lunes, 28 de enero de 2013

Guns & Roses: Live At The Ritz 88

Muchos acontecimientos musicales, momentos memorables de la historia del Rock, nos llevan a tal estado de excitación que se nos quedan en la retina, que son inseparables a la leyenda, que regresan a nuestra mente una y otra vez cada vez que una simple conversación de bar entre amigos o el azar en forma de sintonía radiofónica nos lo recuerda.  Dicho momento puede ser una simple canción, un disco concreto, una fotografía, o un concierto memorable.  En esta última vertiente, el mito del directo, la historia del Rock está llena de momentos mágicos: Led Zeppelin en Knewborth o Earls Court, The Who en Leeds, The Beatles en el Hollywood Bowl, en la azotea de Apple Records, o en su famosa gira española (yo vine a este mundo mientras ellos estaban tocando en Barcelona, el mismo día), los Stones en Hyde Park o en el Vicente Calderón un 7 de julio bajo un tremendo aguacero, Pink Floyd y sus fechas en la gira de “The Wall” o “Dark Side Of The Moon”, Kiss y su espectacular gira del “Alive II”, Queen en Wembley, el multitudinario US Festival, Ramones en el CBGB, Donington, Woodstock, Sex Pistols y su última actuación en San Francisco, Bob Dylan y su famoso primer concierto electrificado…… y por supuesto la actuación de Guns & Roses en el Ritz neoyorkino.


Lo mas curioso de todos estos momentos tan especiales es que la cantidad de material fotográfico que de ellos ha quedado constancia, es de tal magnitud que incluso las fotografías de estos eventos son en sí mismos momentos mágicos.  No hay biografía ni libro que no contengan fotos de dicho momentos, momentos mágicos inmortalizados en un simple click.  Y este concierto de Guns & Roses no iba a ser menos: las fotos de Axl con su pañuelo azul-plateado en la cabeza, la chupa de piel de serpiente, esas gafas negras, y la camisa sin mangas.  Izzy con su chaleco y su look de gitano trashumante.  Duff forrado de cuero de arriba a abajo aporreando el bajo.  Y Slash y Steven disfrutando de lo que ocurría, a su pedo, como dos críos en una tienda de gominolas….. lo dicho, instantáneas que te puedes encontrar en calendarios, revistas, bares, o blogs de cualquier tipo, como en este caso.  Quizás, visualmente, el único show de la historia de los Gunners que puede competir con este que nos ocupa, sea el tristemente célebre de Donington 88 en el que murieron dos chavales durante su actuación.  Aquella tarde decidieron salir enfundados en cuero negro, mal presagio, y claro, los fotógrafos hicieron su agosto…... en agosto.


Lo que los cinco Gunners nos ofrecieron la noche del 2 de febrero de 1988 en el Ritz es un ejemplo del día a día (noche a noche sería lo mas apropiado) de una banda en su máximo momento de forma, cabreo, chulería, arrogancia, provocación y excitación, sabiéndose imbatibles en escena y simplemente esperando el momento de arrasar con todo y con todos en un mundillo musical en el que habían irrumpido a puñetazo limpio, una banda dándolo todo en su hábitat natural, cuando el hambre y las ganas de comerse el mundo era su máxima prioridad.  En esta actuación queda patente lo que cinco chavales malhumorados, malhablados, y cabreados, pueden conseguir si se tienen las ideas claras y la integridad intacta.  Nadie puede cantar con tan mala leche, nadie puede tocar la guitarra con esa energía, nadie es capaz de aporrear el bajo con esa contundencia y a la vez clase y estilo, y sobretodo nadie puede tocar esa batería saltarina y rítmica que ningún otro miembro posterior de Guns ha podido igualar.  Steven es como ese boxeador que baila con alegría sobre el ring dando puñetazos precisos, concisos y directos, en comparación a ese otro boxeador tosco y vulgar, fajador, pero a la vez pegador nato llamado Matt Sorum.  En mi opinión no hay color, y los Gunners empezaron su descenso a los infiernos en el preciso momento en el que obligaron a Steven a dejarlo. Manda cojones que unos yonkis echaran a otro yonki precisamente por eso, por ser yonki.  Incluso Slash reconoce en su libro lo surrealista de la situación, aunque bien es cierto que por entonces Steven no estaba en sus cabales, tanto física como mentalmente.  Aún en esta tesitura dieron bastante de sí en los años venideros, pero el posterior abandono de Izzy, consumido por la heroína y por el ego de Axl fue el final de la banda tal y como la conocíamos.

Y es que aquí no hay sitio para los pantalones de ciclista, para las modelos tocando la trompeta, para los pianos de cola, para Dizzy Reed.  Esto es otra cosa.  Esto va en serio.  La actuación del Ritz fue filmada para la MTV, y emitida por la cadena seguramente sin saber lo que se les venía encima.  La furia de Axl, los pitidos televisivos escondiendo aquellos arranques de ira en forma de “fuck you”, “motherfuckers” y demás, en especial en “It’s So Easy” (It’s so easy, so fuckin’ easy, it’s so easy, so fuckin’ easy!!!....).  “Nightrain” en la versión más salvaje que un servidor ha escuchado jamás.  “Welcome To The Jungle” y ese inicio que me sigue poniendo los pelos como escarpias.  “Knockin’ On Heaven’s Door” y la audiencia haciendo coros, la proclama de Axl antes de arrancar con “Out ta Get Me”.  La versión definitiva de “Sweet Chile o’ Mine”, y sobretodo el dúo final:  la caótica y salvaje “Paradise City”, con Axl lanzándose al público y Slash tirado por el suelo punteando como un salvaje, y esa oda al ritmo titulada “Rocket Queen”, con Duff echando humo de los dedos, y espantada de Axl incluída (curioso el momento de Slash encogiéndose de hombros buscando al impredecible cantante mientras sigue tocando).  Sin duda uno de los mejores conciertos de la historia del Rock, de cualquier estilo de la maravillosa música a la que llamamos Rock And Roll.  Si todavía no has visto esto, no tienes perdón de dios.  El “granulado” de la imagen típico de la televisión 80’s le da si cabe un aura aún más sucia a la actuación.  Y es así, tal cual, como ha salido al mercado.  Sin editar, la emisión televisiva con sus pitidos y todo, sucio crudo y directo.  Yo lo he comprado en unos conocidos grandes almacenes y por fin lo tengo con una caja y una portada en condiciones.  Por fin podré conceder la merecida jubilación a mi vieja y querida cinta VHS.  Haceros un favor y echadle una ojeada.  Ya me contaréis.


4 comentarios:

Gonzalo Aróstegui Lasarte dijo...

Pedazo de grupo en su mejor momento, como dices. Luego vendrán las irregulares "ilusiones" y el zafio ese del Sorum (totalmente de acuerdo), pero es 1988 y "Appetite For Destruction" empieza a hacerse un hueco entre los clásicos del rock and roll. Muy buena entrada.

Un abrazo.

Chals dijo...

Bestial, durante un par de años no hubo banda de rock más grande en el planeta tierra. Lo que no sabía era la existencia de este concierto grabado. Así que ya sé que toca.
Hace bien poco le dediqué una entrada, y como bien dices lo tenían todo, actitud, sonido, canciones y la mejor banda, lástima que se difuminaran entre esos pantalones de ciclista, chisteras y demás.
Excelente recomendación para empezar un lunes.
Saludos

a lo mío dijo...

En la biografía de Slash, comenta sobre este concierto: “No fue uno de nuestros mejores conciertos ni de lejos. Axl tenía problemas en la garganta y aunque no tocamos mal lo cierto es que estuvimos tocando mucho mejor hacía poco. En cualquier caso, fue un concierto relajado, desafinado y punk, y ya sólo por eso merece cierto reconocimiento. Se trata de una grabación importante porque muestra la esencia de la banda y el público fue genial”

bernardo de andres herrero dijo...

Ya voy a concierto esta semana Thanks for Guns