lunes, 2 de julio de 2012

Slash: La autobiografía



Una plaga.  Es en lo que parece haberse convertido el panorama musical en cuanto a biografías rockeras se refiere,  Una auténtica y dulce plaga.  Una loca carrera por contar las interioridades de cada cual. Las hay de todos los gustos y colores.  Pero ¿sabéis qué?  que a mí me da igual, dadme lectura rockera y allí me tendréis devorando las páginas en las que las singulares vidas de nuestros disfuncionales amigos salen a la luz.  Y cuanto más loco y degenerado haya sido el protagonista en cuestión, mejor.  ¿A quien coño le importa, por ejemplo, la autobiografía de Bob Geldof (en el caso de que la haya publicado)?  A mí dame carroña e historias locas y una vida dinteresante, y estaré contento de leerte, dame a Lemmy, a Ozzy, a Elvis, a Little Richard, o a Ted Nugent, y estaré en el nirvana leyendo sus hazañas.  Por eso me ha gustado la autobiografía que el bueno de Saul Hudson ha sacado al mercado, escrita al alimón con el escritor Anthony Bozza.  Porque no se calla nada.

Slash: melena negra rizada, gafas de sol, permanente cigarro en la boca, chistera calada hasta la frente, pantalón y chupa de cuero, y botella de Jack Daniels en la mano.  Ah, y lo más importante:  Les Paul colgada hasta casi las rodillas.  Saul Hudson creó al personaje, y el personaje casi le devora.  Eso es lo que se puede sacar como conclusión de la lectura de este libro, en el que Saul nos cuenta con pelos y señales el auge y la caída de esa especie de héroe de cómic que él creó y que tuvo que reciclar al verse perseguido por la dama de la guadaña.  Reciclaje, esa sería la palabra clave en la actual vida de Slash.  En la actualidad no bebe, no fuma, no toma drogas, y el único vínculo físico con su pasado es un desfibrilador instalado en su corazón, que segun cuenta, con la excitación del momento, se le ha puesto en marcha en el escenario en varias ocasiones para recordarle lo vulnerable que puede llegar a ser.


El relato tiene varias partes claramente diferenciadas:  En la primera nos cuenta anécdotas de su niñez y su adolescencia, y su llegada al mundo del Rock.  Casi sin darnos cuenta somos testigos de los primeros intentos de formación de Guns & Roses, de sus discrepancias, encuentros, desencuentros, sexo, primeros problemas con las drogas y el alcohol, la grabación de Apettite For Destruction….  Olvídate de todo lo que hayas leído en revistas y periódicos, aquí Slash decide contar la historia de la banda desde dentro, y no tiene pelos en la lengua.  Nunca descalifica a nadie gratuitamente, él expone los hechos y nos cuenta sin ambajes el por qué tuvo problemas con éste o con aquél.  Sobre Axl baste una frase, cuando dice que le costó años conocer su pesonalidad “si es que alguna vez llegué a conocerla”.  En este punto, la narración es practicamente un monologo sobre colocones, paranoias, alucinaciones, camellos, intentos inútiles de desintoxicación, más drogas, más camellos… una vida tirada a la basura hasta que poco a poco reemprende la marcha hasta la sobriedad y la paternidad actual.  La época post-Appetite, el despido de Steven Adler y el doloroso parto que supuso la grabción y edición de los Use Your Illusion, las discrepancias de la banda con el cada vez más megalómano Axl y las disputas internas son relatos tremendamente entretenidos.  A partir de la renuncia de Slash a seguir perteneciendo a ese circo en el que se convirtió G’n’R,  la lectura, a pesar de ser disfrutable, se va volviendo más monótona. 

Lo mejor es que, intercaladas con el relato, te va contando anécdotas divertidísimas.   Así gracias a Slash podemos saber que si estás en pleno invierno, con un frío del carajo, y estás tan borracho que te quedas sobado y te meas encima, debes llevar puesto un pantalón de cuero, ya que “conserva mejor el calor corporal, además si llevaras un vaquero se te helarían las pelotas” (sic).  También gracias a Slash sabemos que Axl es capaz de bajarse de un coche en marcha sin avisar, y tras trastabillarse y dar dos o tres saltitos salir corriendo dejando a Slash estupefacto.  O su método para colarse en un club un día en el que le no le permitieron la entrada, y ciego como estaba descubrió que a las mujeres les dejaban entrar sin preguntar siquiera, así que con la borrachera encima decide volver a casa, vestirse de mujer, para volver al club a intentarlo de nuevo… y conseguirlo!!!  Solo para una vez dentro, darse cuenta de lo ridículo de la situación y salir por piernas de allí.

En fin, yo me he divertido mucho leyéndolo, algo que por otra parte es la misión de éste tipo de lectura:  divertir.  Ahora solo falta esperar que Izzy, Duf, o Steven saque sus respectivas biografías.  ¿y Axl?  Ufff… ni por asomo le veo haciendo algo así.




4 comentarios:

Rafa dijo...

Pinta bien, me la apunto, puede ser una buena lectura para el recién estrenado veranito.

Alex Palahniuk dijo...

La he leído. Está bien, pero la de Motley Crue es impresionante.

Addison de Witt dijo...

Uy! esta me la apunto como indispensable, pero es cierto la de los Crue es impresionante.
Un Abrazo.

The Mother Of Norman Bates dijo...

Sí señor. Tenéis razón. La de Mötley Crüe es mejor, también tengo ese libro, y curiosamente llevo varios días con él, y anoche lo terminé de releer. La diferencia es que en aquel libro son cuatro los protagonistas y ves la historia desde cuatro puntos de vista diferentes, y en este solamente es uno. En fin, a ver si se animan los demás Gunners. Saludos a todos, y si hay alguno que sea de Pamplona o alrededores, que pasemos unos buenos sanfermines (y si nos venís a visitar os deseo lo mismo, of course). Agur...