sábado, 16 de agosto de 2014

Lucero: El Fuego De La Vida, El Amor, La Música Y Todos Los RockAndRoles Que Nos Quedan Por Vivir


La música...la de veces que la he alabado, la de veces que he cantado su magia, su capacidad de posibilitarnos la búsqueda de ese próximo segundo que nos da pie a respirar, a vivir un día más, a arrancarnos del alma la pena, la rabia, la soledad, la desesperación y empujarnos hacia ese adelante luminoso y necesario...
La música..¡joder la de veces que me ha salvado la vida, que me ha dado vida para vivir cuando todo alrededor era un huracán y yo, tratando de asir los papeles que decían quien era, que pintaba en este mundo, que camino era el mejor para mi, me perdía en la desesperada necesidad de ordenarlos! 
La música, su fuerza, su pureza, su vudú, su capacidad de derrumbar paredes y deshacer cerraduras y desgajar todas esas puertas cerradas de sus goznes y reducirlas a olvido, a nada, de volver todo eso polvo y darle la magia suficiente como para que queramos volverlo risa, baile, vida.

Tantos años detrás de ella. Viviendo en pos de los próximos tres minutos y cincuenta segundos, esos que daban a mi vida sentido, trascendencia, dirección..Y los años que pasan, mirando atrás desde la altura de los días, las noches, los meses, los años...joder...tantas canciones...que le han dado a mi existencia un acento definido, un camino bailado, más que andado...y mírame ahora...en uno de esos momentos en que puedes hacer una retrospectiva más o menos fiable de ti y sonreír porque, coño, sabes que tu vida ahora suena como el comienzo de un concierto en directo, con esos minutos previos que arrancan pedazos de emoción del alma y provocan chispas de pura alegría a tu corazón.
Ahora, mis queridos amigos y amigas, mi vida es un concierto de Lucero. Mi corazón canta desafinado, no como el gran Ben Nichols, pero lo hace con la misma intensidad y fiereza que el músico de Memphis.
32 canciones, 125 minutos de intensidad, emocionalidad, Rock N Roll y pura magia en un escenario y en los corazones de todos aquellos cabrones afortunados que tuvieron la dicha de ver a la banda norteamericana rompiendo el cielo de Atlanta. Pero es que "Live from Atlanta" no son un compendio de las tres noches que la banda hicieron vibrar su mojo en el Terminal West, es Nichols y la banda bromeando, sudando unas risas que salpican al público y les contagian de felicidad, son la pureza de una banda honesta y llena de esos claroscuros que hacen de la vida esa extraña canción que no puedes, ni quieres, dejar de tararear.
Y es Rock N Roll y es  honky tonk , como en"Like Lightning," o en  "Rick's Boogie", es la muy Springstiniana y cargada de ese hermoso y delicioso melodrama que crea el de New Jersey y recrean tan bellamente los Lucero en  "I Can Get Us Out of Here", es puro y puñetero Stax de altísimo voltaje que crepita delicioso Soul como lo hace "Goodbye Again," o "It May Be Too Late", es sonido Garage, irreverente y macarra, barriobajero y underground como hacen sonar en "Tonight Ain't Gonna Be Good" es puritito Texas-Sound, fronterizo, crepuscular, hermoso como en "I'll Just Fall," o la magnifica y arrolladora "Union Pacific Line" o "Texas & Tennessee", es poesía y dulzura y susurros que se visten de nana y abrazan el corazón como "Mom," o "Fistful of Tears" y es puto Rock N Roll cargado del fuego que arde en las jodidas entrañas, ese que sólo se enciende por amor a la música y que sólo el tuétano de un alma cargada de amor y vida puede servir de combustible como en "Women And Work", "Juniper","Like Lightning" o "Sounds Of The City"...y es que, la ostia,125 minutos dan para mucho y los Lucero lo dan todo en este maravilloso e intensisimo Live.
Así que, amigos, amigas..alzad, si os place, un Jack Daniels negro de doce años conmigo, brindemos por la música, porque siempre ha estado allí, porque no necesitamos electricidad ni tecnología para hacer arder desde nuestras entrañas la vida. 
Creedme si os digo que la música es la quintaesencia del universo respirando, que los planetas y las estrellas tararean su existencia con canciones parecidas a esas que a ti, te hacen vibrar, reír, bailar, emocionar o amar. Que la música tiene esa magia que vuelve lo soñado real. Que, si eres el cabrón más afortunado del universo, te topas con ella y ella te mira a los ojos y te sonríe y te agarra la mano, y con ella el alma y camina a tu lado y te promete que, a partir de ese momento, tu vida es música y los cielos encapotados y grises, súbitamente, se tornan del color azul esplendoroso de la felicidad, o eso que se le parece y tú, la ostia, tarareas la canción más hermosa del mundo eternamente...Y eso...eso lo es todo.




miércoles, 13 de agosto de 2014

Claydon Connor: La Hermosa Vida Que Nos Espera


Cuando la sencillez vuela, cuando la luz no tiene prisa por llegar al suelo y revolotea un nanosegundo de más en tus ojos, en tu risa, en ese instante donde todo es perfecto, donde las malas hierbas se abrazan, enamoradas, a la flor más bonita del campo y le promete amor eterno, y sonrisas que crezcan desde el alma para toda la eternidad...
En espacios de calma....
Cuando la sencillez vuela, el alma brilla más que el sol de verano que arrasa campos y agosta corazones. Se eleva el espíritu en una quietud que calma el corazón y le da una oportunidad a la vida para mirar y, además, ver. Y ni todas las  ráfagas quemantes que emergen tras las caras envidiosas, ni los avisos de la catástrofe del siglo de esta semana, borra la risa del niño, el juego eterno de los cachorritos que viven la vida en un instante que es eterno y sienten la vida como un presente, como un regalo, pues eso significa presente. Y todo suena bien en la calma quieta, en la sonrisa perfecta, que todas lo son, en esa canción que habla de de la primavera, del verano, del invierno, del otoño, de ti y de mi.." We Could Have It All" con esa sencillez que desarma que motiva que empuja a dejarse caer de modo absoluto en "Under the Big Sky", el segundo disco del músico inglés Claydon Connor. Once deliciosas canciones que basculan de un modo perfecto entre el Americana, el Folk-Rock británico y unas texturas Pop que hacen de su "Bajo el Inmenso Cielo" una maravilla de principio a fin.

La música de Claydon Connor cuenta historias, pedacitos de vida, de esa que nunca sale en los titulares y, raras veces, es la base para una novela multiexitosa. Su álbum es una mezcla perfecta de raíces americanas, con un toque de pop clásico Inglés, combinando todas sus influencias para crear un sonido que es a la vez honesto y contagioso. Son esas canciones que te empujan a salir a la vida con un gesto resuelto, natural, y ver las cosas pequeñas, esas que conforman la gran estructura de la existencia y son los ladrillos que mantienen los días aferrados a cada uno de nosotros.
Con una esencia, en ocasiones cercana a Gram Parsons, Kriss Kristoferson o el  David Ford menos ácido, el músico de Oldham nos regala momentos emocionales y emocionantes. Canciones llenas de vida y retazos de la luz del sol de un verano de miles que están por venir. Temas como el delicioso " Just Another Lover", "The Sweetest Thing", "Who Would Have Thought" o "A Little Piece of Heaven" son como meter la mano en el tarro de la mermelada, empapuzarse con las cosas bonitas, sencillas y hermosas que a cada parpadeo surgen para demostrarnos que la miseria, la envidia, la mezquindad o la violencia son inventos humanos que nada tienen que ver con la vida, esa que te ronda lo quieras o no a cada segundo.

Claydon Connor es un músico consumado , toca la guitarra y la armónica, la mandolina, el órgano Hammond y el pedal steel y, sobre todo tiene un alma que necesita cantar historias en un disco que te enganchará desde el principio hasta el final. Te encontrarás bailando despacito con el alma moviendo el rabo como un cachorillo, buscando historias hermosas a cada segundo en que la tierra parpadea y jugando al veo veo con esa vida que nos espera a todos para ser vivida.

Claydon Connor:Just Another Lover




miércoles, 6 de agosto de 2014

Louis Prima Jr. & The Witnesses: Mi Corazón Canta Cuando La Banda Suinguea


Me gustaría volver mi corazón y todos esos pensamientos que resbalan dentro de mi cabeza un fedora y encasquetarlo en esa misma puñetera cabeza para darle el orgullo suficiente como para que mi alma desease envolverse en un impactante zoot-suit y que mis pies, envueltos en zapatos de dos colores, se encaminasen al Copacabana. al Bongo-Bongo, al Savoy para dejarme la vida bailando el Lindy, el Stomp, el Jump...la vida hecha baile, el baile vuelto sonrisa, la sonrisa transformada en el oxigeno que se necesita para vivir esa vida única y perfecta que desperdiciamos tratando de ser el mejor, el más grande, el más feliz...cuando, lo que más falta nos hace es tiempo y la posibilidad de quemarlo viviendo.

En este blog adoramos el Swing y todas esas maravillosas bandas de Neo-Swing que, afortunadamente, siguen en la brecha, demostrando que su aparición en los finales de los años noventa y primeros dos mil, no fue una impostura ni un subirse al carro de la moda imperante.
Es por ello un placer presentar al hijo de toda una institución en esto del Swing; Louis Prima Jr., hijo del grandisimo Louis Prima, autor de canciones como "Just a Gigolo", "Whe You Smiling´", " I Wanna Be Like You",  "Sunny Side Of The Street" o "Jump, Jive And Wild".
Louis Prima Jr. es el hijo más pequeño, y el  único que ha seguido la carrera musical. comenzó la universidad como un buen hijo y la abandonó en el primer semestre, como un buen hijo también. Pero se hizo un nombre con una banda local que llegó a telonear a gente tan variopinta como, ¡alucina! Winger y Savatage.
El músico de Las Vegas ya había demostrado que los escenarios eran su vida. A los cinco años apareció, de modo sorpresivo en un concierto de su padre en el Sands Hotel de Las Vegas, tratando de imitarlo, justo cuando Sam Butera presentaba, como cada noche a Louis Prima, apareció el nene con trompeta y todo.
 Ya a esos cinco años empezaba a tocar la batería, enseñado por su madre, Gia Malone, a los nueve el piano, dirigido por su tía, Mary Ann. Era inevitable que los pies de Junior encaminasen esa parte soleada del camino que tan acertadamente señaló su padre.

Con " Return Of The Wildest" del 2012, Louis Prima Jr. comenzó a demostrar que apellidarse Prima no era una impostura  ni convertía al vástago en un  chiste que aprovechaba el tirón del apellido famoso para vivir del cuento.
 Prima Jr. versioneó canciones de su padre imprimiéndole una personalidad y una frescura que parecía imposible que temas tan míticos y rotundos pudiesen albergar. 
En este año, el músico de Las Vegas y sus The Witnesses  han publicado "Blow", once canciones llenas de Swing, de Rock N´Roll, de vida y energía desbordante, de magia y sonrisa de ganas de llenar el mundo de baile y del sudor que provoca el sentirse vivo y sentir la vida. "Blow", "Go Lest Go", "New Orleans", "Might Be Crazy", "I Just Wanna Have Fun", la deliciosa versión de un Adam Ant de los primeros noventa, "Goody Two Shoes" o la maravillosa canción que me ha robado el corazón titulada "Those Million Things"..canciones que reclaman vida y tiempo para bailarla, para vivirla, canciones que, como en aquella vieja canción titulada "When You Smiling" habla de que cuando tú sonríes mi corazón canta  y la banda Suinguea, canciones que reclaman ese momento heroico en el que te la pela todo y sales al mundo con pasos de baile mientras las miradas censoras, amargadas y reprobatorias de la gente se deshacen de envidia...Canciones que se ajustan a mi vida como un buen fedora, un zoot-suit y un par de zapatos de dos colores...

Louis Prima Jr. & The Witnesses: Those Millions Things




sábado, 2 de agosto de 2014

Matt Charette: Un Mar Intenso Y Plagado De Tormentas


Aún no estoy muerto. No, porque las canciones se enredan en mi como un viento suave de verano y me impulsan hacia arriba, a esos lugares que se pierden en el día a día y que solo encuentro en sueños.
No estoy muerto porque mi vida son canciones y, ¡joder, recuerdo tantas! No estoy muerto aún porque necesito la emoción de lo nuevo tanto como necesito recordar a todas esas amantes de tres minutos cincuenta que le dieron a mi vida un sentido cuando, ésta, solo poseía un retorcido atisbo de futuras locuras y esquizofrenias del alma.

Una tarde de 1964, Woody Guthrie llevó a su hijo Arlo al patio trasero de su casa y le forzó a memorizar las últimas estrofas de su canción "This Land Is Your Land".
Guthrie no podía tocar la guitarra y apenas podía hablar, y temía que, si su hijo no la aprendía, su canción se perdería tras su muerte; Y Guthrie, como Charette, como tantos músicos subterráneos e ignorados luchan por perdurar, no tanto ellos como personas o egos, como por ofrecer al mundo esos pedazos de alma que necesitan arder fuera de uno mismo para que la vida tenga un sentido, por absurdo que este sea. Porque, ahí radica el quid de esta vida desperdiciada en demasiadas ocasiones; Cuando la cabeza da demasiadas vueltas y el cerebro queda frío como el peor día de invierno; cuando crees que eres demasiado viejo, demasiado joven, demasiado listo o demasiado tonto. Cuando te estás quedando atrás, perdiendo el paso, o tropezando, cuando lo que arde en tu alma es la necesidad de estallar en una supernova maravillosa o en un fuego artificial, mágico y único por breves segundos. Aunque, al final, terminas arrastrándote lentamente en un interminable y tedioso meandro del río de la vida que persiste en señalar cuanto, cuanto te equivocas. Entonces, si llegas hasta allí, nada importa ya, no importa lo que hagas si empiezas dándote por vencido.
Si el vino no llega al borde de tu vaso, o si se derrama por los empujones que una muchedumbre rabiosa te profiere Si el viento te arrincona, mientras te sujetas con una mano y se suelta la otra y el sentimiento quema como la peor de las hogueras donde quemaban a las  brujas de las que te podría haber enamorado. Y ese otro fuego, el que mueve tu locomotora necesita un estallido emocional para encenderse y arrancar de una puta vez; y aunque la madera sea fácil de encontrar tú no sabes como cargar con toda.
Entonces es cuando necesitas una canción, mil, todas las canciones hermosas del mundo, para cantarlas con la voz quebrada y el alma desafinada, y gritar de amor, y besar con rabia y acariciar las rocas y deshacerse las manos, golpeando a puñetazos el mar..la vida.
Porque hay algo en tu cabeza que te gustaría escupir. Que alguien, en algún lugar debería estar escuchando eso que te quema dentro... pero, ¡joder, sigue atrapado en la lengua y encerrado en una celda estúpida de tu cabeza!Y eso te jode tanto, tanto..que te acojonas de pensar que se puede perder para siempre en el fondo del alma. Y tienes miedo al pensar que podrías olvidarlo. Y tus miedos nadan por las lágrimas que hay en tu interior. Y la boca del león orgulloso que creías ser, se abre y es entonces cuando eres consciente de lo temibles que son sus dientes y su mandíbula empieza a cerrarse contigo dentro.  Y te dices, te convences, que si esto fuera un poema, si esto fuera una canción, si la música del mundo acompañase a estos pensamientos nada malo podría suceder, porque los monstruos se volverían notas, los miedos poesía y el llanto risa.
Y es entonces cuando te gustaría ser Matt Charette, para no preguntarte  qué demonios estoy haciendo En esta carretera por la que voy caminando, en esta senda que estoy tomando . En esta curva que estoy dando. En este camino que estoy recorriendo, en este sitio que estoy ocupando. En este aire que estoy respirando.

Y entonces, no antes, te paras a escuchar "For Mom", "Carry On", "I'll Sleep When I'm Dead", "City Streets", "Restless", "Wreckage" y todas y cada una de las doce canciones que componen este maravilloso "Back East" del músico radicado en Boston, con un amor por los sonidos terrosos, proletarios e intensos que marcan a fuego las canciones en el alma del que siente y quiere vivir de un modo antiguo, honesto, vagabundo.
Primer álbum de un autor intenso, poderoso, cargado de ese fuego que arde, lo quieran o no, dentro de algunas personas. Personas como Chuck Ragan, como dave House, como Ben Nichols, como Woody Guthrie, personas que navegan por un mar intenso y plagado de tormentas pero, también, con los horizontes más hermosos y mágicos que uno puede imaginar. Un mar que te hace cuestionar en las horas más oscuras ...De esta guitarra que estoy tocando, de este bajo que estoy acariciando. De esta poesía que estoy arrancándome del alma, de esta canción que estoy cantando, de su melodía, de las palabras que estoy escribiendo, de todo lo que siento y vivo de todo eso  que estoy pensando, de este océano de horas en el que pataleo y evito beber ¿A quién estoy ayudando, qué estoy destrozando? ¿Qué estoy dando, qué estoy recibiendo? ¿Por qué estoy caminando, hacia dónde estoy corriendo? ¿Qué estoy diciendo, que estoy aprendiendo?
¡Todo merece la pena la ostia! Merece la pena si hay alguien que quiera escuchar, si hay alguien que se pare un puto segundo de su existencia y preste atención a una frase, a un estribillo, a una melodía.
Todo merece la pena si existen tipos como Matt Charette que nos recuerden nuestras hermosas e indestructibles fragilidades. Que señalen caminos maravillosos para perdernos, que prendan la pólvora reseca del alma y nos convierta en fuegos artificiales para siempre...

Matt Charette:Carry On

Matt Charette:Set In My Own Ways

Matt Charette:Restless











domingo, 27 de julio de 2014

Brandon Calhoon: Seis Sonrisas Que Suenan A Rock N´Roll


Seis sonrisas al final de Julio. Seis sonrisas para saludar al agosto que, agusto vamos a degustar, devorar, deshacer entre risas y Rock N´Roll, entre priva y noches sin fin, acariciando al planeta rojo que nos va a seducir de una manera única y maravillosa durante todo el mes dedicado al emperador romano, un hecho queridos y queridas que no se volverá a repetir en esta tierra hasta 2287.

Una sonrisa por los amigos maravillosos que uno hace durante el tránsito bonito por la música. Sonrío pensando en el amigo Farfulli que, en una generosidad maravillosa, como todo lo que he conocido en él, me acercó este disco imprescindible para mis orejas y mi corazón. 

Otra sonrisa porque Brandon Calhoon sigue y persiste en su necesidad de ofrecernos pedacitos de él. De manera espaciada y, desgraciadamente, breve, pero con esa tenacidad, buen gusto y capacidad para maravillarnos que tiene el de Michigan.
Otra sonrisa por su nuevo EP:"Whiskey Beach", seis canciones cargadas de la luz del verano, de un optimismo y un buen rollo desbordantes. Seis canciones donde las palabras Sunshine, Sun, Light, Smile y otras similares de esas que hacen que el corazón sonría y vuelve los días un paseo al que le encajan canciones como " Takin' My Time", " Whiskey Don't Run Dry", la deliciosa "Key West Eyes" o la no menos intensa y luminosa "Sunday Drive", todas, como una banda sonora a la que la luz del sol y la brisa que acaricia el horizonte azul del mar, le encajan.
Otra sonrisa por la capacidad de emocionarse todavía con canciones sencillas, pero, no por ello, simples o superficiales. La capacidad del músico norteamericano por encajar de modo natural y, aparentemente, fácil, todo lo bueno que se ha hecho en la música popular de Estados Unidos en estos últimos sesenta o setenta años es pasmosa. Escuchas a todos los buenos sin que, imite o copie a ninguno. Jackson Browne, al que nombra en uno de sus temas, Bob Seger, en, por ejemplo, "Sunday Drive", The Eagles, Poco, John Mellencamp, o contemporáneos del propio Calhoon como Will Hoge, Buford Pope o Colin Moore.

Otra sonrisa por sabernos rodeados de músicos ,maravillosos. Llenos de emoción, talento y capacidad de trasmitir sentimientos y pedazos de si mismos a pesar de esta sociedad egoísta y necia, ombliguera y tan superficial. La posibilidad que tenemos, si buscamos y nos esforzamos un poco, en hallar tesoros de esos que no deberían acabar nunca en museos ni vitrinas, sino que deberíamos de bebérnoslos de un sólo trago, desparramarlos por la garganta, sobre el pecho, chorreandolos por la comisura de la boca igual que nos empapamos el alma y sonreímos, salvajes, satisfechos, vivos...

Y otra sonrisa, la última pero no menos importante. Una sonrisa por compartir estas sonrisas, estas  seis canciones con ella, que es pura risa, que es locura absurda y plagada de notas que gritan Rock N´Roll..que es, como dice Brandon Calhoon en su preciosa y vacilona " Takin' My Time", la luz del sol por encima de las montañas y las nubes grises. Una sonrisa por ella porque me ha enseñado a reír a respirar hondo y a soltar el aire y el alma en un Jajajajaja... que no quiero que termine jamás.
Y una séptima sonrisa, si, porque me apetece.. porque necesito sonrisas como necesito un Rock N´Roll...una séptima sonrisa por el mar... que nos esperará siempre...

Brandon Calhoon:Takin' My Time

Brandon Calhoon:Key West Eyes

Brandoon Calhoon:Sunday Drive