El camino que un músico como Leroy Powell ha escogido para vivir esa vida que todos tenemos y que, algunos, estúpidamente, malgastan, malviven o ignoran, es cuanto menos, curiosa.
Su inicio, imbricado en esos sonidos cercanos al Alt- Country, al puro Country y al Americana. De esta guisa el autor creó canciones y un disco, de 2007, de exquisita textura y sonidos que envuelven las orejas y animan a salir a la calle a buscar esos indicios de una primavera que comienza a afilar sus garras.
El músico natural de Redlands, California tuvo lo que se podría calificar de epifanía al conocer a Shooter Jennings con el cual tuvo una relación creativa extensa al contribuir en las obras del vástago de señor Jennings.
Con influencias de todo tipo, blues, Country, Rock setentero, Powell y sus Messengers parieron dos discazos llenos de Rock machote al más puro estilo de bandas como Grand Funk Railroad, Black Oak Arkansas o Montrose. Así, Atlantis y The Snowblind Moonshine Deathride, eran pura contundencia. Pura energía, puro peso pesado.
Las trece canciones que componen este próximo “Life And Death” pasan de sonido campestres y paridos en Nashville, por ejemplo. Con una influencia de Soul de ojos azules, la maravillosa y, para mí, absolutamente adictiva, “It Hurts Too Much To Cry” o temas como “You´re Driving Me (Out Of My Ever Loving Mind)” . Y, sorpresa, te has quedado dormido y se te ha pasado la parada y el bus está llegando a Detroit. De este modo, los sonidos se recrudecen y “Cannonball”, “Give Me What I'm Needing” o “The Searching” son un puñetazo a las orejas. Un soberbio y contundente recordatorio de donde nació el Rock N Roll y donde lo dotaron de metal pesado.
Disco esquizofrénico. Dos personalidades y dos estilos de entender la música. Pero con talento, pasión y estilo…Como no podría ser de otro modo.


