viernes, 10 de diciembre de 2010

Hellsingland Underground "Sudando rock and roll bajo cero"


Me sigue maravillando la capacidad de sorpresa de la que somos capaces. Llegados a este punto del camino, tras escuchar miles de canciones y profundizar en cientos de autores y su obra, de repente, conoces a un grupo, del cual no tenias ni puñetera idea y te quedas boquiabierto. Asombrosa y maravillosamente boquiabierto.
Escuchando sus dos discos, el primero de título homónimo y este “Madness & Grace” recién salido al mundo, no puedo evitar salir de un grato asombro tras escuchar las veintidós canciones que componen ambas obras.
El sonido que estos suecos imprimen a sus canciones te retrotraen a canciones que en los primeros setenta eran las dueñas y señoras, tanto de las estaciones de radio, como de los locales de conciertos.
Sorprende la capacidad mimética, por llamarlo de alguna manera, que poseen los músicos del norte de Europa. Me viene a la memoria una banda de finales de los ochenta y noventa, The Creeps, que practicaban un poderoso Soul –Rock que en nada tenía que envidiar a los autores nacidos en Norteamérica. Añadid a esto a autores como Hanoi Rocks, Thobjorn Risager o Bjorn Norestig, por poner un par de ejemplos, para constatar que la capacidad creativa de los músicos no viene inscrita en un ADN territorial que los circunscribe a un estilo musical patrio sino que, con mucho talento y gusto se aproximan a texturas cercanas a gente, en el caso de estos magníficos Hellsingland Underground, a gente como The Allman Brothers, Crosby, Stills And Nash, The Outlaws, Bruce Springsteen o la Marshall Tucker Band.
Los guitarras Mats Olson y Peter Henriksson parecen poseídos por el espíritu que tenían canciones tan míticas como “Jessica” o “Marrakesh Express” y Charlie Grenberg canta con una fuerza y una personalidad que contagia de una exultante alegría cada estrofa que canta y, al tanto con las letras, cuenta.
Pero los Hellsingland no se quedan sólo en las similitudes sonoras que son anecdóticas al fin y al cabo. La técnica de sus músicos y el corazón y la entrega que éstos hacen de cada canción te atrapan y mandan al carajo los posibles prejuicios que se puedan tener respecto de las similitudes sonoras con tal o cual grupo yankee.
Temas como “Slipping Through The Hands Of Time”, “Northern Country Boy”, “Blue Mountain Blues” o “Lost In The Woods” de su primer disco o “Shuffle Day To Day”, “Church Bells Through The Valley”, “Full Buck Moon” o “Poor Boy” de este flamante nuevo álbum que nos llega traido por los gélidos vientos del norte para calentar nuestros corazones ávidos de notas con alma ,sudor y vida.
Parafraseando a un gran autor francoargelino:”En el invierno de nuestras existencias comprobamos que habia en nuestro interior un sol eterno” y os aseguro que los Hellsingland Underground alimentaran ese sol durante miles de años; a pesar de que afuera el mundo se congele y sólo en sueños puedan sus rayos iluminar tu corazón.

P.S. Agradecemos muy sinceramente a Zapatos Y Rock N Roll, grandisimo Blog, el habernos descubierto a la banda. Y también al Gran Archie y a Manel con su Corazón de rock and Roll, por indicarnos el camino a seguir.
Gracias de corazón.

Hellsingland Underground - The Spark That Never Dies

Hellsingland Underground - Church Bells Through The Valley




miércoles, 8 de diciembre de 2010

Miguel Rios "Adiós Don Miguel"


Me gustaria dejar unas breves lineas, ya ha habido gente como El Rey Lagarto y su magnifico Blog que han profundizado en el asunto de manera más exhaustiva.
Pero es de justicia, creo yo, plasmar, aunque sea brevemente, lo que ha supuesto Miguel Rios para el Rock N Roll de este país.
Imagina una época en la cual más de tres personas eran una manifestación organizada por subversivos que trataban de socavar los pilares fundamentales sobre los que se asentaban los acrisolados valores pátrios, o algo así. Pues en aquellos años de hierro, inprovisación y miseria(mental y real) un chaval de Granada quiso ser el Elvis Presley, o el Johnny Hallyday de la piel de toro. Con todo en contra, ridiculizado en muchas ocasiones e ignorado en las demas. Miguel Rios, Mike Rios en un principio, obligado por la discográfica, tuvo los cojones y el tesón de no arredrarse ante todo y ante todos y comenzó a grabar discos a tocar por pueblos a llenar aquellas matinales del circo Price de Madrid que terminó siendo clausurada por la brigada de lo politico-social de la temible policia franquista al considerar que demasiadas personas juntas en un sólo lugar podria dar pie a iniciar aquella revolución que nunca llegó.
La prufusión de canciones que el granaino ha dejado y legado al mundo de la cultura de este país es bien conocida y desde luego ha sido ya comentada por gente más capacitada que yo. Pero si me gustaria agradecer desde aquí al músico que se retira definitivamente de los escenarios todo aquello que nos ha ofrecido ha lo largo de sus más de cincuenta años de carrera.
Al- Andalus, Los Viejos Rockeros Nunca Mueren, Rock N Roll Bumerang, La Huerta Atómica, Rock N Rios…¿hace falta seguir?
Gracias por emocionarnos, por hacer que prestasemos atención a las letras que, afortunadamente, tenian algo que decir. Por poner voz a los paisanos de mi familia paterna cuando todos seguian pensando que sólo eran sol, castañuelas y pandereta, en canciones tan hermosas como La Blanca Oscuridad. Por aquel concierto en la plaza de toros de mi triste ciudad en la gira del Rock N Rios y por abrirle puertas a muchos muchisimos músicos que tuvieron un terreno más allanado, comodo y seguro para llenarnos de esa belleza que es la música.
Por todo esto y por mucho que, seguramente, una vez que publique esto me acordaré…muchas gracias Don Miguel.
Y ¡ Salud¡

Miguel Rios - Al-Andalus

Miguel Rios - La Blanca Oscuridad

Miguel Rios - Los Viejos Rockeros Nunca Mueren


lunes, 6 de diciembre de 2010

Status Quo "Estos hijos de la Gran Bretaña..."


Porque ya nadie o casi nadie, se acuerda ni revindica aunque sea solo sea un poquito a estos hijos de la Gran Bretaña.
Vale, esta bien. Estaremos de acuerdo que los Status Quo no son Led Zeppelín los Stones o los Beatles, su importancia en el mundo del rock and roll es la que es y queda mas que nada relegada a sus mas fieles seguidores. También estaremos de acuerdo, que después de su súper mega éxito “Whatever You Want” su carrera fue cayendo en picado disco tras disco salvando alguna que otra pequeñísima excepción.

Pero también deberíamos reconocer que hasta la explosión de aquel exitazo, su carrera discográfica fue algo más que digna diría yo, y además contaban con una de las mas grandes y fiel legión de seguidores, que llenaban sus conciertos gira tras gira y año tras año.

Por ello, lo que me apetecía, era recordar uno de sus magníficos discos anterior al “Whatever You Want”. Se trata del “On The Level”.
Porque este y no otro, bueno cada uno de sus fans tendrán su preferido, pero para mi este es mi favorito de siempre, mas que nada, por la forma en que lo conocí y porque tiene un sonido “garajero” que siempre me ha fascinado y cautivado.

Tengo un amigo que dice que le cansan, que siempre hacen el mismo “raca-raca” en todos sus discos. Y yo le digo que si, que tiene razón que su música no es tan compleja y llena de matices como la de unos Led Zeppelín, unos Pink Floyd o la de todos aquellos grandes dinosaurios que reinaban por aquellas épocas, que esto es boggie-rock, música sin mas pretensiones que divertir al personal y divertirse tocando.
Al final siempre le hago la misma pregunta: ¿Cuándo oyes algunos de sus grandes temas, se te mueven o no se te mueven los pies al compás de su ritmo?. La respuesta siempre es la misma: “Si pero…”. Enseguida le corto y le digo: “No hay peros que valgan, eso es lo que pretende esta música, comprobar si tienes sangre u horchata en esa venas roqueras”.

Entiendo a sus detractores, sobre todo a los que fueron apareciendo después de la publicación de aquel magnifico álbum de 1979 donde aparte de la ya muchas veces mencionada “Whatever You Want” también se incluía una bonita balada titulada “Living On An Island”.
Además, creo yo, que no estaría mal reconocerles a estos hijos de la Gran Bretaña, que en sus buenos tiempos nos hicieron pasar grandes y recordados momentos. Y si no, habría que preguntarles, a aquellos jóvenes rockeros que inundaban las discotecas de finales de los 70s, que cuando escuchaban los primeros acordes de la otra vez “Whatever You Want”, salian a la pista de baile colocándose uno al lado de otro con la típica abertura de piernas y enarbolaban orgullosos su particular “Air Guitar” para después moverse de izquierda a derecha o de arriba abajo en una clara imitación de la coreografía que el gran Frank Rossi y el gran Rick Parffit utilizaban en sus multitudinarios conciertos de la epoca.
Para los que conozcáis en profundidad su discografía, estéis o no de acuerdo conmigo ya sabéis de lo que estamos hablando, Y para los que no, aquí os dejo una pequeña muestra a ver si os animáis a retrotraeros en la escucha de alguno de sus grandes álbumes, como por ejemplo este magnífico “On The Level”.

Status Quo - Little Lady

Status Quo - Bye Bye Johnny


viernes, 3 de diciembre de 2010

Brett Detar "Canciones para perros de la lluvia"


El invierno se abre paso a codazos por entre los montes y las autopistas anunciando días de lluvia, noches inacabables y un frío que no se elimina, simplemente, acercándose a una estufa.
Un buen remedio frente a momentos tan inhóspitos es llenarse las orejas con canciones tan cálidas tan intensas y tan llenas de emociones como las que componen este Bird In Tangle del músico norteamericano Brett Detar.
Este chaval de Greensburg (Pennsylvania) ex componente de The Juliana Theory, a sus 32 años, se ha marcado un magnifico disco de debút lleno de texturas y sonidos que llegan de dos siglos atrás vestidos con ropajes literarios de Dylan Thomas, Hubert Selby JR. O Tom Waits. Lo que Detar hace no es novedoso y ya tiene antecedentes en gente como el mismísimo Ryan Bingham. El acierto del de Greensburg radica en el tono que imprime a sus canciones. La dureza de las historias traspasa lo literario y mancha lo musical. El ritmo y la letra se tiñen de sentimientos y caen sobre la persona que escucha como gotas de fría lluvia invernal. Esto, seguramente, sólo sea mi impresión (y como tal ha de ser tomada) pero Detar es capaz de transmitir todos esos momentos vividos en sus canciones, todos esos paisaje sonoros y pasaje vitales con una sencillez que se torna demoledora. La desnudez de lo que se canta y la austeridad con la que dota de banda sonora a sus historias, te transportan a otros lugares y otras vidas. Y es entonces cuando el disco alcanza toda esa grandeza de la que, en apariencia, carecía. Ves autopistas en la noche, interminables y casi desiertas salvo las mortecinas luces de un treinta y ocho toneladas que atraviesa el país, o las de un coche solitario con un conductor más solitario aún que vaga, desorientado por las afueras de su vida. Pisas el suelo, todavía caliente del desierto haciendo crujir la gravilla con tus botas de piel de serpiente mientras te adentras en la inmensidad de un yermo que parece infinito en busca de un silencio que, sabes bien, está todo en tu interior.

Brett Detar transmite S.O.S. de todos aquellos que no tienen talento para contar sus propias historias. En temas como “Road To Ruin Woman” descarna unas vidas que tal vez conozcas de oídas o, incluso, hayas vivido en carne propia. Con “This City Dies Tonight” y “It´s Only The Night” se adentra en esos mundos que componen la fea sinfonía de la realidad. “Cocaine, Whiskey, Heroin” se explica por si sola y en “Caged Bird” a uno se le encoge el corazón durante la escucha.
Los estilos musicales de Detar pasan por canciones intensas como la mencionada Caged bird o It´s Only The Night, a temas que, salvando las distancias, semejan un poco a ese estilo Punk-Country que tan bien ejecutaban Jason And The Scorchers y que es palpable en Cocaine o en “The Devil´s Gotta Earn”. Canciones duras como “We´re Broken But We´ll Never Be Alone”, canciones sobrecogedoras, temas bonitos como “Coats” o de raíces antropológicas como el primitivo sonido irlandés que se escucha en “This World Ain´t Got Nothing”, hacen de este álbum un mar de emociones que te hacen pequeño y frágil pero tambien te ponen una manta sobre los hombros alejando, aunque sea momentáneamente, al invierno de ti.

Brett Detar - Coast

Brett Detar - We're Broken But We'll Never Be Alone

Brett Detar - Cocaine Whiskey and Heroin

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Southside Johnny & The Asbury Jukes "Soul-Rock de la clase trabajadora"


En los primeros setenta la música popular era una temible mezcla de Dorian Gray y el Dr. Jeckill y su contrapartida Mr. Hyde. Bella y aclamada por una parte y pútrida, odiosa y Terminal por la otra. Un terrible gigante con pies de barro que desplazaba sus botas llenas del fango de décadas de presión hacia los creativos por parte de una industria, (y lamento repetirme pero los hechos son así), voraz, necia y suicida.
Sin embargo, como en los tebeos de Asterix, existían lugares donde la música y la creatividad seguían de la mano. New Jersey era uno de esos mágicos lugares y Bruce Springsteen y Southside Johnny y sus Asbury Jukes eran los paladines que protegían ese extraordinario hecho.
En aquellos días el mundillo musical de New Jersey era una familia bien avenida donde sus miembros solían intercambiarse de bandas dándose la genial circunstancia que un día podías ver a Steve Van Zant, a la sazón guitarra de Springsteen, tocando con Southside o con el mítico Gary U. S. Bond, o al propio Springsteen haciendo coros o segunda voz como un miembro más de los Asbury Jukes.
Había tan buen rollo que se regalaban temas los unos a los otros; caso de la canción “Talk To Me” un “descarte” que el Boss no metió en su Darkness Of The Edge Of Town y que, sin embargo, Southside Johnny convirtió en un exitazo.
Southside empezó su singladura discográfica en 1976 con “I Don´t Want To Go Home” y, a partir de aquí, el músico y sus Asbury Jukes dan vida a tres discazos soberbios, el ya mencionado I Don´t Want, “This Time Is For real” en 1977 y “Hearts Of Stone” en 1978; obras maestras del mejor Soul-Rock con influencias Rythmn Blues, el sonido Stax y lo mejor del Rock N Roll proletario y combativo marca obvia de la casa si tenemos en cuenta que el cofundador de los Jukes es Little Steven, guitarra del Boss, organizador de boicots y conciertos contra Sudáfrica cuando este país mantenía la segregación racial y activo factotum de sellos discográficos que promocionan a bandas que, de otro modo, nunca podrian ser reconocidas.
Si bien Springsteen siempre trató de echar un capote a su colega, el éxito multitudinario nunca llegaría al músico nacido en Ocean Grove. Y, si a esto le añades la terrible travesía por el desierto que supuso la década de los ochenta, en la cual Johnny abandonaba a los Jukes e iniciaba una patética carrera en solitario con ese sonido tan deleznable que, imagino, creó el más hediondo demonio del Averno.
Afortunadamente en 1991 la razón volvió a picotear la cabeza de Southside y se unió de nuevo a los Jukes para parir “Better Days” una obra que volvía su mirada a ese genial Soul-Rock marca de la casa, amén de estar apoyado y contar con la colaboración de paisanos como Springsteen, Little Steven o Jon Bon Jovi.
Southside tenía claro que no quería perder más años de su carrera como en los ochenta así que decidió dar la espalda a las grandes compañías e iniciar una fructífera carrera en la independencia con su propia discográfica: Leroy Records. “Messing With The Blues” en 2000, “Going To Jukesville” en 2002, “Missing Pieces” en 2004 o “Into The Harbor” en 2005 son grandes muestras musicales de lo que Southside Johnny y sus Asbury Jukes suponen dentro de este negocio tan malsano. Sinceridad, corazón. Entrega, alma, sudor, rabia, elegancia, energía y talento segregados por cada poro de la piel.
En este 2010 que se nos va el bueno de Johnny nos asombra y satisface con una nueva entrega de Soul-Rock compuesto por doce canciones de factura propia, alejado, afortunadamente de ese experimento que no acabó de cuajar titulado “Grappefruit Moon” y que contaba con versiones de Tom Waits interpretadas por Southside y sus Jukes con desigual fortuna.
Este flamante “Pills And Ammo” tiene todo lo que uno debería reclamar a Southside Johnny And The Asbury Jukes: Soul poderoso, Blues y Rhytmn And Blues y Rock N Roll de soberbia factura y absoluta entrega como no podía ser de otra manera si se tiene en cuenta que está parido por uno de los tíos más honestos y trabajadores de este vicio tan maravilloso que se llama música.
Haceos un favor damas y caballeros, dejad vuestras orejas y vuestro corazón un ratito en manos de Southside Johnny & The Asbury Jukes, no os arrepentiréis.

Southside Johnny & The Asbury Park - Cross That Line

Southside Johnny & The Asbury Park - Heartbreak City

Southside Johnny & The Asbury Park - Without Love