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viernes, 26 de febrero de 2010

Billy Squier "No sin mi disco"

Hablar de “Don´t Say No”, es hablar de un mundo que se ha diluido en recuerdos a los que, inevitablemente, se les aplica una pátina de bondad y cariño que, en muchas ocasiones, no tuvieron. Sin embargo este discazo de Billy Squier, del año 1981, tiene para mí una connotación especial pues, de manera retorcida nació de él el principio de una gran amistad que, milagrosamente, aún perdura.

En aquel momento, tan lejano para mí desde el hoy, existía un ansia por acaparar y escuchar a cuantos más grupos y músicos, mejor. Yo guiaba mis pasos hacia personajes alejados del llamado mainstream, El ego, mal bicho, me empujaba a buscar sonidos de gente que no se escuchaban con asiduidad, o directamente, no se escuchaban. Ya había conseguido a Triumph, a Saga, a Rush, a Vic Vergat, a Riggs, a Aldo Nova a unos Aerosmith que por aquí, casi nadie sabia de su existencia, a los Romantics, etc…Así que cuando compré el disco de Billy Squier, sabia que había adquirido otro gran músico, de talento con la guitarra, buen cantante y magnífico compositor. Lo que no sabía era lo poco que iba a tener ese disco en mi poder. Y es que tambien por aquel entonces comencé a frecuentar a un par de compañeros del trabajo, flamante nuevo trabajo, ávidos de música, como yo. Los comienzos siempre son precedidos por un cierto desconcierto, pero mi amigo y yo conectamos bien. De ahí a pasarnos discos para escuchar y, posteriormente, grabarlos en cintas de casette, ¿vale, señor presidente del asgae? Y disfrutar de una nueva adquisición, fueron todo uno.

Desgraciadamente, el destino jugaba en mi contra. La avidez, la desmesura acaparadora de mi amigo, no conocía límites. No se contentó con grabarse ese disco, DE MI PROPIEDAD, en una cinta de casette, ¡joder, si hubiera sido necesario, te habría dado una de cromo, que eran mejores!, como digo, por el motivo que fuera, el “Don´t Say No” ejerció sobre él un influjo maligno y dominado por la avaricia,¡¡¡se quedó con mi disco de Billy Squier y nunca más me lo devolvió!!!

El muy macho cabrio adulto, adujo que me lo había cambiado por un disco de moñas ingleses que hacian un Glam-Rock de segunda o cuarta fila. Nunca pudo probar tal hecho. Yo, por mi parte, barajé diversas posibilidades para recuperar el disco; con resultados infructuosos.

Con el paso de los años y la adquisición, profundización y diversificación de gustos musicales, “Don´t Say No” quedó envuelto en un velo de olvido y enterrado por demasiadas canciones y grupos nuevos. Aunque, de cuando en cuando surgía el tema de la propiedad del puñetero vinilo. Con los mismos resultados que en anteriores ocasiones.

Yo, de naturaleza bondadosa, no quise elevar el tono de la contienda hacia terrenos más bélicos, aunque en mi fuero interno, cual Gollum narigón, clamaba en secreto por la recuperación de miii viiiniiilooo.

Vosotros hubierais hecho lo mismo que yo, era, es, en realidad, un disco de los de antes; americano de 70 milímetros de grosor con funda de cartón rígido, con ese peso tan característico de los discos de importación.

Pensé, años después, y en un acceso de locura transitoria, en raptar a La Loba y a Mr. PSP Fifa 2010, allegados muy cercanos del ladrón de discos, pero viendo el panorama que me esperaba con ambos..Desistí.

La historia se ha mantenido tal cual empezó. Mi disco de Billy Squier se halla oculto entre la ingente cantidad de vinilos de mi amigo, maliciosamente camuflado. Mi colega, el muy cánido, se ufana ante mí, y con una hipocresía digna de un político, me asegura con voz meliflua, que el disco está bien cuidado y que puedo verlo cuando quiera; como si eso bastara.

No renuncio a luchar por la recuperación de mi “Don´t Say No” aunque mis fuerzas son cada vez más escasas. Donde quiera que esté, mi disco es mío.

Y aún no se ha dicho la última palabra.

Que lo sepas.

P.D. “Don´t Say No” es un discazo. Con canciones como “In The dark”, “My Kinda Lover”, “Whadda You Want From Me” o “The Stroke”. Pero no me hagáis hablar de ellas.

Aún duele.