jueves, 18 de diciembre de 2014

Ricky Warwick (Eléctrico): El Viento Que Aúlla y Hace Arder Los Horizontes



Los cascos se ajustan a la oreja de aquella manera, no se si será por la forma de mis cartílagos o por la ansiedad de las orejas por escuchar sus canciones.
Los tendones, los músculos se flexionan, chirrían y aúllan como fieras largo tiempo encerradas que ven la puerta abierta y la posibilidad de escapar. Su deseo de correr es mi deseo de correr. 
Hace frío, el viento golpea el cuerpo, sonrío. Ante mi, una pista de tierra desierta, y ella a mi lado, mirándome desde su mundo de cachorrita eterno, nadie más. 
Conecto el pendrive, volumen, el único modo de escuchar sus canciones. Y un primer guitarrazo, " The Road To Damascus Street" empieza a sonar, grita de alegría mi alma, y comienzo a correr y Ricky Warwick y su alucinante " When Patsy Cline Was Crazy (And Guy Mitchell Sang The Blues)" corren a mi lado.

El álbum de Rock and Roll, absolutamente eléctrico y poderosamente cargado de grandisimas canciones ya está a la venta; y, ¡la ostia, comprale  los discos al Ricky tú, que merecen de verdad la pasta que te gastes en ellos. Porque el irlandés se ha marcado un acojonante disco de puro e intenso Rock and Roll, un disco para correr, con el viento envidioso empujándote a cada paso, ansioso por tener para si toda la electricidad, toda la fuerza y el impetus con que Ricky Warwick ha dotado a cada canción de las diez que componen esta gran obra.

Un disco parido en las oscuras y alcohólicas esquinas de un pub de Belfast donde Warwick y su colega-hermano del alma Sam Morrison pergeñaron las bases de lo que ha sido esta doble entrega en la discografía del front-man de los Black Star Riders, (cuyo nuevo disco:"The Killer Instinct, esta cercano a ver la luz).

" When Patsy Cline Was Crazy (And Guy Mitchell Sang The Blues)" es un disco vitalista, musculoso en su factura sonora, poderoso e intenso en su interpretación, como todo lo que el irlandés hace, y cargado de poderosisimas canciones que celebran una rabiosa actitud vital y emocional en las que se habla de amores intensos, fe en la amistad que transciende los años y los desencuentros, pedazos de memoria donde los recuerdos llueven desde el corazón al pensamiento y te hacen sonreír, o apretar los dientes con rabia, con pena o con euforia.
Las diez canciones de este disco se cargan de una intensa carga emocional y una arrolladora fuerza eléctrica que envenena cada nota, cada frase gritada, cada trozo de vida que arde gloriosa en las orejas y en el corazón. Compuestas por Warwick, Robinson y la inestimable ayuda de gente amiga como Andy Cairns de la banda Therapy?, caso de la maravillosa y, ya en mi corazón para siempre, "Celebrating Sinking" o la acojonante "Johnny Ringo's Last Ride" donde Ginger, de los Wildhearts compone y mete guitarras junto a Warwick. El bajo corre a cargo de su colega de los Black Star Riders, Robbie Crane y la batería y coros es  de su amigo Gary Sullivan y la inclusión del bajo o la guitarra en alguna canción de Billy Morrison o Nathan Conolly o la trompeta de Sam Retzer en "That's Where The Story Ends".

El sonido del disco es demoledor. Todo en él esta cargado de intensa emocionalidad y una poderosa ejecución, las palabras de Warwick se cargan de la luz de un fuego que arde en su interior y al que alimenta con recuerdos de un Ulster o un Belfast perdido entre balas y manifestaciones, carreras y el peligro real a perder la libertad, la vida, el futuro bajo un montón de escombros de casas derruidas por las bombas o por las montañas de balas, de miedo, de rabia, de incomprensión. Y, aún así, hay sitio para el doloroso desamor, "Celebrating Sinking" donde los dados afortunados son lanzados por un brazo tatuado con el Death or glory hasta un corazón roto mientras se celebra el hundimiento de un amor. Mientras, el Llanero Solitario y Tomto se pasean por las palabras de "That's Where The Story Ends", la canción "casi" Country des disco y que hubiera hecho las delicias de Johnny Cash.
"Toffee Town" o "The Son Of The Wind" rozan a The Clash y a los Almighty, o tal vez sean hijas bastardas de Motorhead, al par que la canción que da titulo al álbum hubiera sido robada para poder ser interpretada por aquel irlandés negro que cantaba y tocaba el bajo de manera maravillosa,.. el cual hubiera bailado descojonao de la risa la vacilona "Yesteryear".

Ha sido toda una aventura llegar hasta estos dos discos y es una absoluta dicha poder disfrutarlos en toda su intensa carnalidad. Porque hay canciones y músicos que salpican tu alma con el sudor de su corazón y levantan éste con el poderoso viento de cada guitarrazo, que se da en cada canción del álbum.
Se que pasaré semanas, y seguro que meses, dejándome caer en todas y cada una de las canciones de los discos de Ricky Warwick. Se que algunas de ellas ya forman parte de mi bagaje emocional hasta el fin de mis días, que son banda sonora para sacarle chispas al suelo por donde corro y fuego al corazón que bombea música para que mi cuerpo la haga arder gloriosa. 
Delante de mi, la carretera del trueno brilla con la intensidad eléctrica de una vida cargada de canciones..no necesito nada más.

Ricky Warwick: Celebrating Sinking

Ricky Warwick:Yesteryear





lunes, 15 de diciembre de 2014

Ricky Warwick (Acústico): El Corazón De Lluvia Que Susurra


Llegar a Itaca, del modo que sea, pero encaminar el corazón hacia allí. Sentirse parte de ese algo y, a un tiempo, hacerlo tuyo, involucrar tu corazón y tu alma en ese algo único que formará parte de tu ADN hasta el final.
Yo llegué a Ricky Warwick a guitarrazos. Con la fuerza que el norirlandés imprimía en el desarrollo de las canciones de la banda escocesa en la que militaba en aquel tiempo, The Almighty,  y  por las canciones poderosas y adictivas que tenian cada disco.. Recuerdo, sobre todo, como un gran amigo, llamémosle Pelitin, y yo analizábamos y diseccionabamos su discazo, "Just Add Life" de 1996 y cancionacas como "All Sussed Up", "Do You Understand", o "8 Day Depression" con una ansiosa alegria. La inclusión de Hammond B3 o sección de viento en algunas canciones me empujaba a mirar el disco con otros ojos. Había inquietudes, había otros caminos en la música de la banda además de la factura de un impecable y poderoso Hard Rock, Heavy Metal. Y no erraba; porque visto el giro que Warwick imprimió a su carrera, adentrándose en sonidos terrosos y cargados del sudor de la tradición musical norteamericana.  Country, Roots, Blues y Americana que, no eran, al fin y al cabo, más que hijos bastardos de los sonidos irlandeses que arrastraban sus inmigrantes camino de la "Tierra Prometida", era evidente que Warwick tenia un corazón grande en el que cabía mucha música.

Tres discos en solitario después, facturados con esa poderosa mezcla de Rock and Roll con tripas y alma y sonidos acústicos donde el corazón de Warwick se vuelve guitarra, regresa el de Newtownards, en County Down, Irlanda del Norte, con dos discos en los que cultiva esa dicotomía musical de manera absoluta. "Hearts On Trees" un álbum totalmente acústico y "When Patsy Cline Was Crazy (And Guy Mitchell Sang The Blues)" obra de factura totalmente rockera donde lo eléctrico se enseñorea de cada pieza del disco.
Ambos álbumes han sido paridos en Belfast, bajo cielos rápidos y días lentos y en Los Ángeles bajo días rápidos y cielos lentos, como reza el texto introductorio del disco acústico.

Historias cargadas de ese fuego dramático que el músico norirlandés sabe imprimir a sus textos, pedazos de vida vivida o contada, sufrida o confesada, las diez canciones que componen el disco se susurran, se rezan, se lloran, pasan de ser  escarcha a agua pura bajo el calor del sol de otoño que hoy brilla a través de la ventana.
Exceptuando "Psycho", escrita por el músico invidente Leon Payne, las canciones de Warwick se mueven por un cielo cambiante y siempre vivo donde nubes con acentos Folk irlandés como "Schwaben Redoubt" o "Hearts On Trees", dejan paso a los sonidos íntimos e intensos de "The Year of Living Dangerously", " Way Too Cold For Snow" o "Said Samson To Goliath" y estos al puro Missisippi de "Presbyterian Homesick Blues" y éste a las canciones más típicamente acústicas de Ricky Warwick como "Tank McCullough Saturdays", "Disasters" u "82". Son música que pinta una banda sonora intensa y cargada de vida a las palabras que Warwick y Robinson escriben sobre la amistad, el hogar, el amor, los críos jugando al este del Lagan river, el terror a caer bajo un fuego cruzado que los chavales irlandeses hacían crecer, inevitablemente en sus corazones cuando vives en un estado de guerra permanente...Amores que se resquebrajan, sueños que se rompen y héroes que nunca regresan a su Itaca, a su hogar.

Para mi, llegar a este día quince de diciembre de 2014 es importante. Hoy ha salido esta versión digital de las esperadas nuevas canciones de Ricky Warwick, al margen de los maravillosos Black Star Riders. Llegar a estos dos discos posee la magia añadida de haber contribuido al glorioso alumbramiento de ambos vía Pledge Music y este hecho, tal vez tontorrón, hace que haga más míos, si cabe estos discos.
Joe Elliot de Def Leppard y Damon Johnson de Black Star Raiders, junto a la guitarra de Jake Burns, la Armónica de Michael Beattie y, desde luego las composiciones de las canciones, compartidas por Warwick, de Sam Robinson, hacen de este "Corazones En Los Árboles" una obra hermosa, intensa intima pero no aburrida, para escuchar en una fría pero hermosa tarde de otoño con un sol abrazando cada gesto, cada paso que das y prometiendo la luz y el calor que los meses próximos traerán. De hecho, para entrar en calor, en un par de días presentaré todo el fuego y la electricidad que Mr. Warwick es capaz de crear en su acojonante "When Patsy Cline Was Crazy (And Guy Mitchell Sang The Blues)" .


Ricky Warwick:Hearts On Trees

Ricky Warwick:Disasters







viernes, 12 de diciembre de 2014

Ken Will Morton: Una Casa Llena De Canciones


Supongo que en todo arte es igual. Lo que para unos son solo lineas rectas, ángulos y curvas precisas, para otros son edificios, estructuras, magia en pequeña o gran escala. 
Lo que para algunos son solo sonidos , directamente, ruidos, para otros, para mi, son pedacitos de la persona que ha sufrido, sentido o soñado esa secuencia de notas, ese golpeteo rítmico, esa sinuosidad del alma deslizándose en cada estrofa, en cada verso, como besos sobre la pálida piel de esa mujer.
Colores aleatorios embadurnando un lienzo blanco, una pared, un vagón de metro, una hoja de papel, o el deseo de trascender, de contar una historia, la necesidad de marcar el territorio o de agarrarte los huevos del alma y retorcértelos hasta que tu corazón grite...

Ken Will Morton, cantante, compositor, interprete de sus canciones; agarrado con una mano al Rock and Roll, con la otra al Americana, con la otra al Alternative-Country, con la otra al  Folk/Blues y con la otra al  Southern Root, y, seguro que me dejo algún apéndice aferrado a otro estilo, a otro sonido que el de Athens exprime y adorna con talento e imaginación.

Lejos queda el Power Pop trío que formó con  el batería Kevin Watford y el bajista Deve Siff y que atendía al nombre de  Wonderlust. Seis álbumes después, siete con este formidable  recopilatorio, "Tell It To The Wind", el de Georgia nos ha regalado grandisimas canciones, hermosas y poderosas melodías que hacen rugir al corazón y le  empuja a seducir al cuerpo para que salga a la calle tarareando bellezas como "On My Feet Again", "Muscadine Wine" o " Restless Heart". O bien, a correr impulsando el alma hacia el frío que comienza a susurrar  el invierno con Rockanroles de delicioso y ardiente octanaje como la muy Runaway Boys de los Stray Cats, "Boogie Shoes" o pedazos de poderosa gloria rockera como "Make Believe Love", "China Blue" o "Devil In Me"...Entre medio, pedazos de un tipo que sientes que disfruta haciendo e interpretando sus canciones que se emociona cuando en directo arranca pedazos de si mismo con su guitarra y los expone ante los afortunados que disfrutan de ese algo inasible llamado arte al cual puedes regar de cerveza, de tus bailes y, consecuentemente, de tu sudor, tus gritos y tus risas.

Las comparaciones con Paul Westerberg, Old 97, el primer Dylan, Springsteen y blah, blah, blah, no debieran de despistar nuestras orejas de lo verdaderamente importante, lo jodidamente buenas que son sus canciones. La fuerza e intensidad que trasmite  el artista a través de las permutaciones matemáticas de siete putas notas que hacen que en la niebla de los días tu veas colores que cantan, edificios que suenan como el viento de Georgia en invierno y, las mariposas despistadas aleteen en tus orejas poemas encendidos que suenan a Rock and Roll.

Ken Will Morton:Make Believe Love

ken Will Morton: Boogie Shoes






lunes, 8 de diciembre de 2014

Bruce Springsteen &The E-Street Band: Thundercrack..A Veces, Las Palabras Sobran



Sip, a veces tantas palabras sobran. A mi me sobran y eso que ellas me han mantenido contra la corriente, apenas entero, apenas consciente, pero agarrado a poemas, frases, canciones que hacían el mundo más cálido, más honesto, más real que la propia realidad vivida.

Pero, a veces, la canción toma caminos ignorados por el pensamiento..hay cosas Horacio en la tierra...,y me empujan a dejar caer solo el sentimiento, la sensación, la grandeza del momento en que un bisoño, a priori,Bruce Frederick Joseph Springsteen Zerilli, cantaba a una afortunada audiencia una de las canciones más intensas, sensuales y poderosas que mis orejas y mi corazón han sentido.

Cuando el periodista, y futuro productor de Springsteen,   Jon Landau escribió en The Real Paper tras disfrutar a Springsteen y su banda en un concierto en el Harvard Square Theater: "Vi el futuro del Rock and Roll, y su nombre es Bruce Springsteen. Y en una noche en la que necesité sentirme joven, él me hizo sentir como si escuchara música por primera vez", catedralizaba de este modo, o casi, la sensación que en mi provoca escuchar esta gloriosa canción del de New Jersey. 

Es el modo en que una letra bonita, pero para nada cargada de literatura o trascendencia, adquiere el peso dorado de algo etéreo,mágico, poderoso y vacilón en su ejecución y cargado de una intensidad y un amor por la música que trasciende eso que se le llama, canción.
Thundercrack, servia en ocasiones, para cerrar los conciertos de un chaval y sus amigos, que, casualmente, estaban en una banda de Rock and Roll. Pero lo que sientes cuando escuchas, y, desde luego cuando lo ves, es a unos tíos afortunados pasándoselo de puta madre, sintiendo que rozan una gloria absurda y ridícula, pero no por ello menos gratificante.
Thundercrack se aferra a un sentimiento poderoso que, demasiadas veces, creemos que va con el ADN, o con como suena nuestra risa, como nos balanceamos al andar, o como buscamos su mirada para sentir en el alma electricidad, el sentimiento de pertenecer, de vincularse a alguien que está a tu lado, que suda contigo, que se descojona o sufre, que vive y respira las partículas de oxigeno, como lo haces tú 
Thundercrack es un delicioso y poderoso compendio de como debe crearse una canción de Rock and Roll...
Como debes de sentirla es cosa tuya.


jueves, 4 de diciembre de 2014

Jesse Stone: Canciones Que Llueven Desde Nubes De Rock And Roll


Miras afuera, buscas el viento que te traerá la música que necesitas para alzar la cabeza, para pisar con fuerza en este día único y potencialmente hermoso. Y el viento, caprichoso no te trae nada de lo que esperabas; porque aquello en lo que tenias puesta tu fe atea en la música te ha decepcionado de tal manera que no puedes poco menos que pensar que te has equivocado de dimensión, que estás en Tierra Dos, en el universo Walternativo de Fringe y, casi, buscas dirigibles surcando los cielos cargados de azul y nubes esponjosas del hoy.

Sin encabrones pululas por los alrededores. El viento nunca te ha decepcionado. Dios que no existe aprieta pero no ahoga y todos esos tópicos que llenan conversaciones y minutos de vida. Y, de repente, te tropiezas con esa portada en blanco y negro, de repente, te enganchas al guapete cabroncete que apesta a indolencia, a demasiados "yo no he sido", a todo me la pela,a mirarme nena, soy el tipo con el que te vas a follar sin siquiera saber mi nombre..Y, claro, lo odias. 
Pero, si me dejase llevar por la primera impresión malnacida y cargada de prejuicios que mi pobre y penosa podredumbre emocional fabrica de manera estúpida y deshilachada, hubiera perdido tantas gloriosas maravillas que mi vida no hubiera tenido mucho recorrido anímico. Así que, va, escúchate al niñato de los huevos. Escúchate la voz melosa que le presupones, imagina su boquita dulce y carnosa haciendo pupupiiduuu..a ver por donde sale el nene..¡Y, la ostia!, resulta que el amigo Jesse canta, y canta bien.Su voz, como una seda teñida de la tierra más agreste, se pasea por canciones cargadas de Rock n´Roll, de Americana, de ese sonido que, ya sabes que me engancha. Y, no solo eso, el tipo tiene buenos temas en este recién salido "Break Of Day" y los diez temas que componen la obra están francamente bien.

Expatriado a Brooklyn, su música se forjó en los fuegos de Montreal. Cargado de influencias, sin copiar a nadie, Jesse Stone se pasea cómodamente por todos esos registros musicales tan norteamericanos.
En esta era de música sin alma, donde las canciones languidecen en colchones de algodón comprados  en la ikea de las radio formula, la obra de Jesse Stone es un delicioso recordatorio para los corazones hambrientos de grandes canciones que hay siempre esperanza, que siempre ha habido grandes autores cabalgando los vientos escondidos en los cielos de la música y la industria.
 Las canciones de Stone respiran un oxigeno antiguo, intenso y  hermoso. Heredero de la era de los grandes poetas y  cantautores de días pasados:los Cohen, Dylan y Springsteen y también los Murphy, Hiatt o Krisstoferson. Al igual que ellos, Stone canta sobre la vida que vives y pierdes, que buscas y de la que muchas veces huyes; de las relaciones y el deseo de encontrar tu lugar y el alma en toda esta locura.

 Esta obra, creada junto a Josh Trager (batería) y Chad Tuppert (guitarra eléctrica)  está repleta de esas canciones y esos ecos,canciones que beben de todos esos hermosos sonidos que cualquier chaval que quiere hacer música necesita escuchar para buscar su lugar en el mundo.

Muchas de las canciones rezuman una brillante y optimista pátina.Ecos de  un día de verano como "Promises" y "Fisherman", "Love On The Charles Bridge" o "Fortress", junto a temas más oscuros y emocionales como "vampires", "Don't Come Around",  o "Life Lonely Road", que da al álbum un espectro completo de emociones a medida que viajan a través del corazón del poeta, cantante y compositor hasta ti, adornado y brillantemente arreglado.
 Muchas de los temas de Rock te empujan a bailar, caso de"Do not Change","Promises" o "Love On The Charles Bridge", vacilonas como la sonrisa que te atraviesa el corazón desde el otro lado del bar y te promete un mundo lleno de canciones brillantes, contagiosas como el tintineo de una risa en una noche de Rock n´Roll...
Y todo parido por el niñato este de los cojones...¡fantástico!

Jesse Stone:Love On The Charles Bridge

Jesse Stone:Promises