaban a sonar, tenemos el cóctel perfecto.

London Calling, Spanish Bombs, New Brand Cadillac, Jimmy Jazz (que un grupillo de por aquí destrozó en los 80), Lost In The Supermarket, Guns Of Brixton, Death Or Glory….. menudas canciones!!! Como curiosidad decir que fue el único grupo que puso en guardia a Johnny Ramone, según cuenta él mismo en el documental sobre los Ramones “End Of The Century”: Así hablaba de ellos: “Sabíamos que éramos los mejores y que nadie iba a poder con nosotros. NY Dolls, o The Heartbreakers eran una pandilla de jonkys, así que sabía que no iban a durar mucho. Blondie, Television, Talking Heads…., bah, no eran competencia. Sólo hubo un grupo del que pensé: son mejores que nosotros, lo van a conseguir. Y esos eran The Clash.”

The Clash consiguieron sobrevivir al fin de los grupos punk, gracias a su capacidad de fusionar varios estilos. Y finalmente consiguieron entrar en la madre de todos los mercados: USA. Yo tuve acceso a éste disco en mi búsqueda de algún grupo interesante del movimiento que no fuera uno de los “clásicos”: Pistols, Ian Dury, GBH…. A día de hoy me sigue pareciendo un disco tan refrescante y variado que lo escucho a menudo. Muy a menudo. Se ha convertido en todo un clásico, desde la icónica portada, hasta la última canción. Y por cierto, hablando de la portada, el homenaje al primer disco de Elvis está muy presente en la mítica portada de London Calling. Supongo que ya sabréis a que me refiero, pero si no, ver si descubrís el detalle.


viernes, 19 de noviembre de 2010

JD McPherson "Negra sombra de chico blanco"


En este siglo XXI tan poco parecido al concepto de futuro que se tenía en los años cincuenta del siglo pasado, resulta, digamos, psicotrópico, que grandes y talentosos músicos giren su cabeza, precisamente, a esos años del siglo XX como fuente de inspiración para crear discos tan magníficos como este “Signs & Signifiers”.
Toma una voz, de chico blanco con alma negra, con registros que se acercan a un Jackie Wilson con gravilla en la garganta y que es capaz de pasar desde una rabia exultante y llena de adrenalina a la suavidad y a la seda de sonidos que enamoran.
Imagina un chaval de Oklahoma viajando al gran Chicago con su guitarra, dispuesto a comerse el mundo a golpe de Rock n Roll primitivo, Blues, Swing, Boggie y tonos pantanosos.
Doce magnificas canciones que, mira que fortuna, son producidas por el genial Jimmy Sutton, contrabajista de los relevantes Mighty Blue Kings, amén de formar parte de Del Moroccos y los Four Charms. Sutton, además de producir toca el contrabajo y las guitarras. La batería y los geniales pianos que revolotean por el disco corren a cargo del, tambien, ingeniero de sonido del disco, Alex Hall. Unidos a estos músicos, la colaboración de gente que se mueve por la órbita de Nick Curran, Alejandro Escovedo o The Modern Sounds. Pianos, saxos, violines, cellos, voces y armonías grabadas con una Berlant de ¼ pulgadas de principios de 1960, dan como resultado un viaje fantástico a una época a caballo entre 1947 y 1955.
La música de JD McPherson posee un sonido crudo, casi prehistórico. Baterías, guitarras, contrabajos, saxos y pianos que parecen salir de un disco de 78 revoluciones. Canciones que podrian ser banda sonora de un ritual vudú, óyete la canción que da título al álbum y, creo, que coincidirás conmigo. En “Wolf´s Teeth”, McPherson rinde su cariñoso homenaje al mítico Howlin´Wolf y en “A Gentle Awakening” la música se pasea por los pantanos propios de un Screemin´ Jay Hawkings.
Vayas a la canción que vayas, te posee un efecto Martin McFly y los pantalones vaqueros vueltos la gomina y el tupé, los Cadillac y ese otro mundo alejado y tan a la vuelta de la esquina que eran los barrios negros de casas de madera y chapa, de caminos sin asfaltar, de miseria, rabia y futuros quemados o encerrados en prisión que derivaban toda esa frustración social y vital en canciones crudas, de sangre caliente y sonidos a cuchillo. “Firebug” o “I Can´t Complain” dejan claro la posición de McPherson respecto de su mirada hacia ese horizonte eterno que es la música.
Matt Hill, The Jim Jones Revue, JD McPherson…la carretera es amplia, oscura, llena de curvas sinuosas y llenas de esperanza.

P.D. : Queremos agradecer muy sinceramente a Rock & Soul el habernos descubierto a este maravilloso artista. Y si vosotros no habéis descubierto ese magnifico Blog, ya es hora.

J.D. McPherson - Fire Bug

J.D. McPherson - Wolf Teeth