viernes, 24 de octubre de 2014

Wired: La Vida Galopante De John Belushi


Enganchado, como no podía ser de otra manera, ando a la atípica biografía que el periodista norteamericano Bob Woodward, uno de los "ejecutores" del hiena de Richard Nixon, escribió en 1984 sobre la vida y muerte de ese todo terreno artístico que fue John Belushi. 
Asombrado y pillao a la manera y los modos en que el redactor jefe del Washington Post desmenuza la vida de un tipo con talento, de un ser humano desencajado en un mundo que, por momentos se le hacía insoportablemente pequeño y, en demasiadas ocasiones, terriblemente grande.

Wired es un repaso exhaustivo y, para nada tedioso de la vida de Belushi desde sus inicios hasta su muerte por la ingesta de una exuberante dosis de speedball.
Wired narra, a saltos temporales, pero aferrado a una necesaria y lógica consecución de momentos, la vida de un chaval gamberrete, asustado de las capacidades interpretativas y condicionado, en un afán casi nihilista, a meterse la vida por la pinocha,a saltarse reglas, a estropear la vida de los demás y la suya propia, a darle al mundo, todo eso que a él le faltaba y reclamaba constantemente y que, una vez conseguía, le arrancaba las alas sádicamente. Como un crío aburrido de que el mundo le adorase, necesitado del amor de todos y buscando constantemente su desaprobación, su temeroso asombro ante gestos caóticos y suicidas.

Woodward narra con distancia y, asombrosamente, con un minucioso cariño por los pequeños detalles y una extraña ternura la vida de John Belushi, actor, artista, músico ocasional, yonki de todas y cada una de las sustancias que esta sociedad hipócrita y pacata ha decidido prohibir catalogándolas de drogas perniciosas para dicha sociedad.

La vida de un yonki, de un  neurótico, de un pasao, insoportable en demasiadas ocasiones que compensaba su egoísmo y sus debilidades humanas tratando por todos los medios de buscar tu risa y tu confort.
Wired es, también, una precisa y preciosa radiografía de los Estados Unidos de finales de los  setenta y primeros ochenta. Es también una manera de acercarse a ese fenómeno televisivo, aún en antena llamado Saturday Night Live, al proceso de creación, a la presión que supone darle al público unos minutos de risa que, se deshacen demasiado rápido y hace que éstos, reclamen otra dosis que les haga subir más deprisa. Similar, mira tú por donde, a la sensación de vacío y ansia constante que el propio Belushi sufría.
 Confiesa Belushi al ayudante que tenia contratado par evitar que la espiral de drogadicción fuera algo irreversible: "Este negocio resulta extraño,
- ¿extraño en que sentido?-
-Bueno, trabajas como una bestia al principio...luchas de verdad. Tiras sin nada.
-Te lo curras
-Si, entonces llega el momento en que lo consigues..eres una estrella-dice con sorna-De pronto todo el mundo se preocupa por ti, se encarga de todo, te dirigen, otros se ocupan de todo..Y de pronto soy millonario, la vida dura, lo de tirar sin nada se acabó..Y aparecen todos los amigos, los contratos, las fiestas...Me asusta porque todo va demasiado deprisa, tengo más dinero del que puedo gastar..Cuanto mejor va peor es...Te ves atrapado en este negocio y las drogas son inevitables...Estaban aquí antes que yo y seguirán aquí después.
-¿Que quieres decir?
-Voy a quedarme solo..Vivo inquieto..Tengo un miedo interior..."
Y no es cuestión de apiadarse del tipo. Todo lo que se hizo, lo que le hizo a los demás, fue de manera consciente e intencionada. Pero uno se pregunta cuanta culpa tenemos nosotros de esas actitudes, de esa mierda de comportamientos que los artistas tienen. Esa necia adoración que muchas veces tenemos hacia gente que merece solo el reconocimiento de su capacidad artística, nunca el amor, la pleitesia la rendida veneración. 
Me viene a la cabeza tipos como Ritchie Blackmore, Ted Nugent, (si, otra vez él), Marlon Brando, Pablo Picasso, Salvador Dali y tantos otros y otras a los que se ha elevado al Olimpo sacralizando cada uno de sus gestos y convirtiendo su actos y pensamientos en dogmas de fe mientras, la buena gente, desapercibida construye universos maravillosos en el aleteo de un colibrí y hermosos poemas en los días que amanecen demasiado prontos y se terminan, también, demasiado pronto.

Como músico, Belushi tuvo la fortuna de contar con gente como Steve Cropper, Donald "Duck" Dunn, Matt "Guitar" Murphy o Lou Marini.
Su gusto, casi diría yo que obsesión por el Blues y el Soul, hizo que junto a su viejo amigo y compañero de Saturday Night Live, Dan Aykroyd protagonizaran una serie de conciertos y grabaran tres discos, así como la comedia que mejores resultados le reportaría The Blues Brothers. Eran dos hermanos con gafas, sombrero y de traje negro, al más puro estilo C.I.A., que decidían organizar conciertos para evitar que derribaran su hogar, el orfanato de Santa Elena. En la peli intervendrían monstruos de la música Soul y Blues como James Brown, Ray Charles, o Aretha Franklin.
Es conocido que también tenía un gusto exacerbado por el Punk, siendo seguidor de Black Flag o los Dead Boys. Precisamente él fue uno de los participantes (en su época Saturdat Night Life) del escándalo con la banda Fear, , que se tradujo en 20.000 dólares en daños.

Es un lujazo desgranar anécdotas, momentos caóticos y terribles plasmados de manera tan precisa, tan intensa y tan elegante del modo en que Bob Woodward deconstruye la vida de John Belushi. Y, desde luego, recomiendo a todo aquel que le guste la literatura bien escrita y quiera saber más de ese submundo pernicioso y nada atractivo que es la fama.
Niños asustados o malas personas, egoístas, estúpidos, ajenos e ignorantes a la realidad, gente con talento para las artes y ninguno para la vida..gentes para nada distintos de ti o de mi.





2 comentarios:

bernardo de andres herrero dijo...

No lo he leido pero me suena de una vida autodestructiva que causo su muerte. tenía talento pero eso y su personalidad acabo con el o por lo menos asi lo parce . Buscare este libro para ver si estoy en lo cierto

Carolynn Underground dijo...

Siempre parece que se entra en una espiral de la cual uno no puede salir, fama, dinero, drogas...hasta que uno se quiebra y finalmente rompe, ya sabemos lo facil que es victimizarse y culpar al alrededor. Me encantaria seguir hablando de este libro contigo y si insistes...tomando un café ;)
Buen finde