Lo más cerca que he estado del Japón ha sido cuando he comido en un restaurante especializado en comida de dicho país. Lo más cerca que he estado fuera de este planeta, tocando las estrellas, ha sido tras ver una buena película de Ciencia- Ficción. Y lo más cerca que estarás de ese huracán de Rock and Roll que es Bruce Springsteen and the E Street Band es viendo este dvd recién salido al mercado llamado “London Calling, Live in Hyde Park” Springsteen en estado puro con una E Street Band que funciona como un tren a toda máquina y un público más que entregado que disfruta con una colección de canciones escogida de una discografía de la cual es difícil excluir temas. El Boss repasa canciones que van desde su segundo hasta el último de sus discos. Feliz con cada interpretación que hace de canciones tan míticas como Born to run, Rosalita, Promise land o la interpretación Rock de la canción de su álbum Nebraska, Johnny 99. Sólo por la versión que hacen del tema de los Clash que da título al dvd o la intensa y arrolladora interpretación de la increíble Jungleland, merece la pena gastarse la pasta y disfrutar de esta institución del Rock and Roll que son Bruce Springsteen and the E Street band.
Por fin!!! Acabo de adquirir en una tienda de discos (sí, discos, vinilo, todavía existen tiendas así) la reedición que acaba de salir al mercado del famoso disco de debut de Blue Cheer. Joder, que queréis que os diga, tras años intentando conseguirlo en formato original, fue como volver a la adolescencia. La presentación del Lp es una pasada, portada en relieve, todos los detalles del disco original, me sentí como cuando con 16 años pillaba las 800 pelas que tanto me costaba conseguir, y me iba a la tienda de discos a gastármelas en el disco al que anteriormente había echado el ojo. Era llegar a casa, ponerlo en el plato, colocar la aguja, y disfrutar de lo que sonaba por los altavoces mientras contemplaba la carpeta, portada-contraportada. Y si era carpeta doble, pues ya ni os cuento. Sí, ya lo sé, podría habérmelo bajado hace tiempo de Internet, pero éste es uno de esos discos que necesitaba tener físicamente en mis manos, tocarlo, escucharlo…. No se si me entendéis.
Porque el disco se las trae. Nadie en aquel lejano 1968 tocaba con tanta brutalidad como ésta banda. Sí, sólo es blues, pero tocado como nadie lo había hecho hasta entonces. Según he leído por ahí, los historiadores califican éste disco como precursor del Heavy Metal, y la verdad es que no andan desencaminados, es el equivalente a lo que Motorhead nos ofreció una década más tarde. Para empezar, tienen la osadía de destrozar un clásico como “Summertime Blues”, destrozar en el buen sentido del término, o sea, dinamitarlo, aniquilarlo, volarlo en mil pedazos de distorsión y mala leche, más rudo si cabe que la famosa versión del tema que hicieron The Who en el directo “Live At Leeds”. Vamos, que lo suyo no es un simple calco, está claro lo que querían hacer con la canción y lo hicieron. Es evidente desde la primera escucha que la calidad técnica y el virtuosismo no va con ésta gente. Lo que nos ofrecen es rock pesado despojado de cualquier arreglo o floritura. Escuchad por ejemplo la versión que hacen del “Rock Me Baby” de B.B. King, un blues clásico fenomenal que ellos convierten en lo más parecido al caminar de un mastodonte lanudo. El bajo en todo el disco es atronador, machacante, el término “bajo” se define en éste disco como en ningún otro. Espectacular. “Doctor Please”, “Parchmen Farm”, “Out Of Focus”, “Second Time Around”..…… psicodelia, guiños a Hendrix, improvisación, jam, caos. Son solo seis canciones, pero menudas canciones.
En la época se les calificó de malos, pésimos, desafinados, horribles, ruidosos….. pero lo cierto es que pocos grupos de entonces influenciaron tanto a quienes vinieron detrás, sobretodo en cuestión de actitud (¿Lemmy?). Demostraron que cualquiera puede hacer música si se lo propone, y eso es mucho. Si quieres convertirte en el ser más odiado del vecindario, conecta este artefacto a todo volumen y Blue Cheer harán el resto. Te echarán de la comunidad, fijo.
Alejandro Escovedo es otro de esos artistas que esta en lo que alguna vez hemos catalogado por aquí como la liga de los malditos, emparentándolo con gente como Willie Nile, Joe Grushecky, Warren Zevon o Frank Carillo, todos grandes interpretes y grandes compositores, pero que no han tenido tanta suerte en este mundillo, como un Tom Petty, un Springsteen o un John Hiatt. Y no es, que el señor Escovedo sea un recién llegado no, le contempla una amplia discografía a sus espaldas tanto en su faceta en solitario, como en su militancia en varios grupos. Grandes artistas como el propio Tom Petty, John Cale, Lucinda Williams, Steve Earle, Son Volt o los Jayhawks, siempre han hablado maravillas del de San Antonio (Texas), revindicándonos sus magníficos trabajos. En el 2006, y tras una larga enfermedad que estuvo a punto de llevárselo por delante, nos regalo un maravilloso álbum titulado “The Boxing Mirror”, en el 2008 nos noqueo con el imprescindible “Real Animal”, y ahora en este 2010 nos presenta este soberbio “Street Songs of Love” bajo la producción nuevamente del gran y afamado Tony Visconti. Para completar esta magnifica trilogía, ha contado con las colaboraciones de Bruce Springsteen en “Faith” y del gran Ian Hunter en “Down In The Bowery”, para el resto, y hasta un total de trece canciones marca de la casa, ha contado nuevamente con el gran Chuck Prophet, con el que firma hasta en siete ocasiones canciones maravillosas como el primer single del disco “Anchor”, “Tender Heart”, “This Bed Is Getting Crowded” o “Street Songs”. En definitiva otro gran álbum que añadir al cancionero del señor Alejandro Escovedo y otro gran álbum para la lista de magníficos discos que están apareciendo este año, estamos de enhorabuena chicos/as.
Cuando llevas años en esto de la música y has visto la suerte y la desgracia de todos los colores, tienes dos opciones, creo yo. Asumir que la composición e interpretación de tu obra es un trabajo rutinario y mecánico, similar a trabajar en una cadena de montaje artística; o cerrar ojos y oídos a las insidias del mundillo musical y evitar cuestionarte un futuro económico estable y…disfrutar. A seis músicos norteamericanos, bregados en mil batallas y venidos de estilos musicales más que heterodoxos, bien pudo habérseles planteado esta disyuntiva y, afortunadamente para todos nosotros, eligieron pasar un buen rato al par que componen grandes canciones y, encima, cobrar por ello. Poco o mucho es secundario frente al disfrute de lo que haces, con gente con la que estás a gusto y te diriges a un público que no te va a exigir más que buenas canciones y sinceridad y corazón a la hora de interpretarlas. Truth And Salvage Co. Han realizado un disco de debút de nombre homónimo que nos lleva de la mano a una época en que escribir canciones sin asentarse en un estilo definido estaba a la orden del día. La unión de estos músicos de manera casual en un hotel en el cual uno de sus futuros cantantes y guitarra, Tim Jones, actuaba y que culminó en una Jam Session de esas que si la ves, la recuerdas toda la vida, empujó a los demás miembros de la banda en ciernes a unir sus talentos en un proyecto común. Una ventaja sobre muchas bandas que empiezan es que cuatro de sus seis miembros son cantantes y compositores con lo cual, la posibilidad de que de allí salgan buenas canciones y un soberbio juego de voces y coros, es más que probable. Afortunadamente, la posibilidad se tornó certeza y las doce canciones que componen el disco, trece, en el caso del ejemplar que posee este blog, ya que hemos añadido una gran canción no incluida en el álbum y que formó parte de un anuncio de pantalones vaqueros. Decía que las doce , o trece canciones que están en el disco, son un maravilloso compendio de Rock n´Roll, country Rock, y ese sonido de la costa oeste norteamericana de los años setenta que tan bien supieron integrar con el Folk. El country y el Rock bandas como The Eagles, Poco o los Fliying Burrito Brothers. Canciones sinceras, entregadas, emocionales y emocionantes, buenas letras y ninguna pretensión por sorprender o epatar al escuchante. Algo tuvo que ver el cantante de los Black Crowes cuando decidió producirles el disco y, desde ni punto de vista, es de lo mejor que ha hecho el señor Robinson en años. Ya que con su banda no es capaz de hacer una canción que merezca la pena escuchar desde hace años, al menos que ese talento, que me consta que tiene, sirva para sacar a la luz una banda y unas canciones como las que tiene Truth And Salvage Co. Sinceridad, alma y talento en un compendio de música y fantásticos juegos vocales que, a buen seguro te emocionaran y elevaran tu espíritu. Porque…¿aún conservas eso, no?