Escribir sobre las nuevas obras de Jeff Lynne es escribir sobre uno de los creativos más importantes y talentosos del siglo XX, al menos para mí. Lo que supone para este blog la obra del británico son recuerdos maravillosos e inolvidables aferrados a melodías de una factura y un poder mágico que hacían palpitar al corazón, mirar por una ventana gris y ver, siempre, el cielo azul.
Decir que Lynne es un autor que está a la altura de Lennon y McCartney, de James Brown, de George Gershwin, de Igor Stravinsky o de Bruce Springsteen, por citar unos pocos de los más grandes autores musicales del siglo pasado, es un acto de justicia y de honor para con un músico tocado y amado por Euterpe.
Me resulta tremendamente absurdo y ridículo los comentarios de algunos genios de la razón absoluta que critican al desarrollador de aquel hito musical llamado ELO, que se sienten decepcionados porque Lynne ha sacado un disco, una declaración de amor, diría yo, de versiones de canciones que le hicieron vibrar y soñar cuando era adolescente, y una serie de re- versiones de un puñado de grandísimos temas de la orquesta de la Luz Eléctrica, pasado por la visión particular de un Lynne del siglo XXI, que mira las canciones de aquel Lynne del siglo XX y hace su particular interpretación de temazos como “Mr. Blue Sky”, “Do Ya”, ”Telephone Line” ,” 10538 Overture”,” Don't Bring Me Down”, “Evil Woman” o “Turn To Stone” entre otros.
Y si nuestro corazón no estaba ya lo suficientemente acelerado por escuchar esta ELO 2.0, Lynne saca al mercado “Long Wave”, toda una declaración de cariño y respeto hacia todas esas canciones que alimentaron el alma del joven Jeff con versiones de gente tan dispar como Charles Aznavour con “She” ,Etta James con “At Last”, Chuck Berry con “Let It Rock”, Charlie Chaplin con “Smile”, estándares americanos compuestos por Rogers y Hammerstein, el “So Sad” de los Everly Brothers el “Mercy Mercy” de Don Covay o la magnífica e impresionante versión del “Beyond The Sea” del gran Bobby Darin. Sólo la Royal Crown Revue han estado a la altura al versionar este grandioso temazo. Y, Lynne, como no, lo borda.
El disco está interpretado absolutamente por Jeff Lynne, el cual toca todos los instrumentos, menos las cuerdas que corren a cargo de Marc Mann; Además de producir el álbum y mezclarlo junto a Steve jay.
Los críticos dicen que esto es una obra menor. Que 22 años después de su disco “Amchair Theatre” se esperaba algo más…los críticos, la mayoría, son idiotas. Si al escuchar este disco de Lynne no entienden lo que significa amar la música, no comprenden que no es necesario sorprender cada puto día de la vida con lo nunca visto, porque, desengáñate, eso no existe, ofreciendo al público una puta mierda intragable sólo por la necesidad de parecer original, entonces, olvídate de escuchar este disco y haz caso al tonto critico de turno que te llevará a escuchar a un aburrido con ínfulas existencialistas y más soporífero que ver un caracol subiendo por un espejo..
La música, como aquí la entendemos y amamos y, puede que también lo haga Jeff Lynne, es otra cosa. Es sentir, es emocionarte, es recordar. Es la nostalgia de aquello que te hizo un poquito más, la persona que ahora eres.
Después de haber grabado canciones inolvidables, de esas que permanecerán en el tuétano del alma hasta los últimos segundos de la vida, ¿alguien tiene los cojones de exigirle a este tío que haga algo que le sorprenda? ¡¡¡Venga ya!!!
Jeff Lynne - She
Jeff Lynne - Beyond the Sea








