viernes, 22 de junio de 2012
Arliss Nancy: Maravillosos y brillantes como luceros
Compararse, comparar a alguien, compararnos es algo horrible y, desgraciadamente, necesario.
Comparar nos sirve para hacernos una idea del qué, de esa persona, esa idea, esa canción o ese grupo. Al comparar, nos hacemos una composición de lugar y, desgraciadamente, para mal, colocamos al objeto en una estantería, en un anaquel y obviamos la pureza, la originalidad intrínseca, ese algo único que todo posee.
Me he pasado tanto tiempo mirando las cosas, tratando de entenderlas que, muchas veces, he ignorado lo esencial, disfrutarlo. Que no os pase amigas y amigos. Exprimid las cosas tal cual vienen y dejad de decir – Coño como se parecen a………..
Arliss Nancy, se parecen, sobre todo, a los maravillosos Lucero, también a Springsteen, y a la Credence..y a…bueno ¿importa? Este maravilloso grupo norteamericano, radicado en el esta do de Colorado acaba de sacar al mercado un gran disco titulado “Simple machines”, genial continuación de ese otro lujo sonoro en forma de EP del año 2010 titulado “Truckstore roses”.
En “Simple machines” los de Colorado se han marcado once canciones que basculan entre un Rock N Roll poderoso y lleno de sudor y pasión y esos sonidos Country – Rock y Americana que los Yankees hacen a las mil maravillas.
Cory Call – Guitarra y voces, Chris Love a las teclas y a ese maravilloso Hammond B 3 que suena obsesivo en varios temas, GB 'Sandbaggin' Oppold al bajo y Diesel J a la batería se lanzan en un vertiginoso tour de forcé musical a redescubrir ese porqué nos gusta tanto el puto Rock N Roll. “Pages”, “Saint Forgot”, “Should've Been There”, “Little Steve” o “40s” son una Buena, ¡¡joder,!!, una buenisima forma de acariciar ese sonido que te hace vibrar, que te humedece los ojos de emoción que te manda el corazón a otra galaxia y te hace decir..¡¡soy feliz, coño, soy feliz!!
No es mal modo de alegrarnos la vida siendo, como son, unos putos imitadores ¿no os parece
miércoles, 20 de junio de 2012
Soul Asylum : Y también el Mar
Pasan los años y, si no ves a la gente, ésta, desaparece de tu percepción del mundo y acaba engrosando las filas de ese limbo que sólo se intuye por el rabillo del ojo y que turba, en ocasiones el ánimo.
Es por esto que reencontrarme con un par de colegas músicos como son Dave Pirner y Dan Murphy para crear este apretón de manos musical que se titula “Delayed reaction”. Diez maravillosas canciones de los de Minneapolis. A los cuales, lo confieso, echaba muchísimo de menos.
Que los Soul Aylum no han inventado, ni reinventado esto del Rock N Roll, es evidente. Pero, sinceramente, no les hace falta, ni a mí tampoco. Sus canciones siguen estando llenas de fuerza, melodía y pasión por la música que hacen. Tal vez los critiquillos denuncien la deriva de una banda que creen, que viven de las rentas y los éxitos pasados. Sin pararse a escuchar, no sólo oír, nuevas maravillas que Pirner y Murphy han creado para la ocasión. “Gravity”, “The Streets”, la cañerisima “Let's All Kill Each Other”, “By the way” o “The Juice” son temas que hacen de este Nuevo álbum de los Soul Asylum una gran obra que emociona a este que suscribe. Mención aparte merece la canción "Cruel Intentions" una maravillosa tonada a caballo entre el Blues y el Jazz, tamizado, eso sí, por el sonido Soul Asylum y que me recuerda poderosamente a temas similares realizados por mis adorados The Replacements. Imagino que la presencia del gañan de Tommy Stinson, el cual colabora con la banda cuando su quehacer en Guns And Roses se lo permite, tendrá mucho que ver.
Tras la muerte por cáncer en el 2006 del bajista y gran amigo de Pirner y Murphy, Karl Mueller, era necesario este exorcismo musical, este salto al vacío emocional. Y, para mí, “Delayed Reaction” , sinceramente, lo consigue.
Vivir los días que se despliegan ante nosotros conforme van ocurriendo significa ilusionarse con sucesos inesperados. Vidas que se iluminan cuando uno menos se lo espera e ilusiones que hacen que el corazón lata al ritmo de una sonrisa, de un baile, de una canción, de una tarde mirando un mar que parece de otro planeta. Démosle a nuestra vida una banda sonora acorde con esos momentos.
La de los soul Asylum es maravillosa. Disfrutémosla.
Soul Asylum: The Streets
Soul Asylum: Take Manhattan
lunes, 18 de junio de 2012
John Corbett
Para quien no le conozca, a pesar de ser un personaje público (en España menos), su nombre no les dirá gran cosa. Pero si explicamos que John Corbett es un actor de cine y televisión, secundario de lujo en filmes como “Tombstone: La Leyenda de Wyatt Earp” o “Vulcano”, entonces a mas de uno le empezará a sonar su nombre. Si aún así duda, les diremos que es el protagonista de la divertida película “Mi Gran Boda Griega”, y que participó en “Sexo En Nueva York”, y así ahora más de uno le pondrá cara. Y si ni aún así consigue identificarle, le daremos la pista definitiva: Se hizo mundialmente famoso por su papel de Chris Stevens en la afamada serie de televisión de los noventa “Northern Exposure” estrenada en castellano como “Doctor en Alaska”. Ahora sí, ¿verdad?. Quienes como yo eran fanáticos de dicha serie, siempre le recordaremos como el simpático y filósofo ex-convicto, excepcional persona, encargado de la emisora K-Oso de Cicely, y que llenaba las ondas hertzianas del pueblo con su música y sus trascendentales monólogos. El truhán que despertaba y desperezaba cada mañana al pueblo de Cicely con su programa “Chris de la mañana”. Algún día hablaremos de esa mítica serie.
Al igual que otros compañeros de profesión, John Corbett también nos ha mostrado sus inquietudes musicales y en 2006 grabó este estupendo disco, en el que el Country se mezcla con un poquito de Blues, y éste con algún que otro ramalazo rockero-soulero que tan bien se les da a los estadounidenses. Música de raíces, la llaman. Lo suyo no parece ser un capricho pasajero, ya que incluso sale de gira cuando sus obligaciones se lo permiten, a pesar de que éste es su único disco. Lo cierto es que posee una buena voz y la sabe usar, una gran presencia escénica ( no en vano mide 1,95 y asimismo el hecho de ser actor ayuda), y una sentida forma de cantar.
Chris Stevens en la K-oso
El disco es bastante pausado y tranquilo, como un atardecer de agosto, como un buen vaso de whisky tomado sin prisas, a pesar de algún que otro arrebato rítmico (la marchosilla “Revival” que a mí, no se el por qué, cada vez que la escucho me recuerda irremediablemente a la versión del “Feelin’ Allright” de Joe Cocker), o el country-blues presente en “Back Door To My Heart”, “Simple Man”, o “Bottle of Whiskey”. El resto de canciones navegan entre cálidas teclas de piano, mullidos arreglos de slide-guitar, y un sencilla pero efectivo violín tejiendo arreglos aquí y allá. Bonitas canciones de piano y slide como “Leave”, “Judge A Man”, “Good To Go”, “Wichita”...... El espíritu de la Marshall Tucker Band flota en temas como “Best Move”, o “Waiting On A Heartache”, con el violín de principal protagonista. Música ideal para escuchar y tararear al atardecer, sin más pretensiones, mientras disfrutas de una cerveza fresquita y un cigarro sentado en el porche viendo pasar la vida.
Tras escuchar éstas canciones, no me extrañaría que mucha de la música que Chris Stevens pinchaba en la K-Oso fuera elegida por el propio Corbett en lugar de ser una exigencia del guión. Porque lo cierto es que sin toda esa maravillosa música que se podía escuchar en la serie, las seis temporadas de “Doctor En Alaska” hubieran sido otra historia. Y es que la emisora K-Oso era un personaje más al que Stevens le insufló vida. “Buenos días Cicely. Aquí Chris de la mañana desde la K-Oso”…...
viernes, 15 de junio de 2012
The Dimestore Junkies : La épica del perdedor
En primer lugar debemos agradecer a ese magnífico blog que se llama Sed de Música por habernos puesto en la fabulosa dirección norte que nos ha hecho toparnos con esta fabulosa banda.
Y es que The Dimestore Junkies ha parido, con dolor, seguramente y con una emocionante satisfacción uno de los mejores discos del año. Una belleza cromática compuesta de once pinceladas en forma de canciones y que lleva por título “Skyline”.
Nada más escuchar la primera canción, que bautiza al disco, tu mente vuela hacia los callejones de New Jersey, que tan nítidamente retrató Springsteen en su “Born To Run”, o a las sombras que proyectan esos edificios monstruosos de New York y que terminan por ocultar a todos esos caídos, esos nadies que se escurren por las rendijas de la realidad y que otros nadies con ínfulas ignoran en su discurrir precipitado y espasmódico por esa ciudad a la que tanto ha cantado Willie Nile. Y, entonces, miras los nombres de los músicos que componen The Dimestore Junkies, ves que la pequeña ciudad no es Jersey, sino Hassleholm y que está situada al sur de Suecia y flipas. Y sonríes, y te congratulas de constatar que el centro del mundo está donde esté tu corazón. Y esto, renos y renas, es algo muy bueno.
Jörgen Johansson es el cantante y alma mater de los Junkies. Ola Hielm toca la guitarra, el pedal steel y la mandolina. Lars Paulström es guitarrista, Fredrick Nilsson al bajo, Niclas Brandt es un teclista que toca piano y órgano con una sensibilidad y una pasión maravillosa. Jessika Borg hace coros y Johan Danving es el batería.
Lo que los Dimestore nos ofrece en este maravilloso disco son odas llenas de épica y magnificencia a todos esos caídos, a todos esos mataos, a todos esos don nadies que, en muchos casos, se merecen su puta mala suerte, y también a esas personas que sólo necesitan de un empujón para salir de esos pozos emocionales a los que, a veces, la vida nos empuja.
Canciones como “Wonderland”,la maravillosa “Saturday nights and Sunday mornings” la sobrecogedora “Blue wallpapers” con esas palabras donde ruega, a esa chica que ha querido escucharle, no me mandes a una casa vacía a mirar esos tristes papeles pintados de las paredes o la springstiniana y deliciosa “Victory blue” que cierra un disco lleno de matices. En los cuales los medios tiempos y canciones de corazón y tripas, ya mencionados, se codean con temas irlandeses, al estilo Willie Nile, como “Barflys” o rockanrolazos como “Let´s go places” y “Party next door”.
Todas las canciones poseen una textura y una factura plagadas de emoción, de cariño, de pasión por esas canciones que Bruce Springsteen y Willie Nile, sobre todo, y algún retazo de Dylan, Hiatt o Petty que no hacen sino enriquecer el formidable currículo de este soberbio “Skyline”.
La belleza está, muchas veces a un solo beso de distancia. En otras ocasiones, hay que levantar la cabeza, otear el horizonte y recordar cómo era aquello de cazar y abandonar, de una vez el manto de presa.
Los perdedores lucen bien en los libros de John Fante, Bukowski o Richard Ford..en la vida real, los días pasan agónicos, uno arrastrándose tras el que va delante y sin visos de mejorar.
Así que seamos honestos y levantemos la cabeza bien alta. Esta maravilla de disco será nuestra banda sonora para lo que no debemos hacer. Luchar no es una opción..es el único camino posible.
The Dimestore Junkies - Let's Go Places
The Dimestore Junkies - Barflies
miércoles, 13 de junio de 2012
Grace Potter & The Nocturnals : Leonas
“The Lion, The Beast, The Beat” es el enigmático título que la banda norteamericana The Nocturnals, liderada por su cantante, una impresionante voz escondida tras una melena rubia llamada Grace Potter, nos está ofreciendo en estos dias precaniculares.
Y este animal, al que los griegos llamaban todo bestia, es el leiv motiv del disco. Las canciones de la banda de Vermont poseen sonidos acerados como garras, contundentes composiciones, como la carrera que se realiza a la caza de una presa y voces, maravillosas voces aunque Grace parezca rugir más que cantar cada tema.
Porque, más que hablar de leones, deberíamos hablar de leonas. Animales más poderosos que su oponente masculino. Son las cazadoras, como cazadora, Las leonas realizan la mayor parte de la caza de su manada, siendo más pequeñas, veloces y ágiles que los machos, además de no poseer la voluminosa y visible melena, que causa un exceso de calor durante los esfuerzos físicos. Actúan como un grupo coordinado para aumentar el éxito de sus cacerías. Ellas deciden, ellas mandan, ellas dominan y, Grace Potter, es la leona de los Nocturnals.
Su voz pesa en las once composiciones de este disco (quince si te has pillado la edición de luxe, con un temazo cantado a dúo con el gran Willie Nelson) el poderío vocal de Grace encaja milimétricamente con las guitarras de un puto genio de las seis cuerdas como es Scott Tournet, que, por cierto, mete unas harmónicas de ¡¡aúpa el Erandio!! En varios temas de este disco y de esa otra joya también aparecida este año y que responde al nombre de “Live from the Legendary Sun Studio”. Tournet insufla más carbón a la sala de máquinas que alimenta ese poderío vocal que es Grace Potter. Matt Burr a la batería, la poderosísima Catherine Popper al bajo, y que líneas de bajo realiza la dama por Santa Nina Simone.. aunque ahora parece haber abandonado la banda y los bajos corren a cargo de Tournet y el que cierra la formación, la última adquisición de la banda el guitarrista Benny Yurco.
¿Y Potter es sólo otra de esas chavalillas con buena voz, que imitan a Janis Joplin, además de ser una rubita resultona? ¡¡Rotundamente, NO!! Grace no imita, aunque los critiquillos la comparen con la Joplin o con la gran Koko Taylor, no se limita a poner gestillos y cantar. La señorita Potter toca el Hammond B3, el Fender Rhodes, el piano eléctrico Wurlitzer, y la guitarra acústica y eléctrica. Además de producir el álbum junto al productor Jim Scott, tipo que ha currado con Tom Petty o Wilco. Dan Auerbach, músico de renombre y también productor, co-escribe y produce temas del disco.
Potter habla del título y la subsiguiente intencionalidad que trata de dar a su música argumentando esa dualidad humana, de la bestia con sensibilidad. La fuerza de la fiera unida a la pasión sofisticada del ser humano.
Nuestros demonios acariciando la piel, no desgarrándola. Esos dientes que sonríen no avisan de un ataque inminente. Si fuéramos capaces de entender que la bestia es necesaria sólo en los momentos que es necesaria. Si pudiéramos congeniar la defensa de la manada y la caricia a la persona que tienes al lado, probablemente este mundo no sería el de las botas que pisan cuellos y los miserables que coaccionan e intimidan.
Ojalá pudiéramos dar un guitarrazo, un golpe de batería poderoso como en la canción que da título al disco, o esa maravilla del “Sun Studio” que es “Put Your Head Down”para acabar con tanto inseguro que se cree un dominador. Y después, poder acariciar a la persona que amas al ritmo de bellezas como “Parachute Heart”,” Loneliest Soul” o “Time Keeper”.
Decirles, por otra parte, a esos descontentos constantes., que siempre ven fallos, errores y decadencias en los nuevos discos de gente a la que el año pasado adoraban, que oír, no es lo mismo que escuchar. Que una caja de ritmos o una sección de cuerda ejecutada e introducida con inteligencia en una canción puede ser esa última pincelada que enriquece la obra y la dota de esa magia única que poseen algunas canciones, algunas personas y, desde luego, algunas lobas y leonas.
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