Bueno..creo que esto se va terminando..A pesar de las buenas intenciones, de todo el mundo que aún espera ahí fuera, en esa vida que es más grande que la vida misma, creo que esta historia, esta necesidad, esta motivación, obsesión, obligación, este lujo, algunas veces, este deseo de llegar, de aportar, de hacer que gente a la que nunca conoceré, sepa de autores maravillosos, a los que miserablemente, fagocito, su talento momentáneamente, haciéndolo, penósamente mio por segundos, como si hablar de una belleza musical o literaria, me diera autoría sobre ella, no te jode...
Esto, en definitiva, este blog, esta ventana y puerta a otras vidas, se está deshilachando, agostando en sus ideas, agotando en sus sueños.
Hoy, día de recuerdos que no merecen la pena, veo que la necesidad de escribir, de contar, de compartir, se torna tan imposible y absurda, tan ególatra y ridícula como Fitzcarraldo, el personaje de la película de Werner Herzog con su puñetero barco.
La historia es la de Brian Fitzgerald «Fitzcarraldo», un irlandés excéntrico, que ama la ópera con obsesión. Decide construir un teatro de ópera en plena selva amazónica. Para ello debe conseguir primero el dinero, para lo cual proyecta hacer una enorme fortuna en el negocio del caucho, que se hallaba entonces en pleno apogeo.
Para realizar su plan, Fitzcarraldo debe transportar un gran barco fluvial por tierra, pasando por encima de un monte, para lo cual cuenta con la ayuda de un gran número de nativos. Para el protagonista se convierte en una obra titánica subir y bajar el barco en una sola pieza, para luego ponerlo a navegar en un amplio río. Locura, absurdo, algo estrambótico y alejado de la realidad malsana que se empecina en mostrarse desnuda, fría, inmóvil, severa y cargada de razones que ahuyenten, los pájaros en la cabeza y las ideas que no hallan cielo para volar.
No escribo esto más que como desahogo, como un avisarme de que, como decía Sanchez Ferlosio:"Vendrán más años malos nos harán más ciegos. vendrán más años ciegos. y nos harán más malos....Vendrán más años tristes y nos harán más fríos, y nos harán más secos y nos harán más torvos....
Cuando la acción se ha vuelto inercia y rutina, ya sólo la omisión es resistencia, deliberación y libertad." Y doy gracias a la sabiduría ajena, pues sabe Palas Atenea, que carezco, cada vez más, de la propia, por plasmar un pensamiento, un sentimiento que bulle dentro y amenaza con salir a borbotones, como un grito o, más bien, como un vómito.
Escribo sin objetivo, sin buscar una justificación, sin magnificar un hecho, a todas luces irrelevante como el que un tipo anónimo y del montón como yo, deje en paz a las maltratadas palabras, las frases pretenciosas y la búsqueda tontorrona del ¡guau! que mi ego voraz busca sin, en demasiadas ocasiones, ni yo mismo saberlo.
Terminar, no sé si hoy, o dentro de tres o cuatro discos es tan natural como transitar por la vida de la gente, una circunstancia que parece irreversible pero que la realidad se ocupa de desmantelar al desalojar de la memoria de esas personas tu presencia para dejar paso a lo misterioso, a lo nuevo, a lo fugaz y llamativo de ese algo que, por ignorante, atrae.
Amo la música, amo las palabras. Amo los sueños que me provocan la alquímica combinación de ambas. La poesía de la música, la intensidad que cristaliza el alma en un gesto único, y el ritmo celestial de combinar frases que respiran sentimiento..Todo esto es necesario en mi, seguirá siendo necesario, pero no lo compartiré con vosotros, no por egoísmo, no por ausencia de belleza que buscar y mostrar, sino por una falta de fe propia en mi. Y, tal vez el cansancio, la angustia de encallar, en la montaña, de no hallar el mar al otro lado, de perderme en mis propios soliloquios y volver algo en lo que creo, pantomima, parodia, penosa imitación.
No busco aliento. No pido ánimo, solo comparto con quien quiera perder unos minutos de su vida tropezando en el fárrago de mis palabras, un sentimiento, una liberación, también al expresar algo que rebotaba, cada vez más, tan dentro de mi, que dolía, que duele a cada gesto que hago.
Me quedo con la tristeza de la belleza, con la voluptuosa hermosura del finis terrae que se presenta, me quedo con el absurdo de las palabras y la necesidad de guiñar un ojo lagrimeante al destino con la intención de confundirlo, de hacerle trastabillar en su seca percepción de lo que puede ser la vida y como debe ser vivida
Escribió Cesare Pavese:"Basta de palabras. Un gesto. No escribiré más."...Pero también cantó Javier Krahe:"Si resuelves que me absuelves,cuando vuelvas, si es que vuelves,quizá vuelva yo,si vuelvo,si resuelvo que te absuelvo,no digo que no.....
Extraño como empiezan las cosas. El que mañana sea ese día obligatorio donde el amor está en el aire es algo que en la vida me ha preocupado. Sin embargo, el destino sopla sus vientos de un modo caprichoso y juguetón, empujando mi vida hacia lugares que no pensé pisar jamás.
Ese mismo destino ha puesto hoy, viernes, unas cuantas palabras, sentimientos vueltos tinta. Alma y sangre sobre nieve de papel y, ¡coño, mírame! aquí estoy, escribiendo un post sobre el día de San Valentin.
Iba a empezar este post diciendo que me hago viejo. Pero no es cierto. No me puedo hacer viejo. Si acaso, me lo quiero poder creer. Y, la verdad, no me lo creo. Así que optar por achacarle a la decadencia física y a una severa neumonía sufrida hace poco que puede haberme dejado las defensas y mi buen gusto bajos, es tan tonto como cualquier otra ridícula y absurda excusa.
Joder, San Valentin y su puta madre. Celebraciones de grandes almacenes, corbateros y relojerías y todo lo que se os pueda ocurrir como poderosa y postmoderna excusa para eludir sensaciones, sentimientos y la cháchara y el blablabla circundante. Pero, al margen de todas las tonterías, el amor es. Y existen sentimientos tan poderosos, indescifrables y arrolladores que a uno, en su pequeñez emocional, lo dejan clavado a unas palabras y a todo el universo que encierran las frases de amor y complicidad que una persona puede y necesita expresar a otra.
Hay dos cartas, pequeñitas, intensas, arrolladoras que Johnny Cash escribió al amor de su vida, June Carter que expresan, mejor que toda mi necia palabrería lo que es el amor.
Y hoy por ser hoy, me permito el lujo de ser un moñas, más blando que la mierda de pavo, y boquiabrir mi corazón ante eso que llaman amor.
La primera es por el cumpleaños número 65 de June y la segunda fue un poco después de su muerte en el 2003. Cash murió pocos meses después de que ella se marchase. Incluso en estas casualidades, esta poderosa historia de amor es hermosa y está cargada de algo extraño y casi milagroso.
Junio 23, 1994
Odense, Dinamarca.
Feliz cumpleaños Princesa,
Nos hacemos viejos y nos acostumbramos el uno al otro. Pensamos parecido. Nos leemos la mente. Sabemos qué quiere el otro sin preguntarlo. A veces, nos irritamos un poco el uno al otro. Tal vez, a veces nos damos por sentado.
Pero hay ocasiones, de vez en cuando, como hoy que lo medito, me doy cuenta de la suerte que tengo por compartir mi vida con la mujer más extraordinaria que he conocido. Todavía me fascinas y me inspiras. Me influyes para mejorar. Eres lo que deseo, la razón número uno en la tierra para mi existencia. Te amo tanto.
Feliz cumpleaños, princesa,
John.
Julio 11 2003
Mediodía
Amo a June Carter, claro que sí. Sí, claro que lo hago. Amo a June Carter, sí lo hago. Y ella me ama.
Pero ahora ella es un ángel y yo no. Ahora ella es un ángel y yo no.
Y un paso más hacia atrás, a arrinconar los pensamientos a descerrajarle otro tiro más, y van..., a la emoción. Y a utilizar una de las dos únicas armas que conocen, el miedo, la otra es la violencia. Y a chapotear en la estupidez y ha hacer apología del peor de los fascismos, de ese franquismo persistente que, no solo no estás muerto sino que, hoy por hoy, sigue más vivo que nunca.
Van a por las ideas, siempre lo han hecho. Romper la educación, deshacer todos los sueños que gente honesta dejó para nosotros y en los que, felices y esperanzados, cabalgábamos hacia un día más en nuestras vidas.
Necios, superficiales, encajonados y acojonados, desnutridos mental y emocionalmente, así nos quieren, así estamos empujándonos en un precipitado descoloque de lo que debería ser una vida. y, lo peor, es que, como escribió Voltaire:"Cada uno besa temblando la mano que nos encadena". Estamos tan asustados, tan satisfechos de la vida mansa que llevamos y nos hemos vuelto tan egoístas e insensibles, que el único gesto que somos capaces de realizar es un desabrido encogimiento de hombros.
El director de orquesta Jordi Savall escribió una carta (http://www.nuvol.com/opinio/carta-al-ministre-wert/) al ministro de incultura y deseducación de este país,Jose Ignacio Wert y en ella exponía todo el sentimiento , loa rabia contenida y el asco que yo mismo siento ante las miserias que nos están escupiendo constantemente esto franquistas hooligans a cada momento.
Extraigo unas cuantas palabras que dicen, mejor que yo esa sensación horrorosa que se me apodera del corazón :" La ignorancia y la amnesia son el fin de toda civilización, ya que sin educación no hay arte y sin memoria no hay justicia. No podemos permitir que la ignorancia y la falta de conciencia del valor de la cultura de los responsables de las más altas instancias del gobierno de España, erosionen impunemente el arduo trabajo de tantos músicos, actores, bailarines, cineastas, escritores y artistas plásticos que detentan el verdadero estandarte de la Cultura y que no merecen sin duda alguna el trato que padecen, pues son los verdaderos protagonistas de la identidad cultural de este país"
Y unidos a esa gente, yo también añado a tantos blogueros a tantos facilitadores de emociones, de cultura, de sensaciones y sentimientos que por mor de una serie de leyes y complots contra la cultura y la difusión de la creatividad humana van a convertir este país imaginado que es internet, en un erial.
Escribía Miguel Donoso Pareja:“Un poema, por muy revolucionario que sean las ideas que expresa, no cambia la realidad.
Podrá impugnarla, cuestionarla, rechazarla y hasta desacreditarla, pero jamás cambiarla
puesto que toda transformación revolucionaria implica una militancia política y una acción” Así que, con palabras, pero también con gesto creo que tenemos una obligación moral de, al menos, declararle la guerra a esta gentuza del modo que consideres conveniente. Tus palabras pueden alentar a otros a mostrar su rechazo a esta liquidación sistemática del pensamiento..
Jorge De Bravo grita:“La ´democracia´ duele como una mano rota... Cadenas y cadenas chasquean en la sombra”
Y también:"Soy hombre, es decir, animal con palabras.Y exijo, por lo tanto, que me dejen usarlas”
Moveros, del modo que sea pero moveros. No es que vayan a por nosotros, es que ya han ido. El camino se estrecha y el suelo, cada vez, es menos sólido bajo nuestros pies, las leyes tenaza de la propiedad intelectual, la ley mordaza de ese perturbado que tenemos como ministro del interior, todas la leyes judiciales que el fanático de Gallardón dejó listas y que su sustituto acabará ratificando, son ataques directos contra todos y cada uno de los ciudadanos de este país...Algo hay que hacer ¿no te parece? Porque ellos están muy cómodos allá arriba, en su miserable mayoría absoluta; pidiéndole a la virgen que interceda por los parados, rezando y clamando cristiana abnegación y paciencia...Y yo voy apretando los dientes un poco más cada día y rememoro el poema, porque la palabra es lo poco que me queda:"“Y que no me hablen de iglesias todas cuajadas de santos, que los santos no protestan por tener muertos los labios"...Y amén..o, mejor, quítenle la tilde a la E.
Se cerrarán las puertas. Se bajaran, para siempre ya, las persianas metálicas con ese crujido sordo como de mortaja. Se apagará las cafetera y, ni el aroma intenso del café o del té, ni la deliciosa y tentadora pieza de pastel seducirán nuestros sentidos.
Las circunstancias, malditas sean, forman muro, castillo kafkiano, un NO terrible y burocrático que enmudece por segundos el alma y nos echa a la intemperie de un verano que, en un momento, se vuelve invierno inmisericorde, no como aquel otro, hermoso
y necesario que enmudecía mi pensamiento y reconfortaba el alma al hallar refugio de un frío invernal que nunca fue tan terrible como el que sentimos todos aquellos que hicimos del Café Vienés nuestra casa, nuestra sala de estar, nuestro escondite.
El Café Vienés cierra. Se cierran tantos ecos, de risas, de miradas cómplices, de conversaciones intrascendentes, de esas otras intensas y cargadas del fuego grato y acogedor de la sala de estar en medio del parque de La Taconera. Esa sensación única de haber hallado un lugar que te estaba esperando, que te buscaba, paciente, para que tú lo hicieras parte tuya, que lo unieras a tu sentimiento para siempre. Cierra, cuando se cumplen veinticinco años de su nacimiento. Demasiado poco para un refugio, demasiados deprisa los días se han precipitado hacia un final nunca deseado. ¿Quien quiere que se termine una historia de amor, quien es capaz de salir por una puerta, consciente de que nunca más la va a volver a abrir?.
De esos veinticinco años, veinte, tal vez más, ¿quien puede recordar? he encontrado inspiración y locura tras sus ventanales. Me he abrazado a las palabras de todos aquellos y aquellas que sabían contar los sentimientos con la intensidad y la pasión que a mi me falta. He fortalecido mi interior con libros e historias, con pensamientos y emociones, hasta el punto absurdo e infantil de querer imitarlos. Y ha sido el Café Vienés el testigo amable y comprensivo de mis idas de cabeza, de mis locos efluvios y pretensiones. Atrapado tras ventanales que siempre mostraban lo más bonito del mundo exterior, yo he soñado despierto, he creído y creado mundos, he buscado las respuestas y me he esforzado en mejorar las preguntas. He dejado vagar la mirada por entre las mesas buscando, sin saberlo, lo que el destino me reservaba, años después. El Vienés se convirtió en refugio amable frente a las tormentas de un exterior miserable y rancio,
con esa pátina gris y odiosa que poseen las ciudades que no se han limpiado bien el culo del alma y despiden esa peste antigua y oxidada como a queroseno y requeté, a misal y alcanfor a razones por cojones y nunca por el corazón.
Allí se congregaba la derecha y la izquierda, el pensamiento vacío y el de las amebas, el veleta y el que arraigaba su corazón a la tierra, aunque ésta estuviera sorda. Allí, entre cafés y tés, entre deliciosas tartas de tiramisú y de manzana o chocolate, se arrebujaban personajes variopintos. Recuerdo al tipo aquel que se leía toda la prensa y mantenía acalorados debates contra si mismo; sus murmullos constantes crispaban y fascinaban al tiempo que despertaban una curiosidad brutal querer saber que apuntaba, de manera continua, en papelitos y trozos de servilleta. Recuerdo a una pareja amable de jubilados que eran incondicionales del Café y que, hasta que el Alzheimer no derrumbó a la mujer, despojándola de si misma, convirtieron la lectura y la observación queda y amable del mundo tras los cristales, en un rito necesario, como yo convertía al mio, fuera el que coño fuera, en algo similar. Recuerdo a la mujer mayor, sosegada y sonriente que, buena parte del año vivía entre los setos del parque y, todas las mañanas, se tomaba su vaso de leche y se engalanaba a su manera en el baño del Café, ¿que historia horrible o fascinante, terrible o inevitable vivía
tras esa sonrisa, tras ese modo pausado de su cotidianidad?.
Tantas personas, tantas vidas, tantas emociones y anhelos, tanta estupidez y grandeza en tantas y tantas personas, tras tantos y tantos años de ver a los habituales, de ver llegar a gente que se volvía asidua, de echar de menos a los que desaparecían para siempre, de ver crecer a niños y niñas cuyos padres y abuelos mostraban un pedacito de su "casa" a estas nuevas generaciones. Tantas risas y carreras y gritos y ruidos caóticos alrededor de las mesas...¡Putos críos!, me decía en ocasiones mientras, otras, me embobaba con su modo de ver la vida, el mundo, sus sonrisas, los chupetes que alguno y alguna, amablemente me ofreció, así como trozos de galleta chupeteados y algún que otro muñecajo ajado y repleto del paso de la risa y el juego por sus costuras.
¿Cuantos desencuentros y amores truncados han visto los ventanales, cuantas palabras definitivas y cargadas de pena o rencor habrán escuchado las mesas o las tazas?
¿Cuantas historias de amor han crecido a doce pasos de distancia, entre mesas que semejaban torreones de esperanza o desesperanza y donde los amantes se buscaban la mirada con rabia, con fuego y una necesidad más brutal y arrebatadora que la de respirar?
El amor, el de verdad, el que solo sucede una vez, si es que tienes la fortuna de que así sea, creció, regado por un destino o un azar medio loco entre dos mesas para mi, para ella, con las tormentas cantando fuera del Café y Ellioth Murphy o la cansina de Norah Jones y esa puta canción suya de los huevos que suena siempre y que, sin embargo recordaré siempre porque fue una banda sonora que me acompañó entre la emoción y el pánico, la esperanza y la exuberancia de un momento único e inaudito, extraño y brutalmente sincero. Y todo entre ventanales que nos alejaban del desierto que es esta ciudad y desplegaban las velas de uno momentos irrepetibles en pos de un mar secreto que empujaba a nuestros corazones a querer ser piratas, a navegar mares de palabras y arrecifes de conversaciones a guiarnos por las miradas, como se hace en alta mar al anochecer con las estrellas.
Se cierra el Café Vienés. Nos quedamos huérfanos y sin refugio. Algo más perdidos, abandonados a la deriva en un pedazo de papel oficial que pretende hacerse pasar por un mar azul. Nos agarramos, algo más fuerte las manos y dejamos vagar la mirada por los ecos que tantos momentos vividos cantan en la memoria.
No buscaremos sustituto, ¿como podríamos?, no lo hay. Las puertas cerraran pronto y seremos, por unos días, algo más pobres de espíritu. Sin dramatismos, ni exageraciones, perderemos un pedacito de nosotros mismos que quedará impreso entre los cristales de sus ventanas, entre las tazas y los platos que tantos cafés y tartas albergaron. Nuestras huellas, marcadas para siempre, en las mesas, en las tazas, cucharillas y tenedores, en los pasos y su eco en el paseo hermoso que suponía llegar a esa casa donde todos los camareros y camareras te servían un trocito de sonrisa, una taza de conversación amena e intrascendente pero necesaria.
Se cierra el Café Vienés en la Taconera...pero nunca se podrá cerrar en nuestros corazones.
Agur querido Café Vienés...ojalá ese destino que atrapó mi corazón, nos reúna de nuevo..yo, ya sabes que quiero..un té y un pedacito de tiramisú....
Me gustan los tebeos. Adoro sumergirme en océanos de imaginación y pura creatividad humana.
Todos los mares que gente con talento han desplegado para nosotros, me son necesarios para buscar mi propio horizonte emocional.
Desde Little Nemo a Terry And The Pirates, del Silencio De Comes al Tarzán de Burne Hogart, del Makinavaja de Ivá a las obras de Hugo Pratt, del Monster o el 20 Century Boys de Naoki Urasawa al Sgto. Rock de Bob Kanigher y Russ Heath o los tebeos de Ibañez, del Slaine al Kozure Okami de Kazuo Koike y Goseki Kojima, del Peter Punk del Max al Alack Sinner de Muñoz y Sampayo...
Y los Superhéroes.
¡Joder, los superhéroes! Me fascina ese extraño y absurdo equilibrio entre industria y pura y desbordada imaginación y talento de los autores norteamericanos. Así, no es de extrañar que el tebeo, como tal se crease en los Estados Unidos, país que, en muchos aspectos se comporta como un adolescente. Este hecho no hace sino confirmar el curioso fenómeno que se ha ido desarrollando en estos años recientes.
Con Daredevil:Born Again, de Frank Miller y David Mazuchelli, The Golden Age de James Robinson Y Paul Smith y, sobre todo con Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons, los Superhéroes se volvieron humanos, con el sobrevalorado Kick-Ass de Mark Millar y John Romita Jr. se apuntó en la dirección correcta al sugerir el porqué nadie se volvía un Superhéroe en la vida real, en este mundo real.
Y es que en este mundo donde cualquier papanatas es una estrella, por muy efímero que sea su brillo y los artistas se ven empujados a ser superestrellas, no extraña el que aparezcan individuos que se crean su propio modo de ver un mundo degradado y envilecido y quieran marcar la diferencia.
Decía Pico Della Mirandola en 1489 en su "Discurso sobre la dignidad del Hombre" que tendemos a reconstruir las historias que nos contamos a nosotros mismos. Así, aprendemos tanto de nosotros mismos como de los que están a nuestro alrededor. Y en esta época caótica que vivimos, estamos reforzando constantemente la idea perversa de que somos aberraciones antinaturales que nos empujan y nos precipitamos gustosos a un vacío que no hace más que crecer. Si esta idea arraiga en nuestras mentes influenciables y deja huella en el arte, la política, en la sociedad en si; si dejamos que las historias sólo sean de culpa y fracaso y tengan un final infeliz, viviremos bajo la sombra ominosa de esa oscuridad para siempre.
Me pregunto si ha sido esa percepción de lo más triste y gris de nuestras vidas las que han empujado a tipos tan normales como cualquiera a lanzarse y crear sus disfraces, a coser capuchas, símbolos e imaginar nombres brillantes y llamativos para hacer lo correcto, para hacer el bien.
Personas como Life que con un fuerte sentido de la justicia social que dedica horas de su vida a trabajar con las personas sin hogar y marginados que encuentra a su alrededor y dispensar esas, aparentemente pequeñas comodidades que vitalmente llenan los huecos dejados por el Departamento de Servicios para Desamparados de NYC. Cargado con una mochila llena de cepillos de dientes, lociones, jabones y alimentos, patrulla las zonas más desfavorecidas de la ciudad ayudando a la gente.
Está Lionheart en Liberia, vestido con una camiseta y una máscara que da esperanza a quien menos tiene. Ver la devastación que la guerra y la pobreza causaron a sus compatriotas: la tuberculosis, la disentería, la muerte, lo marcó de por vida .Sabía que no tenía más remedio que actuar. Buscar los medios para que cada aldea se proveyese de agua potable, educar a las chicas de los poblados para que no sean un número más como las otras que se llevaron, prometiéndoles una cosa para luego convertirlas en esclavas sexuales. Lionheart va por los pueblos y trata de educar a las gentes sobre esto, para decirles que sean conscientes de si mismos, para llegar a ser autosuficientes. Están Zetaman en Portland que patrulla las calles con comida y ropa para los sin techo de la ciudad. En Atlanta Crimson Fist, un ex-politoxicómano que procura que los chicos y chicas no sigan el camino que sufrió él, The Statesman en Birmingham, Reino Unido y su lucha contra el narcotráfico, En Vancouver, Canadá, está Thanatos, que reparte comida y ropa de abrigo entre quienes solo la muerte parece prestarles atención. Está Nyx en Nueva York, si, también hay chicas, y ésta procura ayudar a aquellas que sólo tienen su cuerpo para procurarse una dosis de Crack. Incluso verdaderos luchadores contra el crimen como Phoenix Jones en Seatlle cuyo conocimiento en artes marciales y un eficaz táser ha evitado robos y violaciones y ha dado más de un susto a narcos de la zona. Están Oni en Japón, Superbarrio en Mexico...
Ridículos ¿No? Imagino esa sonrisa de suficiencia que algunos pueden estar poniendo ahora. Payasos, colgados, frikis, mataos, colgaos... Si, puede que también haya algo, o mucho de eso, pero, dime ¿que los diferencia de esos chavales y chavalas que imitan a Sid Vicious, a Axl Rose, a Shakira a Cristiano Ronaldo a cualquier estrella o estrellita efímera del mundo de la música o el cine o los deportes?.
La gente se hace tatuajes, se cambia de sexo, se aumenta o disminuye las tetas, el culo, el estomago, tratan de ser perfectos, de que todos los admiren y se fijen en ellos en una obsesiva carrera hacia si mismos. El Yo, mi, me, conmigo que excluye a todos los que no sean ellos.
Al menos, estos mataos miran fuera de sus ombligos. Tratan de manera
casi infantil de arreglar todo aquello que se roto o corrompido aportando un algo que haga de este mundo un sitio mejor. Dan, no a ti o a mi, que lo tenemos fácil, una esperanza, marcan una diferencia y, de paso, viven esa experiencia única y deseada por ellos desde que eran niños.
Y tú puedes decir que para ayudar a los demás no necesitan disfrazarse de mamarrachos. Si, pero ¿que los diferencia de los del pañuelo palestino de los cojones, o de los del hábito, la sotana o el traje evangélico?
Por ahora se centran en cosas pequeñas, viven vidas emocionantes y creen, de verdad que lo creen, que aportan algo a la sociedad. Centran su energía en facilitar, unos minutos nada más, algo de sosiego y confort a quienes no tienen nada, y nada es nada, ni pensión, ni sueños, ni ropa, ni hogar. Aportar algo de luz a tanta oscuridad, darles un mínimo de esperanza, aunque sea disfrazado de mamarracho, merece la pena, creo yo.
Y, no deberías poner esa cara. Tú, seguramente, conoces algún Superheroe. Gente que ha hecho cosas admirables, sin necesidad de trajes estrafalarios, es cierto, pero, ¿hubiera importado si lo hacían disfrazados?.
Yo sé de gente que en el mejor momento de su vida cargó con las vidas de otras personas como Atlas, en su momento, cargó con el peso del mundo a sus espaldas. Admiro de una manera absoluta a esta persona y procuro aprender de sus gestos y vivencias cada día.
También conozco a otro que luchó contra una supervillana de comic que se adueño de su cabeza y después trató de acabar con su cuerpo. Su perseverancia, su tesón y su actitud vitalista han logrado que, hoy en día, se pueda considerar a esa arpía derrotada. Y, sí, conozco a otra persona que volvió su vida muro de contención, y aún lo hace, para salvaguardar a aquellos que más quería de cualquier mal de este mundo aún a riesgo de privarse de una vida que otros, y ella misma también, hubieran disfrutado despreocupadamente.
Imagino que muchos pensareis:"que pobres tarados. Que pena de vida tiene que tener para acabar creyéndose personajes de tebeo" ¿Y tú y yo?. ¿Y cualquier tipo o tipa un sábado a la noche imitando en los bares de cualquier ciudad a James Dean, o a Scarlett Johanson, ávidos y a la vez atemorizados por un mínimo de contacto, de cariño o una dosis de autoestima que eleve el ego?. ¿hay tanta diferencia, es menos ridículo?.
No es tan extraña una vida donde las personas pretendan ser más de lo que son. E. Paul Zerh explicó en su libro:" Becoming Batman" el tipo de entrenamiento, dieta, tabla de ejercicios y tiempo que se necesitarían en la vida real para transformarse en un Superheroe.
Los tebeos poseen esa vitalidad primitiva del arte prehistórico, esa magia simpática que se recreaba en las cuevas de este mundo hace 40.000 años donde algo más grande que la vida daba esperanza, fuera al final real o no.
En este siglo XXI, donde todos estamos continuamente bombardeados por unos medios de comunicación aterrorizantes, abrumadores, alarmistas y nihilistas donde imágenes de muerte, guerra, humillación, dolor y miedo se adueñan de cada segundo de nuestras vidas so pretexto de que es esa la historia que precisan y desean los consumidores de entretenimiento. En este siglo vilipendiado, ¿no deberíamos de enfatizar nuestra inteligencia, nuestra gracia, nuestra bondad, la honestidad, la capacidad de amar, la creatividad, el sentido del humor, la solidaridad? ¿No deberían de manifestarse en nuestro comportamiento, en nuestro trabajo y relaciones? Deberían de resultarnos esperanzadoras la proliferación de historias de Supérheroes. Su luminosidad, su afán de buscar lo mejor de cada uno de nosotros, de imaginar lo más justo, decidido y bueno que albergamos es un lujo que deberíamos de agradecer. Al fin y al cabo, el primer Supérheroe, Superman, de 1938, fue concebido por dos chavales como un superhombre solidario, socialista en su pensamiento y enfrentado a políticos corruptos, maltratadores de mujeres y policías que abusaban de su cargo para imponer una ley del miedo y el silencio.
Las historias de Superhéroes se crean en los, supuestamente, niveles más bajos de nuestra cultura, pero contienen en su interior todos los sueños y miedos que albergamos los seres humanos.
Estos chicos y chicas, estos mequetrefes con buenas intenciones y la cabeza en las nubes, quieren, de verdad, hacer algo mejor por el mundo. Aunque éste sea un barrio, una calle, una persona que come caliente o se arrebuja en un abrigo o una bufanda, o salva su cuerpo y su alma de una agresión. Estos mataos hacen algo positivo en su vida y en la de los demás...¿Tan malo es?
Hoy cumple años la risa. Hoy la noche será menos oscura y el día más luminoso. Hoy, esa sonrisa que cascabelea el alma de todos los que tenemos la fortuna de iluminar nuestros corazones con su luz, libeluleará por entre las grietas de la pena cerrando abismos y construyendo puentes con su risa.
Hoy el invierno frío y lluvioso se tropieza con los rayos cálidos de un sol de medianoche que brilla cada día un poco más y asombrado, bizquea ante algo tan maravilloso como es una vida plena, una risa honesta, un alma sincera.
Hoy cumple años la risa, hoy el mar se acerca a las ciudades, inunda los aparcamientos y los cubre de corales y arrecifes. Hoy el mar mira cara a cara a los rascacielos y les desafía a permanecer en pie ante el oleaje de luz, ante el rumor de marea, siempre alta que suena como un Rock N Roll.
Hoy la risa viene en oleadas, como el mar. Hoy el mar se ríe a carcajadas porque es un un día tan bonito como su horizonte.
Hoy mi chica cumple años, hoy mi sonrisa está de fiesta y mi alma corretea por mi carne como un niño por una playa con la arena del color de sus cabellos. Hoy me siento al borde de mi vida, en los acantilados del amor y miro un horizonte azul tan bonito como su mirada. Y sueño despierto, que es la mejor manera de soñar, con todas las noches del mundo esperando a amanecer, aguardando a que su sonrisa ilumine mi noche oscura.
Hoy cumple años la risa y mi ilusión se vuelve pequeñita, asombrada, con un oh infinito en la boca, ante el cuarto creciente de luna que es la sonrisa de mi chica.
Hoy el mundo es más bonito porque cumple años la risa, hoy el mundo es un Rock N Roll porque cumple años mi chica.
Parafrasear a Neruda es lo fácil. Poner pose maldita, mientras el viento agita inmisericorde tu pelo en una danza caótica, reflejo fiel de tu alma, es lo típico.
Pasarse la mano por el lomo con un "va, va tranqui majete..." es lo cómodo.
Enfrentar la jeta del tipo que te mira, casi desafiandote, en el espejo..ya es más jodido.
No te mientes tan facilmente. No excusas lo que en otros señalas con rotundidad, y sigues tan campante tu paseo por el Elíseo. Ahí, al borde de tus miserias y rodeado, como estás de grandeza, la sombra se alarga y la luz se atenúa y no imperceptiblemente, no, sino de un golpe violento, ese que no tienes cojones de dar porque la balsa en la que te ves, flotando en ese océano conocido que te asquea, es una balsa tan novedosa, tan extraña, tan irreal, a veces.
Y te viene a la cabeza la canción de Matthew sweet: "Sick Of Myself" Y una mueca que imita sonrisas se escapa por entre las arrugas, más de llorar y apretar los dientes que de reír, que tu jeta compone...
La música, siempre la música. la excusa, el asidero. Otro modo de pisar los charcos y pringar tu alma con la sonrisa del chaval bobo que cree que siempre le van a lavar la ropa...¡Espabila, coño!
A veces uno se cansa de equivocarse. Hay días en que el mundo es una sinfonía desafinada y esas asonancias que tontamente uno provoca, hace que la música de los demás se oxide y suene extraña. Y esto, este joderle el punteo de guitarra al músico en el solo, simplemente por que tu apasionamiento te empuja a querer acercarte demasiado al sol, puto Icaro, hace que el encabronamiento sea mayor...
Pero ella está ahí, siempre está ahí..aunque no lo merezca, aunque haga o no haga, que es igual de idiota, lo indecible por joderla...
Hay veces que uno no entiende al destino. El porqué de esa obcecación por verme sonreír, por hacer de mi vida algo luminoso...
Hay veces que no os entiendo, gente maravillosa...Hay veces que la paciencia debería de ser un arma y la tendríais que apuntar a mi corazón..
O eso, u obligarme a cantar, desafinado, descacharrado, desarbolado..."Look Always The Brigth Side Of Life"...¡¡Para que escarmiente, coño ya!!
O buscar la terapia Emil Zátopek...Correr, correr, correr. Correr desmañado, aunque, como a él le sucedía, todo el mundo se ría porque, al final, era Emil el que entraba, deslabazado, cabeceando, derrumbansose a cada segundo, sonriente en la meta.
Ahí está el truco, aguantar, seguir corriendo y sonreir...
El gran ojo que arde del Dios Azul hace ya muchas respiraciones que se ha acostado con las lejanas Rocas -Dios. Y la Diosa Oscura despliega sus puntos brillantes donde quiera que mires.
Ya no hay nada que hacer. En la cueva, Espalda que no se dobla se dispone a contar lo que le ha pasado hoy cuando buscaba comida para el clan.
Todos sabemos que exagera cuando relata sus luchas con animales que son tres veces él. Y sabemos que miente cuando habla de sus peleas contra clanes rivales. Pero es el mejor imitando a los animales y a otros miembros del clan. Con él, siempre terminas riendo. Y tiene, además, algo que otros no poseen: Sabe como contar las historias. Habla deprisa cuando lo tiene que hacer, imitando, saltando, corriendo, cayéndose y despacio, a punto de morir, cuando la historia tiene que dar miedo.
Los viejos sonríen con sus exageraciones, las mujeres cuchichean entre ellas tras escuchar como Espalda que no se dobla asegura que dio placer a tres mujeres del clan de la roca que llora. Las mujeres aseguran que la carne que se alarga de Espalda que no se dobla no se alarga tanto y dura pocas respiraciones siendo piedra.
Pero eso no importa; Espalda que no se dobla sabe contar historias. Los niños se asustan cuando la historia da miedo. Los hombres se ríen cuando la historia da risa y las mujeres, bueno, las mujeres también se ríen.
Espalda que no se dobla nos cuenta que ha seguido a un peludo de dientes largos hasta su cueva sabiendo que guardaba carne del que corre y salta con ramas en la cabeza. Cuenta que, cuando el peludo de dientes largos ha salido de la cueva él se ha metido dentro para llevarse ..mucha carne, porque él es muy fuerte, asegura. Y que cuando había cargado la carne, mucha carne y estaba saliendo de la cueva una sombra a cubierto la entrada de la cueva..¡¡¡Había alguien dispuesto a entrar!!!
Los niños se agarran emocionados, algunas mujeres también, los hombres y mujeres muestran interés. Espalda que no se dobla se sonríe tras mirarlos de reojo y..bosteza y se despereza exageradamente y dice que está cansado y que mejor se va a dormir.
El clan protesta: ¿Y que pasa con el final de la historia? ¿Quien estaba en la entrada de la cueva, era el peludo de dientes largos? Mañana, mañana dice bostezando Espalda que no se dobla. El clan protesta enfadado con sonrisas. Sabe que no ha pasado nada malo y que Espalda que no se dobla está bien sin agua roja en la piel. Pero quieren saber que ha sucedido. Si ha estado en peligro, si ha luchado o corrido o se ha escondido...Quieren saber como han pasado las cosas.
Espalda que no se dobla a inventado el continuará.
Gigamesh, Homero Dante, Cervantes, Shakespeare
Dickens, Twain, Rostand, Dumas, Bierce, Conan
Doyle....Todos cuentan, todos emocionan, todos
saben como contar.
Y nosotros necesitamos escuchar historias. Emo-
-cionarnos ya sea compartiendo peligros, miedos,
deseos o, incluso, desventuras.
La magia del cuento nos ha acompañado siempre.
La magia de la creación del ser humano me impulsa a asentir aquella frase de Lapido que
afirmaba que somos ángeles en suspensión.
Hoy en día. Al margen de algunos buenos libros y algunos tebeos, la magia de las historias está en las series de televisión. Historias arriesgadas, contadas con solvencia, talento y pasión. Alcanzando esa grandeza que supera a la vida cotidiana y que necesitamos muchas veces para soñar, un poquito más.
The Wire, Dexter, Breaking Bad, Carnivale, Deadwood, Treme y, por supuesto Holmes..y, por supuesto, Fringe.
A la espera de los últimos capítulos de su quinta y última temporada de esta serie inclasificable y bizarra donde un equipo del FBI especializado en casos extraños, aquellos que se podrían englobar en lo que se conoce como ciencia limite, se ven envueltos en una historia épica. Donde las conspiraciones, los hechos más asombrosos e inverosímiles, pero siempre con una base real, científica, aunque extremada, se cruzan con universos paralelos, guerra fría entre las Tierras de dos universos distintos y el desarrollo de hechos cotidianos, hay, incluso un espacio para una historia de amor. Y todo ello contado de una manera entretenida, amena y que crea adicción. He iniciado la revisión de las cuatro temporadas anteriores, y os aseguro que estoy disfrutando y deleitándome con la minuciosa preparación de ulteriores historias que van decantándose en porciones de información y misterios que van creciendo para ir conformando un asombroso e impresionante teseracto que culminará en esta quinta y definitiva temporada.
Los personajes son deliciosos. John Noble, el Doctor Walter Bishop ha creado un carácter maravilloso. Tierno, frágil, divertido. Anna Torv, en el papel de Olivia Dunham posee ese algo que hace que sus gestos, los más pequeños y cotidianos, aporten grandeza a su personaje. El desarrollo verosímil y las historias fantásticas que se cuentan en su episodios, deudores, como no, de Expediente X, poseen una magia antigua, poderosa, llena de una emoción que te empuja a, por un lado parar para poder saborear al día siguiente una historia más y, por otro a bucear hasta el fondo de la historia para alcanzar el conocimiento pleno. Y así, poder ver la magnitud de esa historia.
La historia creada por J. J. Abrams, Alex Kurtzman y Roberto Orci, al igual que la deliciosa revisión de las obras de Sherlock Holmes, trasladadas al siglo XXI, tienen una fuerza y un savoir faire que engancha y obliga a desear más. Necesitamos las historias tanto como necesitamos soñar. De hecho, ¿Qué son las historias sino sueños que otros te cuentan?
Me extenderé una vez más, este es el segundo post dedicado a Fringe, cuando haya terminado de ver la serie. Hablaré de que me ha supuesto y os conminaré, de nuevo a volveros un poco niños y a que dejéis volar vuestra imaginación y vuestra capacidad de asombro.
Dicen que el verano es para salir y el invierno para quedarse en casa viendo la tele. Mi chica y yo, salimos en verano y en invierno, y siempre tenemos un momento para maravillarnos con una buena historia. Lo demás son carriles por los que nunca hemos entrado ni entraremos.
Fringe quinta y última temporada, la tercera temporada de Holmes...Sueños que emocionan el alma al alcance de un click.
Ayer comenzaron las fiestas de esta nuestra gloriosa ciudad, para la gran mayoría nueve días de fiesta en la calle, de buen comer y mejor beber, sobre todo beber....Y para otros como es el caso de los dos TwoHeads o el de nuestros compañeros, días de mucho trabajo, mucho sueño y mucho de todo, aunque eso si alguna escapadita haremos. Para todos, para los de aquí y para los que decidáis acercaros a la vieja Iruña, felices fiestas, nos vemos a la vuelta.
El señor Rancio mira a través de
su ventana. Tan limpia y pulida que produce desprendimiento de retina mirarla
más de dos minutos seguidos.
Los ve pasar por la calle,
sonriendo. Parecen casi felices, se murmura a sí mismo. Y una mueca de disgusto
que sueña con ser desprecio, rompe su rostro, vestido de rictus de
asco permanente. Demasiados años de pensamientos amargos y cargados de censura.
¿Cómo sonríen?- Se pregunta-
¿Acaso sus ilusiones pueriles les sofocan ese incendio del alma que muchos
padecen? ¡Qué idiotas!- afirma con la rotundidad de aquel que se sabe poseedor
de la verdad absoluta- Ya verán ya, cuando la realidad les coja por los
huevos..A ver dónde termina esa sonrisilla.
Y es que el señor Rancio sabe que
a este mundo se ha venido a sufrir. A lamentarse, a rogar y a sentirse
humillado y ansioso por abandonar este fangal lleno de pecado. Sabe que las
ilusiones, por pequeñas que sean, son un lastre que, si estás flotando en ese
mar embravecido que es la vida, amenazan con arrastrarte, irremisiblemente al
fondo oscuro y sin retorno que es la frustración, la desilusión.
El señor Rancio no comprende,
¿Ilusionado, por un disco, por unos minutos de música hecha por unos vividores
que nunca se han esforzado ni sufrido el día a día? ¡¡Que idiotez!!- Clama el
señor Rancio- ¡Que pérdida absoluta de la dignidad!.
Y, ¡Caramba! es que no es para menos. Esta.."gente" se ilusiona con la salida, dicen que el 24 de junio, con el nuevo disco, después de tantos años sin nuevas canciones, de doce ilusionantes temas incluidos en el disco "Beautiful Curse" de los británicos The Quireboys. Con una canción que ya me ha enamorado por su título. "I Died Laughing" ; y con un primer single, "Too Much Of A Good Thing" a-co-jo-nan-te.
Pero es que, ¡corcholis!- piensa encabronado el señor Rancio- en julio, el 23, concretamente, el tambien británico James Maddock, saca al mercado "The Good Life". 13 canciones con la intensidad de, por ejemplo, "Don’t Go Lonely," y que siguen la senda de ese magnifico disco, "Wake Up And Dream", posteado en ese magnifico blog llamado Necesito Un Rock n Roll.
Una locura-piensa el señor Rancio que, asqueado aparta la vista de la ventana, aunque el pensamiento le sigue como una mosca en verano y su cabeza comienza a sobrevolar la nueva obra de del guitarra de los Foo Fighters, Chris Shiflett y su banda: The Dead Peasants, y lo que promete ser un curioso experimento titulado “All Hat and No Cattle” versiones de clásicos del honky tonk, de gente como Waylon Jennings o Merle Haggard, por poner dos pesos pesados, más una canción propia.
Y para terminar ese punk reconvertido en singer songwriter llamado Jesse Malin, que tiene 40, ¡40! canciones de las cuales no se sabe cuantas entraran en la continuación discográfica de su "Love It To Life", el cual, sin embargo, era un directo en acústico. Hecho este que hace que los seguidores del ex D-Generation, babeemos pensando en nuevos temas del neoyorquino.
Demencial-se dice a sí mismo el señor rancio. ¿En que estan pensando? Ilusión, momentos de pura emoción por escuchar una canción nueva de un tipo que ni siquiera sabe que existes. ¿Y todo para qué. Para abandonarte durante unos minutos a esa locura llamada música. para obviar el mundo por unos momentos y dejarse caer en los brazos del niño, de la niña que se ilusiona con cualquier cosa? ¡¡Que absurdo, que locura!!
El señor Rancio cierra las persianas de su casa, hasta abajo. Las de su corazón ya las cerró hace años. Se aparta de la ventana como se ha apartado de la vida, con dignidad, con orgullo, fuera, la vida sigue, el mundo brilla, se muere y también se vive. se ríe, se ilusiona, se alcanza un día más y el mundo sigue girando y la música suena en el corazón de todos aquellos que quieran escuchar.
Son palabras. Palabras es lo poco que nos está quedando entero en nuestra vida. El puño apretado, el grito en la garganta, la intención y la necesidad de tirar hacia adelante, de plantarnos en nuestra tierra , la nuestra, no la de ellos, y hacer una vida dirigida por cada uno de nosotros, parece cada vez más lejana, más utópica, más ajena a nuestra vida.
Y esto no tiene porqué ser así. Tenemos la fuerza que posee cada individuo. Tenemos el tesón y el empuje necesarios para cambiar, aunque sea breve o minimamente las cosas.
Quejarnos, cabecear con tristeza, frustrados, no vale para nada y eso lo sabes. Así que...¿Y ahora qué? ¿Dejamos que decidan por nosotros estos parasitos profesionales?, ¿Permitimos que el virus se extienda y colapse el sistema social que le hemos puesto en bandeja? ¿O vamos a empezar a actuar de una puta vez, a dejarnos de excusas baratas de que no hay posibilidad de cambiar nada, de que todos son iguales, de que somos destructivos por naturaleza y empezamos a cambiar las reglas desde abajo?
El boca a boca, los pequeños gestos. Las acciones que parecen una pérdida de tiempo, el consabido: "Si esto no vale para nada" Pues no es así. Si que vale. Vale para empezar a movernos, vale para seguir pensando en el modo de cambiar las cosas, en la posibilidad de cambiarlas. Vale para ponerles, aunque sea minimamente, nerviosos. EL amigo Arturo, del Nuevo Blog De Archi,dedicó hace nada un post a algo tan sencillo como es firmar un manifiesto desarrollado por Change.Org que solicita tu firma para así poder llegar al millón de ellas y exigir la dimisión de la cúpula del PP y por ende de toda esa panda mafiosa que sienta su culo parasitario en el congreso de los diputados; a los que podriamos añadir, diputaciones provinciales, parlamentos regionales, ayuntamientos, etc...
¿Te parece que es poca cosa, crees que, no va a servir para nada? Pues nada majete, sigue en tu sillón, que decia la canción. Pero ten en cuenta que cuando vayan a por tí, que iran, no servirá de una puta mierda reclamar tus derechos porque te los habran quitado todos.
Piensa. No dejes nunca de cuestionarte las cosas. De exigir respeto, de reclamar justicia, no ley,ésta, se la construyeron ellos a su antojo.
Empieza a moverte, cuestionate todo lo que necesites cuestionarte y no dejes, nunca, que decidan por tí.
Sirve de algo, moverse, creer en que las cosas pueden funcionar es un primer e importante paso, para que funcionen. Así que en tu cabeza, en tus manos y en tu corazón están todos los instrumentos que necesitas para empezar a funcionar.
A veces sólo necesitas una canción. Un trallazo en el alma. Un patadón directo a los huevos del alma.
La busqueda de ese momento que te eleve el ánimo. O que aumente ese subidón emocional que tan bien te sienta.
Cada uno tiene sus fetiches sonoros. esas canciones que hacen que la adrenalina se dispare, que tus pies, tu cabeza, tu corazón, se vuelvan locos. Yo tengo canciones desde hace años. Temas que estan marcados a fuego en mi alma. Cuatro minutos de locura, de desahogo, de necesidad de salir fuera del mundo encorsetado, del desánimo, del bajón absurdo y correr en pos de la luna llena, desnudar tu alma y aullarle hasta vomitar hasta el último demonio.
Cada uno tiene sus totems.Canciones que te volveran loco, las oigas una o mil veces. Guitarrazos que te empujan a saltar, melodias que arrancan tu cabeza de esa esquina malsana a la que te empujan o en la que te colocas y te fuerzan a seguir el ritmo, a moverte, a bailar...a vivir.
Yo tengo temas desde siempre; y no necesariamente, canciones punteras y archiconocidas, canciones que tienen ese mojo, ese algo venenoso que te arranca aullidos y sonrisas. Y asi, cada vez que vuelvo a escuchar canciones como "Shotgun Sally" de Cats N´Boots, "Ace Of Spades" de Motorhead, "Neighborhood" de Terrorvision, "Tag Along" de Pontus snibb 3, "Another Angel Down" de Avantasia, "This Is Letting Go" de Rise Against", "Recovery" de los Buckcherry, Theere She´s Goes Again" de The Quireboys, "Bathroom Wall" de Faster Pussycat...y así ad infinutum, recupero la rabia de vivir, la gloria de estar en un mundo que está plagado de magia. Porque siempre va ha haber magia de tres minutos y medio y gente que la vamos a necesitar. Lo demas, lo de salir de las cosas en las que has caido, a las que te han empujado o en las que, a veces, estúpidamente, uno se zambulle, (y hablo por experiencia propia), todo eso es ya cosa de cada persona y salir, o no, es un trabajo arduo pero que puede ser hasta grato para crecer, para ser más tú, para despojarse de esos pesos emocionales que no merecen una puta mierda de tu atención ni de tu tiempo.
Canciones, trozos de fuego del corazón que arden en tres minutos y medio, pedazos de rabia que te hacen estallar y te propulsan a la risa, al calor del sol o te empujan a salir fuera de ti y aullar a la luna llena.
¿Cuales son las tuyas?
No sé bien que pensar...Tantas variables..Tantas tradiciones que sólo tienen décadas de antiguedad..Tantas tonterias, tantos olvidos de lo que es verdaderamente importante..Y, sin embargo, tengo razones para pensar que las cosas deben ser cada día mejor..Deben, si asi nos lo proponemos, cambiar.
Hora es de que sea el sentimiento y no el dinero. El humor y no la envidia, una sana gula y no tanta crispación emocional la que haga girar al mundo.
Sé que la parte más egoista y mísera de nosotros sigue su propia lógica hasta el final..como si conciencia y empatia no existiesen..y aunque, a veces, parezca que el mál y la necedad son eternos...deberiamos ser conscientes que, gran parte de culpa la tenemos nosotros...Por no hacer nada..Por dejar hacer a los demás,,Porque, es más cómodo mirar para otro lado...
Vosotros vereis...yo creo que hay razones para dejarse llevar por un hambre de música, de amor, de amistad...
....Y muchas, muchas razones para no ser un idiota...
Que arranqueis bien esta historia un abrazo a todas y todos....
A veces cojo el boli y, simplemente, dejo que resbale sobre la hoja. Que la tinta se transforme en estos absurdos insectos de color azul y sus retorcidos cuerpos cambiantes simulando volverse sensación, sentimiento.
A veces, aunque haya discos, buenos discos de los que hablar; las veleidades del alma se amotinan contra toda lógica y sentido, y se lanzan a una absurda carrera al vacío, a la nada. Sin más razón que la de drenar el corazón. No el músculo, sino el corazón emocional. Ese órgano onírico lleno de cavidades, de laberintos. Tan fuerte y tan fácil de quebrarse, de desgajarse y abandonar a sus dueños en una habitación vacía.
Purgar esos virus que se emboscan en las venas del alma y amenazan con volvernos grises, mansos, retorcidos en el egoísmo y mediocres en las miras que deberían de tener nuestros corazones, esa, tal vez, sea mi intención.
Suenan grandes canciones mientras me peleo con la hoja y el boli, con la rabia y la necesidad de contarlo.
Estoy viendo demasiado a menudo, y tú también lo haces si, además de mirar, ves. A personas que están cayendo, deshaciéndose en miedo, en frustración. Volviéndose invisibles ante todos nosotros. Ignorantes, por defecto o por exceso de todo aquello que no nos afecta directamente, dejamos de percibir a gente que podrían ser nuestra gente, amigos, familiares, nosotros mismos. Son, un espejo deformante que no sólo nos devuelve la mirada sino que nos reta a preguntar, a conocer, a sentir la piel y la pena, la miseria y ese dolor, quedo, apagado, invisible.
En días sucesivos, en el mismo cajero al que he acudido para comprar cosas de las que, realmente puedo prescindir, me he juntado y hablado un rato con personas que han terminado durmiendo allí, al resguardo de un invierno que no sólo está en las calles, sino en el alma. Personas con una historia. Personas que tuvieron ilusiones, sueños; que fueron niños que rieron y jugaron. Personas que se enamoraron e imaginaron días felices, días, siempre mejores.
Y no son sociópatas, ni alcohólicos, ni jetas que quieren vivir sin darle un palo al agua, no te equivoques. No es tan sencillo. Son albañiles, que recuerdan que su padre era sereno, que detenían, que puta ironía, a los que dormían en pajares, en los soportales de las iglesias o en las cuadras. Y la mujer del sereno, les preparaba la cena y los cobijaba donde buenamente podía. Hoy, su hijo, duerme en cajeros, acepta diez míseros euros que un matao le da para, que pena das tío, aliviar tu conciencia y, además escribir de ello como si fuera un hecho trascendental.
Y es que estoy cansado de ver como a gente buena le pasan malas cosas. Estoy harto de asistir a esta sinfonía de lo absurdo donde los coros cantan siempre los dolores y las penas de gente sencilla, sin suerte, que sólo aspiran a una vida sin estridencias, sin sombras, con algo de luz en sus existencias. Una luz que aquellos que tienen el mundo de cara, aquellos que hacen y deshacen a su antojo, destrozan ante la impotencia de todos nosotros. Testigos y lamentables cómplices de tanta miseria, tanta angustia tanta nada.
No puedo más. Estamos abandonándonos. Claudicando antes de ver siquiera el campo de batalla. Nos sienta de maravilla la más miserable de las máximas de hoy en día:" Mejor a ti que a mí". No queremos ver. Sólo queremos sentir deprisa, para anularnos, narcotizar nuestros sentimientos lo más rápido posible y así, poder caminar por un valle mentiroso y lleno de espejos deformantes de una realidad que, al final, irá a por todos.
Y, ¡¡Joder!!, no es tan difícil permanecer en pie. Anclar el alma al mundo, a esa gente que es tu gente y que, siempre, siempre va a estar a tu lado. Aferrarse a una fe, atea, en uno mismo y plantar cara. Desafiar a esa sombra ominosa que trata de anularte y asegurarle que si pretende llevársete por delante, va a tener que arrancar el suelo bajo tus pies también, porque tú no vas a dar un paso atrás ni a agachar la cabeza ni a abandonar.
Desvarío. Y quiero seguir haciéndolo, necesito seguir haciéndolo. Es necesario un levantarse, un desafiar, un plantar los pies en el suelo y crear una telaraña de rabia, de obstinada rebeldía entre todos. Un no pasaran eterno que les deje bien claro que no les va a resultar tan fácil con todos...y, entonces... Gritar.
Escribir esta entrada es una necesidad, un placer y un modo de agradecer a las personas que dejaron sus mensajes en el post de Will Hoge, y me hicieron sentir esa maravillosa sensación que significa no estar sólo ni predicar en el desierto.
Considero necesario escribir un post que va a estar lleno de datos, Datos constatables. Nombres y lugares que no son meros “dicen que”.
Esto, amigos y amigas, es la verdad. Al menos la verdad que yo veo. Porque ellos, esos tipos que definí al inicio de la entrada de Will Hoge. Son los que están promoviendo, de manera cada vez menos soterrada, y de manera constante y machacona, eso que se ha ido llamando desde esas famosas sectas secretas de potentados y “dueños del mundo “el Novus order seculorum". Porque que un tipo tan siniestro y criminal como el que fuera ministro de asuntos exteriores en el gobierno de Richard Nixon, Henry Kissinger preconizase ese Nuevo orden mundial, hace temblar.
Esto va a reventar, lo sabéis. Las élites están organizando esta debacle para hacer tabula rasa con la civilización y quitarse de un plumazo las viejas inercias que hasta ahora les han obligado a guardar las formas. A arroparse bajo el pútrido manto de una democracia de papel maché que los forzaba a respetar, a su particular manera, al individuo al que deseaban exprimir.
Porque este “problema económico” es irresolvible. El PIB mundial es de 70 billones de dólares. La economía mundial está apoyada en una estafa piramidal de proporciones bíblicas que acabará por reventar. Si sumas los 3.9 billones de dólares en efectivo que respalda el dinero, a efecto reales, los 845.000 billones de dólares en oro que circula por el mundo, observas que las cosas que se deberían de sostener y no se sostienen. 39 billones de dólares en dinero bancario, en su mayoría deudas. Productos derivados de la especulación, 62 billones, pasta que se vende y se revende para conseguir beneficios rápidos, 290 billones y los rescates bancarios que, hasta el momento es de 1.9 billones. ¿La conclusión? La deuda económica es impagable. Y el camino es el abismo.
La crisis energética, la superpoblación, el deterioro medioambiental y el alimentario crean en el individuo un arma de destrucción masiva que casi les sale gratis al sistema: El miedo. Este miedo provoca inseguridad y esta inseguridad fuerza a reclamar más control por parte de la población a un sistema que está encantado de proporcionárselo. Me viene a la cabeza los disturbios de la zona de Watts en Los Ángeles en el 65 y el aumento de yonkis en la misma zona un año después con el consiguiente deterioro de la convivencia y el reclamo a las autoridades de una mayor presencia policial. Aquí, en el norte sufrimos el maldito plan Z.E.N. zona especial norte y sus derivados. El sistema no es muy imaginativo, aunque, ¿lo necesita?
El control se está desarrollando ya. Y no, no te voy a hablar de esa gran serie llamada Persons of interest, donde se nos muestra un sistema de control que analiza gestos, presencias, frases, calor corporal, ritmo cardiaco y circunstancias que son analizadas por algoritmos que pueden discernir un “pensamiento hostil”. Control en forma de chips subcutáneos que ya empiezan a ser reclamados por padres preocupados ante los secuestros y, desgraciadamente, asesinatos de niños. El miedo y su subsiguiente reclamo de control, evidente ¿no?. Cámaras de seguridad en cualquier lado, 40.000 sólo en Londres, Madrid 20.000, China, dicen que siete millones..¿Quién sabe cuántas habrá, en realidad en el mundo?
El deterioro intencionado de la educación en las nuevas generaciones. El desprecio a nuestros mayores, tras décadas de dejarse la vida para sostenerlos a ellos. Los enfrentamientos creados para la ocasión entre población autóctona y “esos que vienen de fuera para quitarnos el pan y el trabajo”. La manipulación con el consabido adagio romano Panem et circenses derivado en mundiales de futbol, olimpiadas, macroconciertos tipo Rock in Rio, veranitos de los cojones para que te idiotices y olvides el montón de mierda que te está lloviendo constantemente en forma de vacaciones que ni te puedes pagar ni disfrutas, ¿o si?
Votas, los elijes, les das la llave para que entren en tu vida, la violen y la asesinen o la esclavicen y ellos te ignoran una vez que han logrado su objetivo Y tú, tú te quejas en el bar, antes de ver el partido del siglo de esa semana. Te quejas en un trabajo que temes perder y por el que vas tragando mierda cada día de tu vida. No luchas porque los tuyos dependen de tu trabajo para llevar el pan, pero exiges y reclamas tu porción de migajas, si alguien que si que ha peleado, ha logrado algo, aunque sea miserias.
Vale. Tienes una vida que perder. Pero, a esto que tienes ahora, ¿de verdad lo llamas vida? No sería más apropiado llamarte siervo de la gleba. Y considerar tu vida, escasas posesiones y enseres pertenecientes al señor feudal que te paga la mierda de nómina que cobras cada mes.
No sé que puede deparar una sociedad que pierda todas estas mentiras y haga desaparecer tanta miseria moral. Pero creo que no va a ser peor que este mar de los sargazos emocional y moral.
Sal a la calle, pero no para sentarte y levantar las manitas. Clava los pies en la tierra, en ese asfalto que, según los del Mayo del 68 ocultaba la playa, disponte a pelear contra esa masa represora que, estúpida y obediente irá a por ti. Son fuertes y van mejor equipados, pero nosotros somos más y tenemos una razón para pelear.
Creo que es ahora o nunca. Si no nos movemos, después no nos dejaran movernos. Así que deja de mirar esta pantalla, apaga el ordenador y sal a la calle y lucha por lo que es tuyo.
Chocadelia Internacional - La revolución no va a ser televisada