
Un gran autor dejó cantado y contado que “la presunción de inocencia nos obliga a pensar que somos ángeles en suspensión” y, la verdad, este pasado lunes, por dos intensas y embriagadoras horas, creí esa frase de manera absoluta.
Mike Farris And The Roseland Rhythm Revue nos hicieron sentir a los allí congregados gente especial, personas felices cuyos problemas desaparecieron en esas horas de Soul, Blues, Gospel y Rock
Que Farris es buena gente ha quedado demostrado para el que suscribe en las diversas ocasiones que he tenido la fortuna de verlo en directo. Este lunes en el Antzokia de Bilbao, volvió a dar muestras de ello. Comenzó rindiendo homenaje al tristemente desaparecido Solomon Burke iniciando su show con la fantástica “Everybody Needs Somebody”. Y, a partir de ahí, todo fue una comunión con la sonrisa, el buen rollo, la intensidad del alma al descubierto traducido en una música intemporal interpretada con la pasión, el corazón y el cariño que Farris sabe transmitir.
Mirando a mí alrededor, muchas caras tenían pintada una sonrisa. Eso, es algo que hacía tiempo que no veía en tiempos en conciertos en los que, muchos asistentes ponen cara de pasa y mantienen esa pose de “venga, impresióname”.
Los momentos mágicos se sucedían canción tras canción, con una Roseland Rhythm revue a plena potencia, desarrollando canciones del propio Farris y versiones que provocaron el éxtasis del que suscribe e, incluso, de la corista Regina McCrary; la cual no pudo evitar abrazarse emotivamente a Mike tras la interpretación de éste de una emocionante “A Change Is Gonna Come”. Este hecho, esa complicidad entre los músicos, el buen rollo que Mike da en el escenario es algo que, insisto, no se ve en conciertos a menudo.

No pretendo extenderme, ni daros envidia a los que, desgraciadamente, no tuvisteis la fortuna de asistir a esa celebración de gloria musical que fue el concierto. Pero si me gustaría sugeriros que, si tenéis la oportunidad, os hagáis un favor y asistáis a unos momentos de magia, Soul y Gospel Rock.
Lamento que las palabras se queden tan parcas y limitadas y no sea capaz de expresar todo lo que tuve la fortuna de ver y disfrutar el pasado lunes. Deberían de salir los académicos de la academia de la lengua a la calle, a buscar palabras nuevas que puedan definir toda la fiesta que Mike Farris And The Roseland Rhythm Revue.
La gloria, o lo que más se le parece.
