
Otoño. Bajan las temperaturas y sin embargo no puedo dormir. Son las tres y diez de la madrugada, no sé por qué, pero tengo mucho calor, sudoroso me dirijo al frigorífico, una bocanada de aire frió impacta en mi cara, agua, coca-cola o cerveza son las tres opciones, elijo la verde, me siento en el sofá y enciendo la tonta, el mismo aburrimiento de siempre.
Estantería de discos, busco uno que me haga olvidar, no se porque mi cabeza dice que él lo hará, se llama Ivan Jones y le apodan “Boogaloo Joe”, dicen que toca Jazz/Acid Jazz no lo se, pero la portada es refrescante y sugerente, se titula “Dulce vuelta”, a la cama quizás, pienso.
Me enciendo un cigarrillo, rubio por supuesto, pincho el disco y exhalo la primera bocanada de humo. Suena “Confusión”, brillante ritmo y depurada técnica durante seis minutos y medio. Tres segundos de un corte a otro, tres segundos de un silencio estremecedor. Van cayendo las canciones, “Trouble In Mind”, “Sweetback”, “Have You Ever Been Mellow” y “Jamaica Farewell”, que irónico el se despide de la isla y a mi me gustaría ir, mientras apuro el último trago suena la última canción “You’ve Got It Bad Girl”.
No quiero que esto termine, pero un artilugio malvado me devuelve a la realidad, marca las cuatro de la mañana y faltan dos para la hora fatal.
No sé por qué, sigo teniendo calor, pero gracias Ivan, tú al menos me has hecho olvidar.