miércoles, 16 de mayo de 2012

Enrique Villarreal y Txus Maravi : Electricidad del Alma





Escribía, muy acertadamente, como siempre, el poeta argentino Juan Gelman respecto de los sucesos que llevaron a su país a un golpe de estado y su posterior represión y estado dictatorial: “las heridas siguen abiertas. Laten en el subsuelo de la sociedad como un cáncer sin sosiego. Su único tratamiento es la verdad".

 Pero la verdad, en este país,de camisa blanca, más bien gris, y desesperanza  por ejemplo; es una galleta rocosa, y seca, difícil de morder. Y más difícil aún de tragar. El acompañamiento idóneo para ese té tibio, que dicen por ahí, es la bebida del diablo.

La verdad,  es un espejo deformante en el cual no queremos reflejarnos; porque nos muestra tal cual somos.

Pero la verdad es tan necesaria en nuestra vida como el aire que respiramos y nos permite exhalarla. Por eso, Enrique Villarreal, “El Drogas” , se convierte en cada concierto en un huracán tímido que nos estalla en la cara del alma y nos limpia las orejas de la conciencia con sus canciones.

Ha tenido que pasar una semana para que éste que suscribe, pudiera asimilar, con esa calma que da la distancia de los días, lo que vi y oí y sentí en el Bar Iruñazarra de la maltratada ciudad de Iruña/Pamplona.

Y es que Enrique Villarreal, guitarra acústica, voz y palabras y Txus Maravi, guitarra acústica y magia a las seis cuerdas, ofrecieron uno de los conciertos más increíbles e intensos que he visto en mi vida. Y he visto muchos.

La fuerza anímica de lo que son capaces dos músicos de corazón, de esos que tocan desde las tripas, con las tripas. Que lanzan a cada frase, a cada acorde, rocas de descarnada verdad y rabia sin contención, te puede situar la conciencia, el alma misma, al borde de ese precipicio que uno no sabe cómo afrontar porque el vértigo siempre nos ancla dos metros, diez metros , mil kilómetros más atrás.

“El Drogas” no tiene ningún problema en asomarse a ese vacío que, siempre devuelve la mirada y tampoco se corta en empujarte, a golpe de verso y guitarra a ti hacia él.

En una noche llena de magia y pasión y también de risas, sonrisas y miradas de complicidad, Enrique y Txus fueron desgranando en formato acústico canciones de Txarrena, de barricada, de esa belleza que se titula “Libros Prestados” e incluso versiones de los Alarma y su mítico “Frio”, ya presente en el primer álbum de Txarrena y un hermoso colofón con una maravilla de canción de la que hablaré al final.







Lo que hacen estos dos músicos en el escenario contiene en cada molécula, en cada gesto, en cada presentación llena de humor y una descacharrante timidez, que hace que quieras abrazar a ese tío con cada pequeño monólogo con que presenta los temas, contiene, digo, una tormenta de sinceridad y verdad. Verdad, cuanto se habla de ella y cuán prostituida está…Sin embargo, en este caso, la verdad de Enrique y Txus es un arma cargada de futuro. Pero ha sido en el pasado donde “El Drogas” ha tenido que buscar las balas. En ese pasado doloroso y siempre reciente.


 Practicando una cierta minería del alma, ha ido extrayendo testimonios y hechos terribles sucedidos hace décadas que permanecían enterrados, que siguen enterrados, no lo olvidemos en lo más profundo de las venas extenuadas de este país.



Rodeados de lagrimas, rabia y dolor, en galerías cercadas por la impotencia, por la obligación de olvidar, la necesidad de no saber. No puedo imaginar lo doloroso que ha tenido que ser para el músico desenterrar cada pepita de palabras viejas y gastadas, cada brizna de recuerdo en ese demoledor proyecto que se llama "la tierra está sorda".

Oro emocional. Oro que valía su peso en años de silencio y hierro, en la imposibilidad de hacer, de ser, de reaccionar. Expuesto, siempre, a una explosión de grisú de verdad oficial y represión. Esa que sigue más viva que nunca, no lo olvides.

El pasado abrazado al presente más intenso y doloroso. Canciones sobre el Alzheimer, sobre los días de juventud vistos por un tío que ve las canas y las pantuflas de yayo, más cerca que la chupa de cuero y las botas de vaquero.

Canciones de amor, de desamor, afiladas como una navaja de barbero, como un dedo venenoso que señala esas barbaries tan democráticas de hoy en día como son la tortura, el aislamiento del alma en esta sociedad tan de papel maché.

Bellezas como “Cordones de mimbre”, “Lentos minutos”, “En punto muerto”, “Azulejo frio” a los cuales Txus maravi pintaba en cada acorde, en cada estrofa un pequeño cuadro de colores llamados La o Mi, o Sol. Lo que este músico hace con las seis cuerdas es, sencillamente, extraordinario. No sé. Imagino que habrá músicos más rápidos, guitarristas más técnicos o que sepan tocar con la boca, de espaldas o con el cimbel. Pero sé, positivamente, que son incapaces de embellecer cada estrofa que Enrique canta, cada fraseo instrumental que la canción necesita de la manera que lo hace este hombre. Un verdadero compendio de talento buen gusto y electricidad del corazón; que complementa al “Drogas” a las mil maravillas.

Durante el desarrollo del concierto, todo eran momentos únicos, de esos que sabes que te llevaras a la tumba con una sonrisa. La misma sonrisa que nos plantaron a todos los asistentes la canción bis/ Beste bat,  que los músicos nos ofrecieron con unos maravillosos Motxila 21 http://es-es.facebook.com/pages/GRUPO-DE-MUSICA-MOCHILA-21-ASOCIACION-SINDROME-DE-DOWN-DE-NAVARRA-/125332564162064?v=wall&filter=12. Con su canción “Somos la banda Motxila 21” coreada y aplaudida por todos los asistentes con una sonrisa cincelada a fuego en la cara y en el corazón.

Un final de concierto apoteósico donde Txus dejó, en un momento dado, de tocar contagiado por el arrollador empuje de los chavales y el “Drogas” dejó el micro a ese enjambre de esperanza que son los Motxila.

Elegantes, como no podía ser de otra manera, Enrique Villarreal y Txus Maravi, dieron por terminado una fiesta de pasión, de poesía, de verdades y lágrimas, de complicidades y amores a un beso de distancia. De música y amor. De VIDA, con mayúsculas.

Gracias caballeros. Son ustedes maravillosamente grandes.













8 comentarios:

carolica dijo...

Nos das más de una lección en tu escrito de hoy...yo he tomado nota y me pongo a ello...buena gente...buenos músicos...y el colofón de todo ello...la explosión que sale de tí por ese concierto..increible...para envidiarte diría yo...

Anónimo dijo...

Sois Grandes, como personas y como musicos..Muy grandes. Salud y Republica

Adagio dijo...

Buenisimo Enrique, y buenisimo el encargado de describir como el lo hace a Txarrena. Enhorabuena!!

J.M.B. dijo...

Hoy estaba en Vitoria, también en acústico y un amigo me ha comentado que ha sido impresionante.

Un abrazo

Addison de Witt dijo...

Joder! dejé un comentario ayer por la noche y ha desaparecido, los misterios de la informática tío...
Bueno te venia a decir que el post es acojonante, que tenía bastante olvidado al Drogas pero que por lo que comentas igual es momento de recuperarlo, me ha encantado lo de Motxila 21, no lo conocía, la fuerzade la música es casi milagrosa.
La entrada es acojonante de veras amigo.
Un abrazo!

Anónimo dijo...

Pedazo critica cojonuda,no se merecen menos,gran concierto.
Gracias por alegrarnos la vista y el alma, con esta lectura.
Y muy bueno el video de los motxila

El Lanas dijo...

sencillamente magistral, no voy a enrollarme, a ver cuando los pillo por que se de buena fe que voy a disfrutar y sentir algo similar a ti... gracias por el articulo y un saludo. Enormes no... enormisimos!

TwoHeadsOneBrain dijo...

Carolica, Anonimo republicano,Adagio, JMB,Adison, Anonimo Bi,El Lanas...gracias, sencillamente, gracias por compartir conmigo este momento y hacermelo saber..Sois grandes...tambien. Salud¡¡